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Privatizar el paraíso de las playas mexicanas

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Muros de concreto, cercas, rejas, protegen lujosas suites, campos de golf, restaurantes y más propiedades de grandes consorcios violan la Constitución mexicana
  • Gobiernos pasados facilitaron la apropiación de 32 por ciento de costas mexicanas al sector privado
  • El año pasado, la Cámara de Diputados aprobó un dictamen que garantiza el libre acceso y tránsito en las playas de México

La frustración del turismo nacional al querer ocupar un espacio para descansar frente a la playa se fortalece con ayuda de las autoridades que, contrariamente, tendrían que garantizar el libre tránsito a los paseantes.

Muros de concreto, cercas, rejas, protegen lujosas suites, campos de golf, restaurantes y más propiedades de grandes consorcios que violan la Constitución mexicana ante la indiferencia de gobiernos pasados, que en primera instancia les permitieron hacerlo. La pobreza al otro lado del muro, donde los que nacieron en esos territorios ya no tienen permitido el paso porque afean el paisaje, a pesar de que activistas combaten este abuso los habitantes o turistas nacionales prefieren no cruzar las murallas y, con el tiempo, la creencia de que realmente no se puede pisar esas áreas se incrementa, logrando que la gente que puede opte por pagar el costo de disfrutar y quienes no, se desalienten.

Los 20 metros de playa adentro desde la línea del mar son un bien federal, así lo establecen las leyes mexicanas. Una empresa o una persona puede adquirir derechos sobre esa parte, pero no puede limitar el acceso. Del total de las costas mexicanas, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a cargo de concesionar la Zona Federal Marítimo Terrestre, dejó en manos privadas unos 153 kilómetros cuadrados, según destalló El País en una investigación, en la que destacó que hasta el año pasado se privatizó 32.2 por ciento del total nacional.

En el informe Diferenciación del espacio costero de México: un inventario regional, realizado por la UNAM, da a conocer que la República mexicana tiene 23.688 kilómetros de costa (sin contar las bocas de los ríos), 14.738 en el océano Pacífico y 8.977 entre el Atlántico y el golfo de México. La parte concesionada por la Semarnat, que incluye permisos que van desde el turismo hasta la pesca o la protección del territorio, representa un 32,2% de ese total.

El turismo desmedido está invadiendo estos lugares paradisiacos, es mentira que la derrama económica es para beneficio de estados como Quintana Roo, Nayarit, Sinaloa, Sonora, Baja California y Baja California Sur, donde el sector ha permitido la construcción de enormes hoteles, departamentos y clubs.     

El arresto de dos turistas nacionales, el pasado fin de semana en la playa concesionada al club Mamitas, en la Rivera Maya, expone que cualquiera que no tenga ganas de consumir y simplemente estar recostado frente a la playa, corre el peligro de ser violentado por la policía que debería salvaguardarnos. Afortunadamente, la alcaldesa Laura Beristain Navarrete, reconoció púbicamente que la Constitución mexicana asegura el libre tránsito y disfrute de las playas mexicanas y se disculpó públicamente con los afectados.

En otros lugares no pasa igual, se siguen viendo los muros que impiden el paso, donde existían hasta 60 accesos públicos hoy son menos de 10. Ojalá que la Secretaría que encabeza Miguel Torruco Marqués, comience a regular estos espacios que según la Ley General de Bienes Nacionales son de todos los mexicanos.

El año pasado, Morena impulsó una ley que prohíbe la privatización de playas donde se establece que, de no respetarse, los propietarios o concesionarios de los terrenos cercanos a las playas que impidan el acceso de la gente serán sancionados con una multa de entre 3 mil y 12 mil veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), ¿ya habrán multado al club Mamitas?

El Turismo es uno de los sectores más importantes para el país, da empleo a más de 9 millones de mexicanos y aporta 8.5 por ciento al producto interno bruto. Para algunos lugares este crecimiento desmedido representa el ocaso, por ejemplo, en la Riviera Maya los hoteles y parques acuáticos se han apropiado de más de un millón 960 mil metros cuadrados de litoral costero.

