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Cultura

Fortalece identidad cultural el juego de pelota maya

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  • Llegada del Tren Maya propiciará mayor proyección de este deporte milenario

Mérida Yucatán, 27 de agosto de 2021.- La tarde está por caer, el sol baña con sus últimos rayos a niños y jóvenes en la comisaría San Pedro Chimay, quienes con sobrado entusiasmo se apoyan unos a otros para pintarse el rostro y ajustarse el vestuario, pues sostendrán un encuentro de juego de pelota maya, pok ta pok, con cuya práctica demuestran amor por sus raíces, a la vez de ejercitarse.

Algunos lucen un penacho de cuero con detalles en madera y plumas; pero todos están ataviados con pantalones cortos, fajas, con camisetas las mujeres y el torso descubierto los varones. Inerte, espera la pelota hecha con resina del árbol de castilla, cuyo peso es de aproximadamente tres kilos. Los jugadores ya están listos para lanzarla entre ellos con la cadera, como si fuera ping pong, pero evitarán a toda costa tocarla con los pies, manos, pecho o cabeza para no perder puntos y buscarán encestarla en un aro vertical.

El juego de pok ta pok, que debe su nombre a la onomatopeya del sonido del balón contra el suelo, es dirigido por el entrenador y presidente del primer club del ramo, constituido en San Pedro Chimay y denominado To´on u N´uktalo´on, que significa “Nosotros los grandes”, quien sostiene que además de fortalecer la identidad cultural de los jóvenes, este deporte infunde valores heredados de sus antepasados como disciplina y sana amistad. 

Se lleva a cabo el enfrentamiento de los equipos. Están concentrados en lograr que la pelota atraviese la línea final del adversario para ganar cinco puntos, que serían restados a su contrincante. Cuando la pelota rebota, los jugadores saltan para intentar desviarla y si va a ras del suelo, se arrastran de espaldas para continuar golpeándola, procurando no sentarse sobre ella porque serían amonestados con tres puntos menos que se sumarían al equipo contrario. Si un equipo consigue que el balón atraviese el aro consigue la puntuación máxima de diez puntos.

De acuerdo con el Popol Vuh, libro sagrado maya, el pok ta pok surgió más como un ritual para distender conflictos, que con fines deportivos; sin embargo, este eficiente medio para resolver diferencias desapareció tras la llegada de los españoles. Por ello, desde hace 15 años, el presidente de la Asociación de Juegos y Deportes Autóctonos y Tradicionales de Yucatán A. C., José Manrique Esquivel, con 17 clubes afiliados, se ha dedicado a rescatarlo fomentando su práctica entre chicos y grandes.

El también presidente de la Asociación Centroamericana y del Caribe del Deporte Ancestral de la Pelota Maya, que aglutina a los países de Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Panamá y México, ve la llegada del Tren Maya como una oportunidad para darle mayor proyección a este deporte milenario, para que cada vez más visitantes conozcan y se enamoren de la riqueza cultural de Yucatán.

Tanto José Manrique como Andrés Chí Cob se ven satisfechos por su esfuerzo de mantener vivo este juego; sin embargo, reconocen que su rescate no ha sido fácil, pues al carecer de un campo especial, realizan las prácticas en canchas de basquetbol y aunque esto no disminuye su entusiasmo, esperan que se brinde más apoyo a este deporte autóctono con la construcción de un espacio que atienda los requerimientos específicos para este deporte. 

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Cultura

Descubren milenaria vasija con escritura jeroglífica, estilo Chocholá

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Una vasija estilo Chocholá, grabada con un texto jeroglífico, cuyo tipo data de finales del periodo Clásico Temprano al Clásico Tardío (600 y 800 d.C.), atribuido a la zona de Oxkintok, región que se ha propuesto como el área de producción de este estilo de piezas, ha sido recuperado como parte del Proyecto Marco de Salvamento Arqueológico Tren Maya, cerca de la población de Maxcanú, informó este domingo el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La pieza que ha sido denominada «El vaso del Sajal», fue recuperada por la arqueóloga Susana Echeverría Castillo, el 28 de junio pasado, como parte de una ofrenda registrada en el Tramo 3, que corre de Calkiní, Campeche, a Izamal, Yucatán, cerca de la población de Maxcanú, en este segundo estado.

La arqueóloga, según el comunicado del INAH, asegura que la pieza «fue recuperada en un contexto especial que probablemente corresponda a un depósito mortuorio, identificado como cista, ubicada debajo de un nivel de piso de estuco. La pieza se encontró de costado, con el borde hacia el sur; muy cerca de la vasija se identificó la presencia de restos óseos humanos que podrían corresponder a huesos largos de las extremidades inferiores».

