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Vacunas, los productos biológicos más seguros y probados por experto

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Conseguir una contra el covid-19 en los próximos 18 meses o dos años representaría un récord en su elaboración, pero debería ser accesible a toda la población

El Gobierno de México ha informado que el país participa en un esfuerzo internacional, coordinado por la OMS, para el desarrollo de una vacuna o fármacos contra el covid-19, aportando recursos financieros y especialistas; ese organismo tiene registrados más de 120 proyectos que buscan lograrlo.

A decir de Jaime Ortega López, investigador del Departamento de Biotecnología y Bioingeniería del Cinvestav, una vacuna es toda preparación biológica destinada a generar inmunidad contra alguna enfermedad; son de dos tipos: profilácticas, para prevenir la enfermedad, o terapéuticas cuando se usan en su tratamiento.

Las moléculas que estimulan la inmunidad se les conoce como antígenos, pueden ser una suspensión de microorganismos muertos o atenuados, de productos derivados de éstos, como proteínas y polisacáridos, e incluso la secuencia de ADN o ARN que codifican esos antígenos; en su mayoría se aplican mediante inyección o formulaciones orales.

El desarrollo de una vacuna es un proceso largo y costoso, de manera general se puede dividir en cuatro etapas: búsqueda de antígenos; desarrollo de los procesos de producción de esos antígenos y pruebas en modelos animales (preclínicas); pruebas en humanos (clínicas), y finalmente su producción y licenciamiento para su liberación al público.

Además, como cualquier otro biofármaco, las vacunas deben producirse bajo procesos de buena manufactura (GMP, por sus siglas en inglés); es decir, en condiciones de esterilidad y estrictos controles de calidad, cuyo objetivo es evitar cualquier contaminación y garantizar su seguridad; todo el proceso implica la conjunción de recursos humanos especializados y una fuerte inversión financiera que puede ejercerse de 10 a 20 años.

En la búsqueda de antígenos, actualmente se cuenta con información que proporciona la secuencia de los genomas de agentes infecciosos, así como con mejores herramientas bioinformáticas para facilitar su selección; la biotecnología moderna también ofrece herramientas que ayudan a producirlos en forma recombinante, es decir, generarlos de manera segura en biorreactores usando otros organismos, diferentes a los patógenos, como bacterias, levaduras, células de insecto o incluso humanas.

“El conocimiento actual sobre el sistema inmune aún es insuficiente para prescindir de las pruebas preclínicas en animales; en esta etapa, de manera simultánea, se deben desarrollar procesos robustos y reproducibles para la producción de los antígenos, realizar la formulación, así como los estudios de estabilidad o toxicidad”, explicó Ortega López.  

La etapa de pruebas clínicas en humanos tiene tres fases: la primera aplica la vacuna en unos cuantos individuos, a fin de probar la respuesta inmune o posibles efectos secundarios; en la segunda, se administra en un mayor número de personas; en la tercera, se prueba en miles de individuos con el objetivo de desmostar su eficacia y seguridad.

Estas medidas hacen que las vacunas sean los productos biológicos más seguros y probados antes de su autorización; además, a partir de su liberación para su uso en la población, se continúa con un monitoreo constante con el objetivo de corroborar su eficacia y descartar cualquier efecto secundario.

Conseguir una vacuna contra el covid-19 en los próximos 18 meses o dos años representaría un récord en su desarrollo; en el caso del ébola, con un esfuerzo de varias compañías coordinado por la OMS, se logró aprobar una en cinco años, pero casos como el del VIH a pesar del esfuerzo e inversión aún no se logra obtener una eficaz y segura, señaló el investigador.

Los proyectos para desarrollar una vacuna contra el covid-19 proponen diferentes alternativas de antígenos, desde virus atenuado, inactivado, proteínas recombinantes producidas en diferentes plataformas y, por primera vez, se han autorizado ensayos en humanos de vacunas basadas en ácidos nucleicos, tanto de ADN como de ARN, lo más importante es que se encuentren al alcance de todos.

“México cuenta con recursos humanos con estudios de posgrado capacitados en esta área y existe la infraestructura para la producción de vacunas de uso humano en empresas públicas o privadas. Sin embargo, si el país aspira a mejorar la salud pública con la producción de sus vacunas o participando en esfuerzos internacionales para responder a pandemias como la actual, es imperativo aumentar los recursos humanos y mejorar nuestra capacidad instalada”, señaló Jaime Ortega López.

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Moringa: estudio de la UNAM revela los beneficios del llamado “árbol milagro”

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Contiene sustancias que favorecen la disminución de la presión arterial, la concentración de glucosa en la sangre y ayudan a combatir las infecciones causadas por bacterias, explicó Mark Olson, del Instituto de Biología

La moringa, conocida como “el árbol milagro”, además de ser una opción económica para la alimentación, contiene sustancias que favorecen la disminución de la presión arterial, la concentración de glucosa en la sangre y ayudan a combatir las infecciones causadas por bacterias, explicó Mark Olson, del Instituto de Biología (IB) de la UNAM.