La lista de empresas y particulares beneficiadas con litorales costeros suman un total de 386 en Solidaridad, Quintana Roo. Las de uso general (con beneficio económico) suman 815 mil 254 metros cuadrados, que representan el 41.5 por ciento de la superficie total concesionada. Otras empresas beneficiadas bajo este esquema son: Representaciones Turísticas de México, S.A. de C.V. (19 mil 706 metros cuadrados); Quiroocan, S.A. de C.V. (19 mil 924 m cuadrados para turismo y atraque de muelle); y Cassisjango, S. de R.L. (19 mil 290 metros cuadrados para la prestación de servicios turísticos en Puerto Aventuras) y se suman muchas más.

A esto se suma el ambicioso Tren Maya y en una reciente visita por esta zona mexicana, el presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró la construcción de dos plantas termoeléctricas en Mérida y Cancún para garantizar el abasto de energía eléctrica. También se comprometió a regularizar la tenencia de la tierra en el municipio de Solidaridad y atender el problema de la privatización del agua.

La cuestión es a qué sectores realmente beneficia, ¿al sector privado o a la población nativa de escasos recursos?   

DESDE EL CENTRO

El terrible asesinato de la niña Fátima debe cobrar justicia contra los culpables. Es lamentable que las autoridades no respondieran a tiempo y hoy se esté lamentando el hecho. Es imperativo que las escuelas impongan protocolos para recoger a los menores, injustificable el hecho de que las autoridades escolares dejaran ir a la menor con una supuesta conocida. La ciudadanía espera que la fiscal General de Justicia de la CDMX, Ernestina Godoy, de pronto con los responsables y se les imponga todo el peso de la ley. Por lo pronto, la Fiscalía capitalina investiga a entre 10 y 12 servidores públicos por posibles actos de negligencia al atender las denuncias de la familia de Fátima… Las cifras de feminicidio en la República son macabras, 2019 fue el año más sangriento para las mujeres en nuestro país, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se registraron 976 presuntos delitos de feminicidio. En los casi 50 días que van de 2020 han ocurrido 265 terribles feminicidios, de acuerdo con cifras dadas por la activista Frida Guerrera, quien agregó que 20 fueron cometidos contra niñas menores de 14 años. Los estados con más delitos relacionados con feminicidio en 2019 fueron Veracruz con 157, Estado de México con 122, Ciudad de México con 68, Nuevo León con 67 y Puebla con 58… En la Confederación Nacional Campesina se aprestan a festejar el cumpleaños del seudo dirigente Ismael Hernández Deras, con whisky, coñac y los mejores cortes de carne americanos, mientras a los empleados se les está matando de hambre al adeudarles más de dos meses de sueldo, además de la constante amenaza de un pronto despido sin liquidación de por medio…Parece que la lucha contra la corrupción está dando buenos resultados, luego de la detención en España, de Emilio Lozoya, que es solo un engrane de la mafia que saqueó al país el sexenio pasado. Al parecer ya también se investiga al ex titular de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza por fraude y lavado de dinero. Esperemos que toda la investigación llegue hasta la raíz de la mafia política.       abicorrea79@hotmail.com

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El narcotráfico fue el rubro económico que transformó la organización del crimen en México: Claudio Lomnitz

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“El uso de la palabra cártel ha llegado a tal punto que cualquier grupo criminal que quiera hacerse notar sabe que si organiza algún derroche escandaloso de violencia, con eso tendrá para acceder al calificativo”

Como parte del ciclo El tejido social rasgado, el antropólogo social Claudio Lomnitz, integrante de El Colegio Nacional, dictó la conferencia Crimen organizado y desorganizado: unidades de análisis, en donde sostuvo que los estudios contemporáneos sobre violencia y criminalidad suelen concentrar sus esfuerzos “en una unidad de análisis que distorsiona nuestro entendimiento”.