La pieza es relevante dado que se descubrió en el contexto cultural arqueológico de procedencia, por lo que su hallazgo revelará datos sobre este aspecto, contribuyendo a completar la información arqueológica, además de lo que la pieza pueda aportar en sí misma, finalizó la especialista.

El INAH informa que se trata de un tipo de vasijas con amplia presencia en el norte de Yucatán, pero cuya mayoría registrada procede de colecciones privadas como producto del saqueo y el comercio ilícito, sin que se conozca el contexto cultural arqueológico de procedencia, de ahí la relevancia de esta pieza recuperada como parte de una investigación.

Las vasijas Chocholá se caracterizan por presentar texto jeroglífico, aunque pueden o no presentar escenas iconográficas. Por lo general, la escritura en aquellas que sí lo llevan trata de una Secuencia Primaria Estándar o frase dedicatoria, la cual describe al objeto, menciona al propietario (en algunas ocasiones son colocados los títulos que ostentaba), y el posible contenido.

De acuerdo con el estudio epigráfico del arqueólogo Ricardo Abraham Mateo Canul, miembro del equipo de salvamento arqueológico del Proyecto Tren Maya, el texto grabado en la vasija es una Secuencia Primaria Estándar o frase dedicatoria. Consiste en cinco cartuchos glíficos, los cuales son leídos así: A1 u jay (u-ja-yi) «Es su taza»; B1 yuk´ib (yu-k´i-bi) «su vaso»; C1 ta yutal (ta-yu-ta) «para su afrutado»; D1 tsihil kakawa (tsi-li-ka-wa) «cacao fresco o nuevo»; D1 Sajal (sa-ja-la?) «del Sajal».
A semejanza de otras piezas reportadas de este tipo, «El vaso del Sajal» menciona en el texto el posible contenido, que en este caso es el tsihil kakaw, el cual puede ser traducido como «cacao nuevo o fresco», cuya bebida igualmente ha sido identificada en textos de algunas vasijas estilo Chocholá, abunda el arqueólogo.

Respecto al título Sajal, indica que existen algunas propuestas de epigrafistas en cuanto a su significado: John Montgomery (2002) lo ha traducido como «hombre subordinado»; por otro lado, Alexander Voss ha considerado traducirlo como «exclamador», siendo este quien, posiblemente, decía en voz alta las órdenes del ajaw (gobernante) de quien estaría subordinado. El análisis epigráfico aún está en proceso.

El estilo de vasijas Chocholá fue nombrado así por el arqueólogo y epigrafista estadounidense Michel D. Coe, en su libro The maya scribe and his world, debido a que la mayoría de las piezas presentadas en dicho catálogo habían sido adquiridas en la zona de Chocholá, por parte de los coleccionistas, desde entonces se le ha denominado de tal forma.

Tal como informó Mateo Canul, quien lleva a cabo el análisis epigráfico de la vasija y detalla que, de acuerdo con los especialistas que han estudiado la región, son pocas las vasijas con estas características que se han recuperado en su contexto original, como parte de los ajuares mortuorios.

El arqueólogo informa que este tipo de piezas también se ha encontrado como parte de basureros en sitios de mayor jerarquía, así como en los rellenos constructivos, incluso, de sitios de menor rango, «lo que propicia una discusión más amplia sobre su significado y la relación que guardaban con la élite gobernante, aunado a la distinción de rango a la que hacen referencia, lo que no descarta la idea que probablemente fueran obsequios del gobernante hacia sus colaboradores más cercanos, como lo propuso el epigrafista ya fallecido, Alfonso Lacadena, en un texto publicado en 2008».

«El vaso del Sajal» fue hallado durante los trabajos del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya «U lu´umil maaya U lu´umil maaya wíiniko´ob: un análisis regional del sureste mesoamericano estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo», bajo la dirección del arqueólogo Manuel Eduardo Pérez Rivas.

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Cultura

Roldán Peniche, pilar en la formación de jóvenes escritores

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  • Realizan homenaje al narrador, poeta, ensayista, crítico de arte y letras, traductor y dibujante.

Mérida, Yucatán, 3 de septiembre de 2021.- Las aportaciones literarias y la prolífica trayectoria del escritor Roldán Peniche Barrera, quien ha difundido la cultura maya en sus obras, quien instruyó a la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta) realizar un homenaje en su honor en el Gran Museo del Mundo Maya de Mérida (GMMMM).

