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“Hemos sido puestos de rodillas por un virus microscópico”: ONU

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Sentimiento de desolación en Barcelona, barbijo obligatorio en Francia, manifestaciones en Jerusalén… la pandemia de Covid-19 pone de relieve “la fragilidad” de un mundo desigual, según palabras del secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

El coronavirus se ha cobrado 601 mil 822 vidas en el orbe desde diciembre y ha causado más de 14.1 millones de contagios, según el recuento de la AFP a partir de cifras oficiales.

“Hemos sido puestos de rodillas por un virus microscópico. La pandemia mostró la fragilidad de nuestro mundo”, declaró Guterres este sábado, en un discurso por el 102 aniversario del nacimiento de Nelson Mandela.

“Regiones enteras que habían hecho progresos en la erradicación de la pobreza y la reducción de la desigualdad han retrocedido varios años”, agregó durante una conferencia virtual organizada por la Fundación Mandela.

Pero los países del G20, que concluyeron este sábado una reunión virtual, no anunciaron prorrogar hasta 2021 una moratoria para la deuda de los países pobres -que aprobaron en abril para este año- como habían instado oenegés y el Banco Mundial.

Apenas afirmaron que “considerarían una extensión” de la medida en los próximos meses, en función de “la evolución de la pandemia”.

Mientras tanto, en Bruselas, los mandatarios europeos intentaban alcanzar un acuerdo para aprobar un plan que ayude a superar la profunda recesión causada por el coronavirus.

Sobre la mesa hay nuevas propuestas destinadas a convencer a los países más reticentes de adoptar este plan de 750.000 millones de euros (840.000 millones de dólares) basado en la emisión de deuda común.

En Europa, la Covid-19 se cobró más de 200.000 vidas y, a nivel económico, podría provocar una contracción del 8,3% del PIB, según Bruselas.

Barcelona retrocede

Las calles de Barcelona, segunda ciudad de España, lucieron más vacías y cundía un sentimiento de desolación entre los ciudadanos que fueron llamados a quedarse en casa debido al aumento de los casos de coronavirus.

Por ahora es una recomendación, pero podría ser la antesala de medidas más estrictas.

“Necesito el turismo como el aire que respiro, pero también necesito salud para poder vivir”, opinaba Joan López, que maneja un quiosco frente a la Sagrada Familia, uno de los lugares más visitados de la ciudad.

Las autoridades catalanas también prohibieron las reuniones de más de diez personas, redujeon el aforo de bares y cerraron teatros, cines y otros lugares de ocio. Todos los anuncios fueron ratificados por un juez.

España, uno de los países más afectados por la pandemia con más de 28.400 muertos, impuso a mediados de marzo un severo confinamiento, pero vive un rebrote de contagios desde que se levantaron las restricciones el 21 de junio, con más de 150 focos en el país, fundamentalmente en Cataluña y en la vecina región de Aragón.

Francia, donde a partir del lunes será obligatorio el uso del barbijo en lugares públicos, no descarta un nuevo cierre de sus fronteras con España, dijo el primer ministro Jean Castex.

En tanto, el ministro de Salud galo, Olivier Véran, dijo que ante las señales de rebrote, la obligación de usar mascarillas “abarca los comercios, los establecimientos que reciben público, mercados cubiertos, bancos”.

“Las medidas personales de prevención y los exámenes médicos siguen siendo esenciales para luchar de manera eficaz contra el virus”, agregó en un tuit.

En duda reapertura de Machu Picchu

Según la ONU, la pandemia provocará que unos 45 millones de personas más caigan en la pobreza en Latinoamérica y el Caribe.

En toda la región, los contagios superan los 3,7 millones y ya hay casi 159.000 fallecidos. Los largos confinamientos y el pesimismo generalizado ante la debacle económica ha avivado el descontento y las protestas en algunos lugares como Chile o Bolivia.

En Bolivia, además, siete miembros del gabinete y la presidenta interina Jeanine Áñez se contagiaron de Covid-19.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien ha calificado al coronavirus de “gripecita”, también está en cuarentena tras contagiarse la enfermedad.

Brasil es precisamente el país más afectado de la región en términos absolutos con 2,04 millones de casos y casi 78.000 fallecidos, aunque la evolución de la pandemia entró en una “meseta”, según un alto funcionario de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En Perú, en tanto, que secunda a Brasil con más de 349.000 contagios (y casi 13.000 muertos), el gobernador de Cusco, Jean Paul Benavente, dio positivo en medio de un alza de casos en esa región surandina, con lo cual quedó en duda el plan de reabrir Machu Picchu el 24 de julio.

El anuncio se suma a un nuevo confinamiento de la provincia cusqueña de La Convención, vecina a la turística ciudadela inca, que regresará a la cuarentena tres semanas después de haber salido de ella.