Durante la sesión, transmitida en vivo el 27 de agosto a través de las plataformas digitales de la institución, Lomnitz habló de los estudiosos de la criminalidad y de sus violencias, quienes “suelen partir de alguna caracterización de tipos de crimen organizado para concentrarse luego en el análisis de los cárteles. Así, hoy usamos la palabra cártel igual para caracterizar a una organización dedicada al robo y venta de gasolina para el mercado interno, como el Cartel de Santa Rosa de Lima, que para una organización que articula el comercio internacional de la cocaína y que combina ese negocio con el tráfico humano, el robo de gasolina y la extorsión, como los Zetas”.

De acuerdo con el colegiado, el uso de la palabra cártel ha llegado a tal punto que cualquier grupo criminal que quiera hacerse notar sabe que si organiza algún derroche escandaloso de violencia y se llama a sí mismo cártel, con eso tendrá lo suficiente para acceder al calificativo y será tratado como tal, tanto por la prensa como por buen número de criminólogos, “de modo que acabamos por no entender cuál podría ser una definición analíticamente útil de una organización así”.

Los estudiosos que critican todo esto con demasiada frecuencia se dedican a construir estas tipologías para mostrar que son tipificaciones que se promueven con fines ideológicos o aún propagandísticos y se conforman a cambio con visiones demasiado imprecisas de las formas de organización social que se han inventado para regular las economías criminales o criminalizadas.

A veces, da la impresión de que para los deconstructivistas sólo las instituciones que conforman el Estado son capaces de coordinarse o inventar alguna nueva forma de organización social, destacó Claudio Lomnitz, quien durante su conferencia tomó distancia de ambas estrategias a fin de aportar algunos elementos con un análisis original de las economías criminales, “a través de la identificación de cuatro tipos de regiones contrastantes que forman sus subsistemas de una misma economía transnacional: las unidades de análisis del crimen organizado y desorganizado”.

Para ello, el investigador llamó a pensar el campo criminal en su dimensión espacial, pero también temporal: en su primera época, por ejemplo, que duró casi todo el siglo XX, el narcotráfico mexicano tenía dos componentes, uno agroproductivo y otro comercial, orientado a llevar la mariguana y la heroína a la frontera con Estados Unidos.

“La segunda época, que arranca a mediados de los años 80, agrega a esas actividades el tráfico de una droga importada que no podía ser cultivada en México, como la cocaína. El componente comercial y de contrabando de la economía de las drogas se agrandó mucho, y potenció a los contrabandistas del lado oriental de la frontera mexicana con los Estados Unidos, un modelo amplió las redes de mayoristas mexicanos en Estados Unidos, hasta llegar a la situación actual en que los mexicanos son los principales proveedores de droga en ese país.”

En ese sentido, la introducción del tráfico de cocaína significó un cambio profundo en la organización socioespacial de la criminalidad al interior mismo del país, sobre todo por la consolidación de un extracto entero de chivos expiatorios, los usuarios de drogas, “que pueden servir, además, como un ejército criminal de reserva”.

“Sin embargo, para un mafioso, un policía o un político, sacrificar a un drogadicto se ha convertido en un acto rutinario que existe para apaciguar la ira popular. El narcotráfico fue el rubro económico que transformó la organización del crimen en México y dio pie al nuevo Estado que estamos caracterizando en este ciclo de conferencias.”

Los subsistemas

En su estudio, Claudio Lomnitz ofreció una perspectiva amplia, incluso geográfica, de lo que ha sido el desarrollo de la criminalidad, en especial desde el narcotráfico; al primer modelo lo llamó Subsistema con modo en la organización de la venta al menudeo, para lo cual ofreció como prototipo la situación de Los Ángeles, California.

“La distribución de la droga en los Estados Unidos dependió siempre de distintas clases de actores: uno, los mayoristas, que inicialmente eran grupos mafiosos con presencia en California, en tiempos en que el consumo de la droga mexicana tenía un mercado restringido; la heroína era una droga consumida por los veteranos de las guerras y la mariguana era popular entre algunos jóvenes afroamericanos y mexicanos, pero no muchos más.”