En la ceremonia, el también considerado como uno de los mayores exponentes literarios del estado recibió reconocimientos de manos de la titular de la dependencia, Loreto Villanueva Trujillo, y del presidente de la Asociación Literaria y Cultural de Yucatán (Alicy), José Luis Canché Escamilla.

Al dirigir su mensaje, la funcionaria resaltó que el creador ha sido explorador de nuestro tiempo, que ha sabido capturar los instantes únicos para volverlos universales y ha llevado el oficio de escritor con orgullo y disciplina.

“Ha dejado testimonio de los muchos presentes de la sociedad yucateca, de los presentes de seres mitológicos que aún hoy sentimos su presencia en nuestros días, de la vida yucateca. Celebremos su capacidad de observarlos con esos ojos que en la sencillez vislumbran los brillos de grandeza que atesoramos en nuestro interior”, expresó.

Con emoción, Roldán Peniche manifestó su agradecimiento con la vida y la literatura, que le ha permitido mostrar su verdadera sensibilidad a través de sus libros. “Unamuno decía que quien no reconoce un homenaje y no le da importancia, es un soberano embustero”, externó y agregó: “los escritores y literatos hemos trabajado con todas nuestras energías en esta pandemia”.

Tras leer un fragmento del capítulo 20 de su última novela Canek, combatiente en el tiempo, con la que plasmó el espíritu más profundo de este personaje, adelantó que tiene en puerta dos libros y espera que la vida le alcance para publicarlos.

En tanto, Canché Escamilla resaltó la importancia de su herencia literaria, dedicada en gran parte a conservar y difundir la cultura maya. Otra de sus aportaciones es que ha sido ejemplo con la juventud y grupos con los que comparte sus conocimientos.

El escritor Rodrigo Ordóñez Sosa leyó una semblanza del narrador, poeta, ensayista, crítico de arte y letras, que ha contribuido a fortalecer el sistema educativo y al desarrollo social a través del rescate de nuestras tradiciones literarias. “Es un hombre amistoso, respetado de las diversas disciplinas artísticas y la joven generación de escritores que lo conoce como uno de sus maestros”, dijo.

Asimismo, añadió que ha publicado más de 25 libros y es compilador del diccionario de artistas plásticos, como la nueva edición de la Enciclopedia YucatanenseDiccionario de Escritores de Yucatán y colaborador de dos rotativos locales.

En tanto, María Manuela Aguilar López dio voz a fragmentos que se desprenden de los textos Luna negra y Nostalgia de la ciudad de Mérida, de la autoría Peniche Barrera. La sonoridad a dicha celebración estuvo a cargo de Los trovadores de Yucatán, que interpretó «Aires del mayab», «Peregrina» y «Fina estampa».

Entre las y los invitados especiales, estuvo la directora de Desarrollo Artístico y Gestión Cultural de la Sedeculta, Ana Ceballos Novelo; el presidente del Centro Yucateco de Escritores, Luis Alcocer Martínez, y la presidenta de Atorrantes Escritores, Jennifer Calderón Santana.

Además, el director General de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, Enrique Martin Briceño; el coordinador del Taller Hipogeo, Víctor Garduño Centeno; la directora de “La Galería”, Mónica González Dillon, y el escritor yucateco, Carlos Martín Briceño, entre otros.

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Cultura

Arqueólogos hallan urna de cultura prehispánica

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Arqueólogos del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) de Ecuador hallaron una urna funeraria intacta entre vestigios de una cultura prehispánica en una hacienda de la provincia de Los Ríos, informó organismo.

Se trata de una «urna funeraria doble, intacta«, que fue llevada a la biblioteca municipal de Vinces, en Los Ríos, «para evitar saqueos», señaló el INPC en un comunicado.

El descubrimiento se produjo mientras expertos extraían piezas de cerámica de la cultura Milagro (900-1534 d.C.) en una hacienda del pueblo cercano de San Pablo.

Un video divulgado por el municipio de Vinces deja ver la urna completa sellada, casi del tamaño de una persona. En fotografías difundidas por el instituto se observan enormes vasijas redondas y fragmentadas.

La cultura Milagro se asentó en toda la cuenca del río Guayas. En su territorio se levantó un gran centro agrícola en donde transformaron terrenos pantanosos en tierras cultivables para el maíz y la yuca.

Los primeros restos fueron encontrados la semana pasada, cuando trabajadores del predio estaban removiendo la tierra. «Entre los bienes arqueológicos encontrados está una tola con un contexto funerario», precisó el INPC.

EL INPC agregó que «las probabilidades son muy altas» de que exista más material prehispánico en la zona en donde se dio el hallazgo.

(Fuente: AFP)

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