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Cultura

INAH: Solicita 3 MDP para restaurar el llamado «Chichén Itzá viejo»

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Chichén Itza Yucatán a 24 marzo 2021.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) gestionó un presupuesto de 3.5 millones de pesos para completar el proyecto de investigación y restauración de la zona de Chichén Itzá antiguo, que consiste en 13 conjuntos arquitectónicos que se encuentran alrededor del centro ceremonial y que tienen un avance del 80%.

El director de la zona arqueológica, Marco Antonio Santos Ramírez, informó que de la gestión de los recursos depende completar las obras y abrir esta sección de la zona arqueológica ubicada a unos 900 metros al sur del Castillo, es un área que se desarrollará con senderos ecológicos y tendrá un manejo diferente al que actualmente tiene el complejo de la ciudad maya.

Santos Ramírez expresó que el proyecto integra palacios, altares y una muralla perimetral. Dijo que el complejo pudo haber pertenecido a un integrante de la élite maya, y quizá algún allegado del gobernante lo habitó junto con sus familiares y sirvientes.

Las obras en esta parte de la zona maya conocida como el «Chichén Itzá viejo», están avanzadas y la restauración de los edificios y áreas de visita tienen un avance del 80 por ciento, obras que se detuvieron debido a la emergencia sanitaria del Covid-19 pero que se han retomado paulatinamente y se espera la aprobación de recursos para completar los trabajos y se pueda abrir, posiblemente a finales de 2021.

«Hay evidencia de que su desarrollo comenzó entre los años 650 y 700 después de Cristo y llegó a su auge de 900 a 1200», explicó el entrevistado.

Detalló que un sacbé (camino blanco en lengua maya) une el complejo ceremonial con Chichén Viejo, donde hay atlantes, una plataforma en forma de tortuga y el Palacio de los Falos.

Aun y cuando en otros centros ceremoniales de la Península hay figuras fálicas, Chichén Itzá es el único punto de la región que tiene un palacio dedicado al miembro masculino, los habitantes prehispánicos de Yucatán creían que así se fertilizaba la tierra.

Sobre ese asunto, el director del Centro INAH Yucatán, Eduardo López Calzada, comentó que los arqueólogos Francisco Pérez Ruiz y José Osorio León, son quienes están a cargo de los trabajos.

Declaró también que en esa área se encuentran la Casa de los Caracoles y el Templo de los Búhos, este último con esculturas de esas aves con las alas extendidas y figuras humanas que portan largos picos e instrumentos de autosacrificio.

Igualmente está la Galería de los Monos, que tiene relieves y 16 paneles, en seis de los cuales se representa a grandes señores, sacerdotes y otros miembros de la élite prehispánica.

Las obras de recuperación de estos edificios tendrán una atención especial, según estableció el propio López Calzada.

«Se pretende que cuando se abra tenga un esquema diferente, cuidando el número de personas y resaltando la naturaleza y los valores arqueológicos del lugar», dijo.

Las investigaciones comenzaron en el año de 1998, período en el que el sitio estuvo abierto al público. El visitante pagaba un boleto especial para admirar la belleza arquitectónica y ornamental de los estilos puuc y maya-tolteca.

Manifestó que este conjunto de edificios, palacios y zonas habitacionales abarca unos cinco kilómetros cuadrados, en los que predomina la arquitectura Puuc en sus construcciones, por lo cual, no hay techos planos ni figuras de serpientes emplumadas ni chacmoles, elementos de influencia tolteca.

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Cultura

Trabajadores prevén tomar instalaciones del INAH en Yucatán

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Mérida Yucatán a 15 abril 2021.- Los trabajadores tomarán las instalaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en Yucatán, como parte de una serie de movilizaciones que realizarán para exigir mejores condiciones laborales.

El Sindicato Nacional Democrático de Trabajadores de la Secretaría de Cultura (SNDTSC) en el estado señaló que a finales del año pasado se denunció la grave situación que enfrentaban los 118 empleados del INAH en la entidad, al no contar con equipos, insumos y otros implementos para su labor.

«El día viernes 16 de abril empezamos con los cierres de los centros INAH a nivel nacional. Sabemos que vamos a afectar a los usuarios y visitantes, pero a nosotros nos afectó por más de 4 años esta situación», señaló Daniel Vega Cepeda, secretario general de dicho sindicato.

Ese mismo día se espera la instalación de una mesa de trabajo entre la dirigencia nacional de dicho sindicato y directivos del INAH, con el fin de que estos conozcan el pliego petitorio con 25 puntos principales que demandan los empleados de museos, zonas arqueológicas y otras oficinas del organismo federal. 