“Con la exaltación de la mariguana y de los alucinógenos en los años 60, esto cambió y aumentó mucho el consumo de mariguana, potenciado por los soldados y veteranos de la guerra de Vietnam. Junto con el crecimiento del consumo, se abrió también el apetito de experimentación de nuevos tipos de drogas.”

Se trata de lo que se ha llamado como la edad de oro de las drogas en Estados Unidos, recordó Lomnitz, cuando el mercado era bastante abierto y, en todo caso, pacífico, y tanto la producción como la distribución eran artesanales, aun cuando después vino una época de consolidación de territorios de producción y de distribución que se dio a ese momento de apertura.

El segundo modelo analizado lo definió como Subsistema regional con modo productor, siendo Sinaloa el ejemplo de su uso, en un momento que se estaba pasando de un sistema organizado en torno al narcomenudeo, a un subsistema regional que tiene su élite y grupo social de origen: comerciantes acaparadores que tenían acceso privilegiado del producto de campesino de productores de la droga.

“Un subsistema regional que tiene su origen en una élite ranchera, que fue tejiendo y articulando redes con otras clases de actores sociales: campesinos, químicos farmacéuticos, policías, políticos, bodegueros y contrabandistas. En México conocemos mejor a esta clase de subsistema, que tiene una élite que se originó en los ranchos, a diferencia de la que se generó en el sur de California, basada en la articulación en las cárceles y entre pandillas urbanas.”

A lo anterior habría que agregar el hecho de que la palabra Sinaloa se ha transformado en una marca y, en todas partes, menos en Sinaloa, se habla del cártel de Sinaloa, si bien la región medular está en el llamado Triángulo dorado, que tiene sólo una parte en Sinaloa, la otra está en Durango y en Chihuahua, un rasgo relevante: estar enraizado en una región periférica dificulta el sometimiento de esa élite a un gobierno estatal.

El tercer tipo abordado por Claudio Lomnitz lo llamó Subsistema regional con un modo contrabandista, cuyo territorio de origen se encuentra en la frontera entre Estados Unidos y México, donde se vive un ir y venir constante entre la regulación del comercio internacional y la economía subterránea del contrabando, lo cual no tiene ninguna novedad, pero ya para el siglo XX “la mercancía que cruzaba la frontera estaba dividida en dos tipos la fayuca y las drogas”.

“La fayuca venía de Estados Unidos hacia México y las drogas de México hacia los Estados Unidos; dado el proteccionismo comercial mexicano que duró hasta fines de los ochenta, el negocio de la fayuca comprendía objetos industriales de toda índole, desde refrigeradores hasta juguetes y todas las ciudades fronterizas tenían a sus fayuqueros: era un negocio que no tenía por qué traerles problemas mayores con las autoridades estadounidenses y en cambio sí requería un entendimiento con los policías municipales de los lugares donde se vendían o almacenaban los productos, así como de la policía federal de caminos o las aduanales.”

En ese proceso, se dio un tipo de fayuca que fue muy importante para el negocio del narcotráfico, en especial cuando empezó a crecer, a decir del miembro de El Colegio Nacional: los vendedores de autos chocolates o robados, porque ellos tuvieron que desarrollar un amplio espectro de relaciones para realizar ese trabajo.

“Se dice, lo escuché en Culiacán, que varios conocidos narcotraficantes hicieron sus pininos en el mercado de coches robados o chocolates, incluyendo al Chapo Guzmán, el Güero Palma y Amado Carrillo.”

La frontera tamaulipeca y coahuilense no se especializaba tanto en el narcotráfico y de Ciudad Juárez para el oeste estaba controlada por traficantes sinaloenses y sus socios en Chihuahua, Sonora, Durango y Baja California. Esto cambió a partir del momento en que el mercado de la cocaína empezó a pasar por México.