Estados Unidos, por lejos el país más afectado del mundo en términos absolutos, registró más de 60.000 nuevos casos en las últimas 24 horas, para totalizar casi 3,7 millones de enfermos y 140.000 muertos.

En Israel, mientras tanto, miles de manifestantes protestaron en la noche del sábado en Jerusalén y Tel Aviv para denunciar la gestión de la pandemia de Covid-19 así como la corrupción del gobierno, al que cusan de estar “desconectado” de la realidad.

(Agencia AFP)

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Internacional

Ahoga a Colombia pobreza y represión

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  • La justificación oficial es que se tiene que enfrentar el ‘vandalismo’ mientras crece la cifra de colombianos en la miseria

El pasado 29 de abril, un día después del inicio de las masivas protestas contra el gobierno del presidente Iván Duque, el organismo estatal de estadísticas de Colombia reveló que la crisis derivada de la pandemia de Covid-19 había hecho crecer la pobreza extrema en 58% y que 7.4 millones de colombianos (15 de cada 100) vivían hoy en esa situación.

Ese dato, que explica en parte el descontento popular que se advierte en las movilizaciones que se desarrollan en todo el país, ha sido omitido de la narrativa de Duque para referirse a las protestas.

El énfasis del presidente es que en las manifestaciones que ocupan las calles y las plazas públicas de las principales ciudades hay “vandalismo extremo y terrorismo urbano financiado por las mafias del narcotráfico”. Y con ese argumento, el mandatario del ultraderechista Centro Democrático ha intentado justificar la violenta respuesta de la policía y el ejército.

Sólo durante la primera semana de movilizaciones, entre el 28 de abril y el pasado martes 4, la policía mató a balazos a 17 manifestantes, uno cada 10 horas en promedio, según un informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, una ONG independiente que además reportó mil 220 personas heridas y 40 desaparecidos durante las protestas.

Se contradice

Para sorpresa de Duque, quien ha sido en los últimos años uno de los más firmes defensores de los derechos humanos de los venezolanos reprimidos por el régimen de Nicolás Maduro, la comunidad internacional no creyó en el argumento oficial de que la policía y los militares que el mandatario envío a las calles enfrentaban una “amenaza terrorista”.

Decenas de videos grabados por ciudadanos desde sus celulares han mostrado a policías disparando a civiles desarmados y golpeando a personas indefensas.

La Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y la oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH) condenaron “el uso desproporcionado de la fuerza” por parte de la policía colombiana y llamaron al gobierno a pedir a sus agentes del orden “la máxima moderación” para evitar “más pérdidas de vidas”.

Las condenas al gobierno de Duque subieron de tono luego de que una misión internacional de defensores de derechos humanos que visitaba la suroccidental Cali, epicentro de las protestas y la represión, fue amenazada y acosada el lunes 3 por policías y militares, según denunció la oficina de la ACNUDH.

La portavoz de la oficina, Marta Hurtado, recordó a las autoridades del Estado colombiano “su responsabilidad de proteger los derechos humanos, incluido el derecho a la vida”.

A esas alturas, la noticia de la represión y las muertes de manifestantes en Colombia ya daba la vuelta al mundo y de todas partes llegaban mensajes de indignación.

“Pido al gobierno de mi país”, tuiteó la cantante Shakira, “que tome medidas urgentes”, que “PARE YA la violación a los derechos humanos y restituya el valor de la vida humana por encima de cualquier interés político”.

El dilema de Duque

Oliver Wack, gerente para Colombia y la región andina de la consultora de riesgos Control Risks, considera que la situación “se le salió de las manos” a Duque y ahora el presidente se debate entre responder a los llamados a la moderación que ha hecho la comunidad internacional o a los llamados de su partido, el uribista Centro Democrático (CD), a intensificar la represión.

En entrevista con Proceso, el especialista en análisis de riesgos dice que al mandatario “no le gusta quedar como el malo, sobre todo a nivel internacional”, y entonces cabría esperar “un llamado a la tropa, a las fuerzas policiales, a moderar su accionar” frente a los manifestantes.

Pero por otra parte, una investigación independiente de los abusos de policías y militares, y un repudio público de las violaciones de derechos humanos que han cometido son temas que disgustan al CD, un partido que suele observar la protesta social como una acción de “vándalos terroristas” que buscan desestabilizar al país.

Y a Duque, señala Wack, “no le queda otra más que apostarle a su base dura, al uribismo, y es lo que seguirá haciendo, porque no se puede dar el lujo de ir demasiado a profundidad y atacar a su fuerza pública”.

