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El extraño animal que se alimenta con luz solar

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Mitad babosa mitad alga, la Elysia chlorotica parece volverse más fértil al hacer la fotosíntesis

Animal, vegetal o mineral. Esa división tripartita era suficiente para jugar a las adivinanzas, pero no da cuenta de la enorme complejidad del mundo. Huelga decir que los minerales no están vivos y que, ya puestos a incluir tipos de materia inerte podríamos hablar de fluídos, de plásticos y de muchos otros. El problema es que, incluso si nos quedamos solo con los seres vivos, estamos dejando de lado una infinidad de formas de vida. Por un lado, tenemos bacterias y arqueobacterias, que pertenecen directamente a dos dominios diferentes de los organismos eucariotas (entre los que nos encontramos nosotros).

Dentro del dominio eucariota es donde, al fin, hallamos el reino animal y el vegetal, pero junto a ellos hay más que, según algunas fuentes, podemos enumerar como hongos, protozoos y algas. Efectivamente, ni los hongos ni las algas son vegetales. Es posible que pienses que todo esto era evidente, que la complejidad del mundo y, en concreto de la vida, no puede ser agotada por un juego de niños que te haga elegir entre “animal, vegetal o mineral”, pero aguarda, porque queda una vuelta de tuerca más. Imagina un ser que fuera animal y alga al mismo tiempo. Pues no solo es posible, sino que existe y es una babosa que, tras alimentarse de algas toda la vida, integra parte de ellas en su cuerpo para, así, nutrirse de la luz solar. Su nombre es Elysia chlorotica.

Híbridos naturales

Hemos interiorizado que un caballo y un burro pueden cruzarse dando lugar a una mula, que de un tigre y una leona puede nacer un tigón y que muchos otros animales pueden cruzarse entre sí dando lugar a descendientes difíciles de clasificar. No obstante, la naturaleza es un campo abonado para que tengan lugar situaciones incluso más llamativas. Por ejemplo, esos líquenes que vemos crecer en la base de algunos árboles no son de ninguno de los reinos de la vida que hemos dicho hasta ahora, porque en realidad son tan del dominio “bacterias” (cianobacterias) como del reino “algas”. Desde esta perspectiva, que exista una babosa en parte animal y en parte alga parece menos extraño. De hecho, Elysia chlorotica es, tan solo, el caso más extremo dentro de todo un suborden de babosas conocidas como Sacoglossa que también incorporan parte de las algas que comen en su propio cuerpo.

Por desgracia, todavía sabemos poco sobre estos seres, pero algunas piezas del puzle han empezado a definirse. Por ejemplo, sabemos que las crías de Elysia chlorotica se alimentan indistintamente de varias especies de algas, hasta que, con la edad, se vuelven más selectivas y centran su dieta en un alga microscópica llamada Vaucheria litorea. La cantidad de esta que necesitan para sobrevivir es tan alta que criarlas en condiciones de laboratorio es todo un reto y, salvo con instalaciones bastante generosas, es complicado producir estas algas con más velocidad de la que las babosas las consumen

Cleptomanía

Al ingerirlas, de todas estas algas solo sobreviven unas pequeñas estructuras llamadas cloroplastos que se encargan de aprovechar la luz del sol para transformar materia inorgánica en sustancias nutritivas. Este proceso, llamado fotosíntesis, no es propio de los animales, pero la Elysia chlorotica integra estos cloroplastos en las células de distintos órganos de su propio cuerpo. Estos cloroplastos robados pasan a llamarse cleptoclastos. Durante el proceso, conocido como cleptoplastia, la babosa adquiere una coloración verdosa muy característica, pero ¿cómo podemos estar seguros de que aprovecha la fotosíntesis de estos orgánulos? ¿No podría ser que tan solo los acumulara?