“Un sobrino de Juan N. Guerra, Osiel Cárdenas, hizo crecer al llamado Cártel del Golfo, que se convirtió en una de las principales organizaciones del narcotráfico mexicano; tampoco parece casualidad que la frontera oriental haya sido el lugar desde donde se pasó, ya de mano de los Zetas, del negocio del narcotráfico al del control generalizado del crimen”, señaló Claudio Lomnitz.

Por último, el antropólogo social se refirió al subsistema regional con modo en un territorio de paso, siendo el prototipo de este análisis Honduras, como parte de una región que ha sido sometida e integrada por organizaciones criminales mexicanas, aunque “nuestros gobiernos nunca se hayan cargo de su responsabilidad y que son un territorio de tránsito”.

“Son los países del llamado Triángulo del norte centroamericano, que han sido un botín disputado por varias de las organizaciones criminales, en particular por los Zetas, y por los de Sinaloa, que regulan el narcotráfico en Honduras: un espacio sumamente útil para los grandes intereses del narco mexicano, porque se puede conseguir allí cocaína mucho más barata y porque ninguno de los grupos de narcotraficantes mexicanos tiene una fuente independiente de producción de cocaína.”

(Fuente: El Colegio Nacional)

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Enemigos íntimos: Sexo y Covid-19

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Ciudad de México. Tras un año de confinamiento, Alicia buscó a un amigo para tener relaciones sexuales y le cuestionó: “¿usas cubrebocas?, ¿te lavas las manos?, ¿sales mucho de casa?”. 

El hombre lo tomó a broma y ella se sintió paranoica. Ése ha sido su único encuentro sexual desde marzo, cuando empezó la contingencia sanitaria.

“Al final casi creo que me persigné y ya. Cuando supe que seguía viendo a otras personas, me preocupé por el Covid”, cuenta la mujer de 45 años, quien vive sola.

“No quiero volver a pasar por algo así. Sí salgo a trabajar, pero no es lo mismo a tener una relación donde obviamente estás incrementando las posibilidades de contagio”.

La encuesta “Sexualidad y Covid-19” indica que un 43.08 por ciento de las personas tiene menos actividad sexual, mientras que el 52.78 no percibe cambio. Sólo un 4.14 por ciento reporta un aumento.

Realizada en línea por la Asociación Mexicana para la Salud Sexual, A.C. (AMSSAC), la encuesta publicada tuvo mil 785 participantes con una edad entre los 18 y 80 años.

El 66 por ciento son mujeres, y el 33, hombres. La mayoría de los encuestados, heterosexuales (80%) y de clase media (94.89%), entre solteros (39.17%), casados (33.50%), en unión libre (15.26%) y divorciados (8.36%).

“La pandemia genera mucha tensión en nosotros y eso hay que entenderlo”, señala Eusebio Rubio, doctor en Sexualidad Humana y fundador y director de la asociación civil.

“Es muy lógica (la disminución), si la pareja se queda en otro lado y no puede uno andar saliendo. Otra cosa es que baje la conducta sexual con la presencia de la pareja”.

El placer sexual tiene que ser igual de importante que el ejercicio, la alimentación y el cuidado del sueño que tanto han tomado relevancia en la contingencia, destaca la psicóloga Karla Urriola, directora de CRESEX, centro especializado en sexología y catedrática del Tec de Monterrey.

Sin tiempo a solas

Si la pareja pasa la cuarentena con hijos y familia extendida, dice la encuesta, su actividad sexual está inhibida en un 43 por ciento.

Los matrimonios antes tenían espacios cuando los niños estaban en clases, detalla Rocío García, sexóloga e investigadora de la organización Xochiquétzal.

“Se está viendo en las terapias sexológicas, ‘¿cómo organizarnos?’, porque ahorita no hay tiempo”.

Una mujer de 50 años, quien pidió omitir su identidad, vive con sus tres hijos de alrededor de 20 años y batalla para tener intimidad con su esposo.

Antes podían pasar tiempo juntos los fines de semana cuando los hijos salían. Pero ahora que están en casa todo el tiempo, la pareja tiene que buscar otros momentos y espacios.