Posibles infiltrados

Hay evidencias de que comandos urbanos del guerrillero Ejército de Liberación Nacional, de las disidencias de las FARC que no se acogieron al acuerdo de paz y del grupo subversivo “FARC-Segunda Marquetalia”, que encabeza Iván Márquez, actúan como infiltrados en las protestas para incitar a los manifestantes a atacar a la policía y a cometer actos vandálicos.

Entre las personas que han muerto por disparos durante las protestas figura un policía, el capitán Jesús Alberto Solano, y el martes 4 un grupo de encapuchados incendió en un barrio del sur de Bogotá un puesto de la policía con 10 uniformados en su interior, que lograron escapar entre las llamas; cinco de ellos resultaron heridos.

“La escalada de violencia es brutal”, dijo la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, la madrugada del miércoles 5, al reportar que en las últimas horas habían resultado heridos 30 civiles y 16 policías, y 104 autobuses del transporte público de la ciudad habían sido atacados por desconocidos, lo que obligó al sistema a operar varios días a 60% de su capacidad.

La ONU ha reportado que “la mayoría de las protestas han sido pacíficas”, lo cual han constatado también integrantes del cuerpo diplomático acreditado en Colombia. La observación internacional ha dificultado la intención del gobierno de estigmatizar la protesta social para justificar la represión.

“El argumento del gobierno de que aquí en la calle hay narcoterroristas y que hay que sacar al ejército para combatirlos quizás funcionaba hace 20 años, pero hoy no. El uribismo está absolutamente equivocado en creer que eso va a convencer a alguien a nivel internacional”, asegura Wack.

El analista señala que las protestas en Colombia no son nuevas ni son un asunto exclusivamente colombiano.

“Las vimos en 2019 en toda la región y las vimos en los últimos meses en diferentes países en la etapa pospandemia”, dice Wack, “porque es lógico que la gente salga a protestar cuando está en una situación bastante complicada”.

POBREZA ASCENDENTE

En el reporte sobre pobreza, divulgado el 29 de abril, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia señaló que los pobres llegaron el año pasado a 21 millones de personas, cifra equivalente a 42.5% de la población del país y mayor en 3.5 millones a la de 2019. La pobreza extrema pasó de 9.6% a 15.1% en el mismo lapso, lo que significa que ese indicador social creció 58% entre 2019 y 2020 por la pandemia.

En medio de la emergencia sanitaria, el gobierno de Duque implementó un programa de transferencias para las familias más pobres del país, que ha implicado desembolsos equivalentes a 0.45% del PIB, un porcentaje lejano a la media de ayudas sociales giradas en América Latina en esta pandemia.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha recomendado invertir en este esfuerzo entre 1% y 2% del PIB, lo que han hecho países como Chile, Brasil y Perú. El efecto ha sido una mayor contención en el aumento de la pobreza.

El gobierno de Colombia ha sido criticado por la oposición y algunos medios por su generosidad con las grandes corporaciones, a las cuales ha apoyado con capital de trabajo y garantías de endeudamiento.

(Agencia: APRO)

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El Papa recuerda a las mujeres víctimas de violencia: «Eso no es amor»

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  • El papa Francisco habló hoy de la «degeneración del amor» y recordó hoy a las mujeres que sufren la violencia machista, a quienes dijo que: «Eso no es amor».

«La prepotencia conduce a la degeneración del amor, al abuso de los demás, al hacer sufrir al amado y pienso en el amor enfermo que se convierte en violencia, y en cuántas mujeres son víctimas de él hoy. Esto no es amor», dijo el papa en su mensaje de hoy durante el rezo del «regina coeli» asomado a la plaza de San Pedro.

Subrayó el pontífice que «amar, como el Señor nos ama significa apreciar a la persona que está a nuestro lado y respetar su libertad, amarlo como es, no como queremos que sea, de forma gratuita».

«En definitiva, Jesús nos pide que vivamos en su amor, no en nuestras ideas, no en el culto a nosotros mismos. Quien vive en el culto a sí mismo, vive en un espejo «, agregó y que «Jesús nos pide que salgamos de la pretensión de controlar y administrar a los demás.

«Amar como Cristo significa decir no a otros amores que el mundo nos ofrece: amor al dinero, al éxito, al poder», añadió.

Denunció que esos «caminos engañosos nos alejan del amor del Señor y nos llevan a ser cada vez más egoísta, narcisista y abusar de los demás». 

(Agencia: EFE)

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Siguen protestas en Colombia

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El país sigue afectado por los bloqueos de vías e inmerso en el debate sobre la violencia policial

Bogotá Colombia.- Los colombianos salieron este sábado de nuevo a la calle, en la onceava jornada de protestas contra el Gobierno de Iván Duque, mientras el país sigue afectado por los bloqueos de vías e inmerso en el debate sobre la violencia policial y la necesidad de una reforma para evitar más asesinatos y abusos.