Advirtió que, de no haber un acuerdo firmado, el sábado 17 de abril se cerrarían las zonas arqueológicas de Chichén Itzá y Uxmal, medida que se extendería hasta el domingo, si es que la base trabajadora no consigue un arreglo satisfactorio con las autoridades.

El líder sindical declaró que los trabajadores ya no seguirán enfrentando carencias en sus centros de trabajo ni permitirán faltas en sus prestaciones laborales. 

«Son los trabajadores que ponen de sus bolsa para la gasolina, para el mantenimiento, desbrozadoras y ya no se pueden sustentar estos gastos», sostuvo.

El organismo sindical dijo que desde antes de que finalice el 2020 se solicitó al INAH tomar en cuenta el déficit presupuestario que atravesaba, que asciende a más de mil millones de pesos, así como la caída en la captación de recursos por entrada de visitantes a los sitios arqueológicos, situación que sigue siendo ignorada.

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Cultura

El caballo de Troya podría ser un barco, según un documental alemán

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Berlín, Alemania.- Un documental alemán alimenta la idea de que una de las imágenes míticas más conocidas de la historia antigua, el «caballo» de la legendaria Troya, pudo haber sido en realidad un barco de origen fenicio.

Según explica en «El misterio del caballo de Troya: tras la pista de un mito» el arqueólogo submarino de la Universidad de Marsella Francesco Tiboni, no hay evidencias científicas de que el caballo, tal y como ha sido descrito y representado en el imaginario colectivo, existiera realmente. 

«Todos conocemos la historia del caballo de Troya, pero lo que no sabemos es qué ocurrió realmente. No tenemos una idea exacta de cómo se produjo la destrucción de Troya y qué pasó esa noche», comenta Tiboni en el documental dirigido por Roland May.

De acuerdo con las investigaciones del experto en embarcaciones de la antigua Grecia, la confusión entre barco y caballo se debería, por un lado, a que no hay ninguna obra en la que el caballo sea descrito claramente y, por otro lado, se habría producido una interpretación errónea de las palabras que lo describen. 

La primera obra conocida en la que se habla de la leyenda del caballo de Troya es «La Odisea» de Homero, el poema épico del siglo VIII o VII antes de Cristo en el que se cuenta cómo los griegos, liderados por Ulises, introducen un supuesto caballo lleno de guerreros en Troya y, así, ganan la guerra. 

Pero como explica el documental, Homero no aporta suficiente información y no hace una descripción del caballo.

«No sabemos qué aspecto tenía, qué tan grande era, si tenía cabeza, piernas… lo que es raro, porque conocemos a Homero como escritor en sus descripciones y es siempre muy meticuloso y preciso», comenta Tiboni. 

En una copia antigua de «La Odisea» aparece escrito, en referencia al caballo, el nombre «Dourateos Hippos», lo que es, para el investigador, el punto crucial, puesto que Homero podría haberse referido con esa palabra, en lugar a un caballo literal, a un «hippoi», un tipo de barco fenicio que tenía la proa y la popa talladas con la forma de la cabeza de un caballo. 

Tim Gambin es un arqueólogo submarino que actualmente continúa examinando un naufragio de la época de Homero que contiene una de estas embarcaciones. 

Explica el documental que, aunque no se tiene mucha información sobre la construcciones navales fenicias, se sabe que los griegos conocían estas embarcaciones, por lo que pudieron utilizarla para infiltrarse en Troya.  

Estos barcos eran utilizados por los marineros fenicios para comerciar y pagar tributos a reyes extranjeros, por lo que los troyanos bien pudieron creer que era una ofrenda para la diosa Atenea y, por eso, lo introdujeron en su ciudad fortificada.  

«Podemos leer las epopeyas de Homero y descartarlos como descripciones fantásticas, pero si miras más de cerca, puedes hacer una conexión con la realidad», comenta en el documental Gambin. 

El filólogo clásico de la Universidad de Marburgo (Alemania) Boris Dunsch recuerda que era muy común llamar a los barcos «caballos» en la antigüedad y explica que, de hecho, Homero utiliza en otras obras las palabras «halos hippoi» (caballo de mar, en español) para referirse a los barcos. 

Osman Erkut, arqueólogo experimental que está reconstruyendo estos «hippoi» para estudiarlos, explica en el documental que Homero era un muy buen navegante y constructor de barcos, por lo que pudo ser precisamente esa precisión técnica con la que escribía, lo que habría causado que poetas y traductores posteriores malentendieran algunas partes de sus obras. 