“Hemos tenido que encontrar otros vínculos, como caricias, no precisamente el acto sexual, porque no hay tiempo. Ellos (los hijos) de todo se dan cuenta”, comparte.

“Sí tengo privacidad, pero la cultura de mi casa desde que eran niños es de puertas abiertas por cuestiones de convivencia. No me siento igual de relajada”.

Por otro lado, García ha notado en las consultas de pareja que entre más tiempo pasan juntas por el confinamiento, se presenta mayor lejanía.

Entre más contacto cotidiano, los problemas empiezan a salir”.

Sin pareja, ¿cómo?

¿Qué pasa con las personas solteras?

“Si son responsables, si se tienen la confianza de que cada uno se cuida, pueden tener un encuentro con cubrebocas y no besarse, optar por otro tipo de caricias”, señala la terapeuta Josefina Leroux.

Si no, continúa, es una moneda al aire.

Jaime, de 24 años, vive con sus papás y durante la pandemia ha tenido relaciones sexuales con una amiga que vive sola.

Al principio mantenían el cubrebocas y se rociaba de sanitizante, incluyendo las suelas de los zapatos. Después, la pareja fue relajando las medidas.

“Llega un punto en que ya se te olvida. Ella es una persona que ha cumplido el encierro de la pandemia. Yo sólo voy a la oficina una vez a la semana y al súper”, platica.

La comediante Karla Wasabichi organizó junto con otras standuperas la sesión online “Viejas cachondas” en la que compartieron sus experiencias sexuales en la pandemia, disponible en la página Estassonviejas en Facebook.

En este periodo, Wasabichi ha usado Tinder para salir con chicos. En una ocasión iba a casa de uno de ellos porque su roommate no quería visitas. En otra, fue a un motel.

“Ahora en la pandemia tenía más oportunidad de cuestionar a las personas y darme cuenta quién sí valía la pena y quién, no”, reflexiona.

“Me hizo darme cuenta que tenía que poner más filtros para relacionarme con alguien, especialmente si va a ser algo casual: poner reglas, límites y ser muy precavida”.

Y reportan aumento de violencia

Ocho de cada 100 mexicanos y mexicanas percibe un incremento de violencia en su relación de pareja, algunos la sufren, otros la ejercen, revela la encuesta Sexualidad y Covid-19, publicada por la Asociación Mexicana para la Salud Sexual, A.C.

“Entre más violencia, hay una disminución en las conductas sexuales. Entre más ansiedad y depresión reportan, también hay una disminución en la interacción con la pareja”, dice Eusebio Rubio, Doctor en Sexualidad Humana y fundador-director de la institución.

“La expresión sexual es una suerte de monitor (para ver) cómo está la salud de la relación o la salud mental de la persona”.

Por ejemplo, las conductas violentas ejercidas ocurrieron a raíz de “una contradicción” (62 por ciento), “por ignorar las necesidades sexuales de la pareja” (33 por ciento) o “por insultos” (29 por ciento).

El estudio también señala que el 18.4 por ciento de las mujeres recibió frases sexuales molestas.

“Son las personas que ya tenían problemas, o que uno de los dos es violento o que no respeta al otro, es donde la relación sexual se convierte en un factor de riesgo”, opina la terapeuta sexual Josefina Leroux.

“Si hay una pareja de escasos recursos donde hay mucha gente en casa, la vida sexual puede acabarse”.

La encuesta de la asociación mexicana revela también que las videollamadas sexuales y el sexting han aumentado en número entre hombres (37.7 por ciento) y mujeres (39.3 por ciento).

“Tiene mucho que ver los recursos personales, la creatividad, la madurez, para decir: no vale la pena que nos arriesguemos, podemos hablarnos, platicar, excitarnos por teléfono o vía digital”, opina Leroux.

Sin embargo, no es recomendable enviar fotografías que luego pueda comprometer la intimidad de las personas, aconseja.