Las protestas, que volvieron a tomar múltiples calles de las ciudades de forma pacífica, marcharon a ritmo de cumbia en Bogotá, con jóvenes usando el arte como forma de expresión.

Los manifestantes, en su inmensa mayoría jóvenes, salen, como cada día, en protestas improvisadas y organizadas la jornada anterior, que ya dejan ver el cansancio de once días de movilizaciones sociales que comenzaron pidiendo la caída de la ya retirada reforma tributaria, pero que ahora han abierto el abanico a muchas otras demandas que incluyen la caída del Gobierno de Duque y acabar con la brutalidad policial.

A pesar de este desgaste, los protestantes siguen mostrando fuerza e imaginación, y hoy, un grupo de ellos en Bogotá, bloquearon una de las calles con sus cuerpos tumbados y tapados con sábanas blancas por los que han perdido la vida en estos días de manifestaciones.

VUELVE LA VIOLENCIA 

A LAS CALLES

Tras dos días sin ningún reporte de muertos o asesinados en las protestas, anoche se vivió una noche de nuevo gris, con episodios de violencia en la ciudad de Cali, epicentro de las protestas, y en Pereira (oeste).

En esta última, capital del departamento de Risaralda, se volvieron a vivir escenas de disparos de civiles armados a protestantes pacíficos, en episodios que a algunos les recuerdan al paramilitarismo colombiano.

Héctor Fabio Morales, un joven colombiano de 24 años, murió después de ser atacado en la zona del Museo del Arte, donde se desarrollaba una protesta, con arma de fuego por supuestos civiles, que le hirieron de forma letal en la cabeza.

Algo similar ocurrió en la noche del 5 de mayo, cuando varios hombres armados salieron de un vehículo, dispararon contra un grupo de protestantes e hirieron de gravedad a Andrés Felipe Castaño, quien ha conseguido despertar en el hospital, y Lucas Villa, que se encuentra en una situación crítica y con pronóstico reservado, después de recibir hasta ocho disparos en el cráneo.

En Cali, también se vivieron episodios similares después de que varias personas que iban en un coche de alta gama abrieron fuego contra un grupo de manifestantes en el sector de La Luna, en el centro de la ciudad, hiriendo a al menos dos personas, una de ellas de gravedad.

Al menos 27 personas han muerto durante las jornadas, según informaron el viernes la Fiscalía y la Defensoría en un documento en el que aclararon que de esos fallecimientos 11 están ligados directamente con los hechos, siete están «en verificación» y hay nueve que no tienen relación con las protestas.

Sin embargo, la ONG Temblores ha documentado 37 víctimas mortales, 1.708 casos de uso abusivo de la fuerza, al menos 26 víctimas de agresión ocular, 234 casos de violencia física y 934 detenciones arbitrarias en contra de manifestantes, así como casos de violencia sexual contra 11 personas.

También hay 548 personas desaparecidas, de las cuales 189 han sido ubicadas, mientras que 359 casos continúan en proceso de verificación, según el último reporte de la Defensoría.

REFORMA POLICIAL

Por estas cifras, que han superado a las de las protestas de septiembre de 2020 y noviembre de 2019, en muchos sectores de la sociedad claman por una reforma de la Policía y el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), fuerzas muy militarizadas y que dependen del Ministerio de Defensa, mientras el Gobierno sigue sin reconocer la mayoría de abusos cometidos.

«La fuerza pública no ha recibido ni un solo llamado de atención por parte del liderazgo civil, ni el ministro, ni el presidente ni ningún miembro del Gobierno ha hecho el más mínimo esfuerzo por salir a decirles que las ejecuciones extrajudiciales y las desapariciones no están incluidas en el protocolo del manejo de la protesta y no se pueden hacer, que son abiertamente violatorias a los derechos humanos», explicó a Efe la analista Sandra Borda.

El Gobierno sigue enarbolando el discurso de que detrás de los disturbios que se han producido en algunas ciudades están grupos criminales e incluso bandas armadas como el ELN o las disidencias de las FARC, que «lo único que hacen es crear una condición de permisibilidad para la violación de los derechos de la gente que se está manifestando», dijo.

Por el otro lado, los jóvenes que están en las calles, que proceden en muchas ocasiones de barrios desfavorecidos o de familias que se han visto severamente afectadas por la pandemia, traen una relación muy enturbiada con la Policía, que los acosa en el día a día o incluso les detiene arbitrariamente y les tortura.

«Mientras esa relación entre esos jóvenes y la fuerza pública no se resuelva, básicamente lo que vas a tener es un escenario potencial para ese tipo de enfrentamientos todo el tiempo», consideró la profesora asociada de la Universidad de los Andes, que estima que la fuerza pública se convierte de este modo «en la herramienta para defender el privilegio en vez de la herramienta de protección de la sociedad en general».

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