Para preservar sus beneficios es clave no someter sus hojas a temperaturas mayores a 40 grados Celsius, revela un estudio desarrollado en la Universidad Nacional y liderado por Olson.

Investigaciones en laboratorio han demostrado desde hace tiempo que esta planta es rica en una sustancia llamada isotiocianato, que favorece la destoxificación del cuerpo.

Si hacemos té de moringa o la cocinamos, se destruye la enzima que detona en la planta sus propiedades benéficas y también su probable efecto anticancerígeno. Aun así, sigue llena de proteínas, entonces para uso alimenticio es excelente, pero si queremos que ayude contra la diabetes y otras afecciones, se debe procesar de manera diferente, indicó el universitario.

Árbol multifuncional

La especie más común en México es la Moringa oleifera, la cual es posible encontrar en la costa del Pacífico, desde el sur de Sonora hasta Chiapas, especialmente en la Depresión del Balsas, aunque también crece en la zona del Golfo y en varias partes de la península de Yucatán.

Este árbol, añadió Olson, pertenece al orden de las Brassicales, donde también están la col, el rábano, berros y brócoli, entre otros. Todas estas plantas producen isotiocianatos, moléculas con azufre, cianuro y azúcares, que son muy activas biológicamente. Se sabe que los germinados de brócoli de tres días contienen una concentración muy alta del químico sulforáfano, un isotiocianato (compuesto) cuyos efectos benéficos se han estudiado de manera extensa.

En los mamíferos, los isotiocianatos incrementan los niveles de enzimas de destoxificación de fase dos, que defienden al cuerpo de sustancias nocivas que ingerimos todos los días.

Por ejemplo, la carne poco quemada contiene sustancias solubles en lípidos o grasas, que difícilmente puede procesar nuestro organismo, y las enzimas de fase dos detonan varias reacciones que las desactivan y las vuelven menos nocivas, lo cual permite que se puedan desechar.

Usando como modelo el brócoli, se ha demostrado que los isotiocianatos incrementan los niveles de las enzimas de destoxificación de fase dos, y se han realizado análisis que muestran que esto ayuda a disminuir la incidencia de cáncer en células in vitro, en animales y en varios estudios en humanos, afirmó Olson.

“Hemos hecho investigaciones que confirman que la moringa es una buena fuente de isotiosianatos, pues tienen igual o mayor potencia de inducción de respuesta fase dos que el sulforáfano”, agregó.

A esto se suma que crece fácilmente en México, puede alcanzar los ocho metros en su primer año y, además de los isotiocianatos, sus hojas contienen 25 o 30 por ciento de proteínas digeribles por peso seco.

Por ello, y debido a su bajo costo, desde hace décadas algunas organizaciones no gubernamentales la envían a poblaciones de escasos recursos, de ahí que se le conozca como “el árbol milagro”.

Además, contiene calcio y vitamina A, por lo que se le utiliza en programas para prevenir ceguera infantil; sus semillas tienen 40 por ciento de ácido oleico de muy alta calidad.

El bagazo que queda de la planta posee una proteína coagulante que, en sitios donde no hay tratamiento de agua, puede ayudar en la primera etapa de purificación del líquido. Y sus tallos tienen 13 o 14 por ciento de proteínas, por lo que también es buen alimento para el ganado.

Beneficios máximos

Olson se interesó por la moringa 25 años atrás. Cuando viajaba por la autopista hacia el río Balsas llamó su atención el bosque caducifolio con rojos metálicos y plantas trepadoras, y quiso entender la evolución de esta gama de formas de vida en los bosques secos del mundo.

“Hay una moringa de 25 metros que vive en Madagascar, la nuestra es flaca, como despeinada, pero de buen tamaño. Existe una variedad enana en Somalia que apenas sobresale cinco centímetros sobre el suelo. Yo analizo toda la familia, no sólo una variante, y esto nos ayuda a indagar cuál es la mejor para uso particular”, detalló.

Los estudios realizados por el universitario y su equipo revelaron que la infusión en frío es la mejor opción para preservar los isotiocianatos contenidos en la planta, lo que significa agregarla en agua a temperatura ambiente unos 30 minutos antes de ingerirla, y la sugerencia es poner de tres a cinco gramos de hoja seca en un litro de agua.

Advirtió que es importante que la gente evite los concentrados de la moringa, pues hay evidencia de que los isotiocianatos en muy altas dosis provocan alteraciones reproductivas, testiculares o aborto en animales.

(Fuente: infobae)

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Análisis de ADN sugiere que los antiguos Mayas tenían parques

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  • Los parques ya existían con los antiguos mayas. Así lo sugiere un estudio de la Universidad de Cincinnati, en el que los investigadores han examinado el ADN de plantas antiguas.

En las profundidades de la selva tropical del norte de Guatemala se encuentra la antigua y compleja ciudad maya de Tikal, la cual fue en su día una bulliciosa metrópolis a la que decenas de miles de personas llamaban hogar. Contaba con calles, plazas, pirámides, templos y casas; en resumen: Tikal estaba bastante edificada. Pero en el centro, alrededor del depósito central de agua, había aparentemente una especie de oasis salvaje.