Sin embargo, a pesar de estas investigaciones, hay investigadores como el arqueólogo clásico Winfried Held que no apoyan esta teoría.

Held explica que hay imágenes de la época de Homero, o de muy poco después -como en «El jarrón de Mykonos», una vasija funeraria del siglo VII antes de Cristo-, que representan realmente caballos, por lo que, a su juicio, la audiencia de Homero entendió «hippos» como «caballo» desde un primer momento.

Según el documental, aunque no es posible tampoco comprobar científicamente la teoría de que el caballo de Troya fuera realmente un barco, tal y como sostiene el investigador principal, Francesco Tiboni, el hecho de que fuera un barco no cambiaría el sentido de esta historia, sino que, precisamente la haría aún más creíble. 

(Agencia: EFE)

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Cultura

Descubren en Egipto la «ciudad dorada perdida» de Luxor de 3.000 años de antigüedad

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«El hallazgo de esta ciudad perdida es el segundo descubrimiento arqueológico más importante desde el hallazgo de la tumba de Tutankamón», según Betsy Brian, la profesora de Egiptología de la universidad John Hopkins.

El Gobierno egipcio anunció este jueves (08.04.2021) el hallazgo bajo la arena en la monumental Luxor de una gran ciudad de unos 3.000 años de antigüedad que se hallaba perdida y que se encuentra en un buen estado de conservación.  

Se trata del «mayor asentamiento administrativo e industrial de la era del Imperio Egipcio en la orilla occidental de Luxor», situada en el Nilo, indicó el Ministerio de Turismo y Antigüedades egipcio en un comunicado, que calificó el descubrimiento como «la mayor ciudad jamás encontrada en Egipto».

«La misión arqueológica […] descubrió una ciudad enterrada […] que data del reinado del rey Amenofis III y que continuó siendo utilizada por el rey Tutankamón, es decir, hace 3.000 años», afirmó la misión arqueológica en un comunicado.   

Amenofis III, que ascendió al trono en 1.391 a.C, murió en el año 1.353 a.C. En la ciudad se hallaron objetos, como joyas y piezas de cerámica con su sello, que permitieron confirmar la datación, precisa el texto. 

Un esqueleto de animal desenterrado.

«La ciudad antigua más grande de Egipto»

Se trata «de la ciudad antigua más grande de Egipto», según el director de la misión, arqueólogo Zahi Hawas, citado en el comunicado. 

La misión empezó sus excavaciones en septiembre de 2020 entre los templos de Ramsés III y Amenofis III, cerca de Luxor, a unos 500 km al sur de El Cairo. 

«En unas semanas, para gran sorpresa del equipo, empezaron a aparecer formaciones de adobe», indica el comunicado. El yacimiento está «en buen estado de conservación, con paredes casi enteras y habitaciones llenas de herramientas de la vida diaria». 

«Las calles de la ciudad están flanqueadas por casas, con piedras en sus muros de hasta tres metros de alto», aseguró el famoso arqueólogo Zahi Hawas, que está al frente de la misión responsable del hallazgo. 

Hawas explicó que «muchas misiones extranjeras habían buscado esta ciudad y no la habían encontrado» y, según el Ministerio de Antigüedades, «las capas arqueológicas han permanecido intactas durante miles de años, como si sus antiguos residentes las hubieran dejado ayer mismo».

«El descubrimiento más importante desde la tumba de Tutankamón»

El hallazgo «de esta ciudad perdida es el descubrimiento arqueológico más importante desde la tumba de Tutankamón», consideró Betsy Brian, profesora de Egiptología en la Universidad John Hopkins de Estados Unidos, también citada en el comunicado.

La ciudad recién descubierta permitirá «ofrecernos una visión global inusual de la vida de los antiguos egipcios durante las horas más fastuosas del Imperio [Nuevo]». 

La ciudad se compone de «tres palacios reales […] y del centro administrativo y manufacturero del Imperio». Además, los arqueólogos también exhumaron una «zona de preparación de alimentos» con una «panadería», un «barrio administrativo» y un «taller» de construcción.  

También se descubrieron dos esculturas de «vacas o de toros» y restos humanos, algo «inusual». 

 Después de años de inestabilidad política relacionados con la revuelta popular de 2011, que asestó un duro golpe al turismo, un sector clave, Egipto trata de atraer visitantes, sobre todo promoviendo su patrimonio antiguo.

(Agencias: EFE, AFP)

Foto tomada el 8 de abril de 2021 que muestra una vasija de cerámica desenterrada en la «Ciudad del Oro Perdido» en Luxor, Egipto.

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