Asociación Mexicana para la Salud Sexual, A.C. (AMSSAC)

Tezoquipa 26

Colonia Tlalpan Centro

Alcaldía de Tlalpan

Telefonos: 55 5573 3460 y 55 5513 7489

Correo electrónico: informesamssac@gmail.com

(Fuente: Reforma – Teresa Martínez)

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La nueva economía del esperma

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  • Mucha gente quiere un bebé pandémico, pero algunos bancos de esperma se están quedando sin recursos. Así que las mujeres se están uniendo a grupos de Facebook no regulados para encontrar donantes dispuestos, sin necesidad de intermediarios.

Los reyes del esperma de Estados Unidos están exhaustos.

Estos hombres están volando a todas partes. Envían su esperma con nuevos sistemas de frascos y se realizan las pruebas de ADN más recientes porque eso es lo que las mujeres quieren. Claro, pueden hablar por teléfono, pero dicen que tiene que ser rápido porque están conduciendo a Dallas o Kansas City o Portland, Maine, a tiempo para aprovechar un periodo de ovulación. Me recuerdan que también tienen trabajos diurnos.

“La gente está harta de los bancos de esperma”, dijo Kyle Gordy, de 29 años, quien vive en Malibú, California. Invierte en bienes raíces pero pasa la mayor parte de su tiempo donando su esperma, gratis (excepto por el costo del viaje), a mujeres. También dirige un grupo privado de Facebook de casi 11.000 miembros, Sperm Donation USA, que ayuda a las mujeres a conectarse con una lista de cientos de donantes aprobados. Su esperma de donante ha engendrado 35 hijos, con cinco más en camino, contó.

Si eres uno de los 141 millones de estadounidenses cuyo cuerpo produce espermatozoides, la sustancia probablemente te parezca abundante y barata. Para el resto de nosotros, no es ninguna de las dos cosas. 

Eso siempre ha sido cierto, especialmente si uno es perspicaz. Pero ahora, la pandemia del coronavirus está creando una escasez, según los bancos de esperma y las clínicas de fertilidad. Los hombres han dejado de ir tanto a donar, aunque la demanda se ha mantenido en algunos bancos y ha aumentado rápidamente en otros.

“Hemos estado rompiendo récords de ventas desde junio en todo el mundo, no solo en Estados Unidos, sino también en Inglaterra, Australia y Canadá”, señaló Angelo Allard , supervisor de cumplimiento del Seattle Sperm Bank , uno de los bancos de esperma más grandes del país. Dijo que su compañía estaba vendiendo un 20 por ciento más esperma ahora que hace un año, aunque haya disminuido el suministro.

“Entre nuestras tres sedes, normalmente tengo 180 donantes únicos activos”, dijo Allard. “La cifra ha bajado a 117. El otro mes eran 80. No tengo ningún indicio de que vaya a ser una tendencia positiva”.

Michelle Ottey , directora de operaciones de Fairfax Cryobank, otro gran banco de esperma, dijo que la demanda de acceso a su catálogo para la compra de esperma en línea se ha incrementado porque “la gente está viendo que existe la posibilidad de una mayor flexibilidad en sus vidas y en su trabajo”.

“También creo que parte de la causa es que la gente está tratando de encontrar algo de esperanza en este momento”, añadió.

La escasez tiene a la gente al límite. Muchos están molestos.

“¿Habrá pronto nuevos donantes?”, escribió recientemente alguien con el nombre de usuario BabyV2021 en el foro en línea de California Cryobank, uno de los bancos de esperma más grandes del mundo. “Parece que el suministro de donantes ha estado disminuyendo”, escribió alguien más, con el nombre de usuario sc_cal.

Y así, en la crisis capitalista, el Mundo del Esperma —el de la gente que compra y vende esperma— se ha vuelto salvaje. Los donantes van directamente a los clientes. Se reúnen con las futuras madres en Airbnbs para hacer la entrega por las tardes; han surgido grupos de Facebook con decenas de miles de miembros.

La razón por la que sé todo esto es bastante simple: tengo 32 años, mi pareja es una mujer, estoy atrapada en casa y exploro el mercado para encontrar el mejor esperma posible.

Fuente: (The New York Times – Por Nellie Bowles)

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