Parques en el embalse de Tikal

En un estudio publicado en la revista Scientific Reports, titulado «Environmental DNA reveals arboreal cityscapes at the Ancient Maya Center of Tikal» (El ADN ambiental revela paisajes urbanos arbóreos en el antiguo centro maya de Tikal), investigadores de la Universidad de Cincinnati desarrollaron un novedoso sistema para analizar de forma eficiente el ADN de plantas antiguas en una secuenciación, la primera de su clase, en los sedimentos de los templos y depósitos del palacio de Tikal para investigar más de 30 especies de plantas a lo largo de sus orillas hace más de 1.000 años.

«Casi todo el centro de la ciudad estaba pavimentado. Durante la estación seca hacía mucho calor», dijo David Lentz, paleoetnobotánico y profesor de biología de la Universidad de Cincinnati e investigador principal, según se lee en el comunicado de prensa.

Evidencias de una gran variedad de plantas

Los investigadores descubrieron evidencias de una gran variedad de plantas que prosperaban junto a los acuíferos, incluyendo cortezas de coles, árboles y ramones que se elevaban a 30 metros de altura. Lentz dijo que el ramón es una especie de bosque tropical dominante en Guatemala.

«Por qué se encuentra ramón alrededor del embalse es una curiosidad. La respuesta es que dejaron este bosque intacto», dijo Lentz. «Tikal tiene un clima muy duro. Es muy difícil sobrevivir cuando no llueve durante cinco meses al año. Este embalse habría sido la fuente de sus vidas. Así que a veces protegían estos lugares no cortando los árboles y conservando una arboleda sagrada».

Entre las docenas de plantas autóctonas de la región, encontraron pruebas de cebolla silvestre, higo, cerezo silvestre y dos tipos de hierbas. Lentz dijo que las semillas de hierba podrían haber sido introducidas en el embalse por las aves acuáticas visitantes. La hierba habría proliferado en los bordes de los embalses durante las estaciones secas y las sequías.

Bosques inalterados

En un principio, los investigadores consideraron si los mayas cultivaron ahí cosechas como el maíz o la calabaza, o si plantaron árboles frutales como los que se encuentran en un embalse similar en la presa mexicana de Purrón. Sin embargo, encontraron pocas pruebas que apoyaran la hipótesis. En cambio, hallaron pruebas que reforzaban otra idea: que los mayas permitían que los terraplenes permanecieran como bosques inalterados. Esto habría ayudado a evitar la erosión y habría proporcionado plantas y frutos medicinales o comestibles.

¿Parque privado?

Así, Lentz cree que el antiguo bosque intacto, de 50 metros por 50 metros, en medio de la ciudad era una especie de parque. Sin embargo, los investigadores creen que no estaba abierto al público. «Creo que lo fueron (parques). No sé hasta qué punto habrían sido públicos», dijo Lentz. «Esta era una zona sagrada de la ciudad rodeada de templos y palacios. No sé si los plebeyos habrían sido tan bienvenidos», aseguró.

Por su parte, Nicholas Dunning, coautor del estudio, añade que, dado que los mayas eran una cultura de la selva con una cosmología que incluía múltiples elementos forestales, el hecho de que haya arboledas sagradas junto al manantial y la piscina en el corazón de la ciudad es un potente símbolo del profundo respeto y consideración de la otrora afamada civilización por la naturaleza y los bosques que la rodeaban.

Los científicos esperan utilizar su método de análisis de ADN para estudiar otros sitios mayas antiguos.

(Universidad de Cincinnati, Scientific Reports)

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Momia de sacerdote egipcio es sometida a tomografía para que revele secretos científicos

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El cuerpo momificado de Ankhekhonsu, un antiguo sacerdote egicio, es analizado con tomografía computarizada. Se espera que el análisis arroje datos sobre las costumbres funerarias del Antiguo Egipto.

El Antiguo Egipto se encontró con la tecnología médica moderna cuando una momia fue sometida a una tomografía computarizada en un hospital italiano, como parte de un proyecto de investigación para descubrir secretos científicos e históricos.

La momia de Ankhekhonsu, un antiguo sacerdote egipcio, fue trasladada del Museo Arqueológico Cívico de Bérgamo al hospital Policlínico de Milán, donde los expertos arrojarán luz sobre su vida y las costumbres funerarias de hace casi 3000 años.

«Las momias son prácticamente un museo biológico, son como una cápsula del tiempo», dijo Sabina Malgora, directora del Proyecto de Investigación de Momias.

Malgora agregó que la información sobre el nombre de la momia proviene del sarcófago fechado entre 900 y 800 a.C., donde Ankhekhonsu, que significa ‘el dios Khonsu está vivo’, está escrito cinco veces.

Los investigadores creen que pueden reconstruir la vida y la muerte del sacerdote egipcio y comprender qué tipos de productos se utilizaron para momificar el cuerpo.

«Estudiar enfermedades y heridas antiguas es importante para la investigación médica moderna … podemos estudiar el cáncer o la arteriosclerosis del pasado y esto puede ser útil para la investigación moderna», dijo.

(Fuente: RTR)

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