Esto ha despertado un gran debate entre los científicos que, al parecer, no terminaban de ponerse de acuerdo. Sin embargo, un nuevo estudio parece arrojar luz sobre el problema. Según indican en el artículo publicado en Proceedings of the Royal Society B, han encontrado en sus células “variantes” (isótopos) del carbono y del nitrógeno que suelen ser resultado de procesos de fotosíntesis. Por otro lado, sabemos que al menos los cleptoclastos están haciendo la fotosíntesis, porque se han detectado residuos del proceso en células donde ni siquiera están estos orgánulos, como las del sistema reproductivo. Es más, parece que, al ser privadas de luz, se reduce notablemente la fertilidad de estos moluscos, por lo que es de esperar que estén teniendo algún papel importante en su ciclo reproductivo.

Por desgracia, todavía queda mucho por descubrir sobre estos seres en parte alga y en parte animal, pero la complejidad de criarlos en cautividad y sus cada vez más escasas poblaciones hacen difícil seguir indagando. En una especie tan pequeña se esconden muchos secretos, algunos de los cuales podrían hablarnos de la misma naturaleza de la vida, de las complejas ramas que a veces atraviesan de lado a lado el árbol de la evolución y, por supuesto, de las puertas que la biomedicina y la ingeniería genética están por abrir.

(Fuente: larazon)

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¿Comer insectos? Te aportan como alimento mucho más de lo que piensas

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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) ha señalado en varias ocasiones que una de las vías para aminorar el hambre en el mundo es comiendo insectos. En España, principalmente por motivos culturales, somos bastante reticentes, aunque sin darnos cuenta los hemos comido en más de una ocasión.

La doctora Marina Teresa Blas Esteban es entomóloga y profesora de la Universitat de Barcelona. Recientemente acaba de ofrecer una charla sobre los insectos como importante fuente de proteína, en el marco de las IX Jornadas de Dietistas Nutricionistas de Cataluña, celebras a principios de noviembre.

«En los insectos el porcentaje de proteína es muy elevado. Es muy superior por ejemplo a la cantidad de proteína que contienen los vegetales, fuente de alimentación de muchos pueblos y que no tienen acceso a otra proteína como el cerdo, la carne, o el pollo», agrega.

Aunque afirma que según la especie varía, sí subraya que en torno a un 50% del peso seco del insecto es proteína, «que es mucho». Pero no solo quedan ahí sus propiedades nutricionales, según prosigue. Los insectos dice que también son ricos en aminoácidos y en vitaminas, al tiempo que tienen un alto contenido en grasas insaturadas, entre las que destaca el omega 3.

También, en los insectos estudiados, indica que muchos presentan un alto contenido en calcio, bastante hierro o vitamina D. «En conjunto son alimentos muy completos nutricionalmente», insiste la especialista en insectos de la Universitat de Barcelona.

Qué insectos se comen

Detalla que los saltamontes, las orugas de mariposas, las larvas de coleópteros, las hormigas, las larvas, y las pupas de abejas, entre otros, son los insectos más consumidos en el mundo, siendo la principal fuente de proteína de muchas comunidades.

Según subraya, hoy en día se consumen en torno a unas 3.000 especies a nivel mundial pertenecientes a 18 órdenes de insectos. Dice que se pueden consumir de muchos modos: fritos, asados, hervidos, secos, frescos e incluso vivos.

Por otra parte, llama la atención sobre el hecho de que nosotros hemos consumido insectos indirectamente, sin darnos cuenta, a través de harinas, pan, galletas, pasta, y mermeladas contaminadas, entre otros productos.

«Desde que el grano entra en la fabrica hasta que sale sufre un proceso y puede ocurrir que ya el grano esté infectado cuando se mete en la fábrica, o puede ser que a lo largo del proceso haya una contaminación. Esta también puede producirse en el lugar de almacenamiento, o ya en la misma casa del consumidor. Por ejemplo, cuando se hacen mermeladas, si la fruta está contaminada y no se ve porque los insectos están en el interior del producto, estos se cocinan con ellos y después se trituran, y tú te lo comes y no te enteras», detalla en una entrevista con Infosalus.

Muy empleados en alta cocina

Aunque reconoce que por motivos culturales en España no se consumen insectos, sí subraya que a la larga se utilizarán cada vez más. «De hecho se emplean en la alta cocina, y en todas las ediciones de Masterchef, por ejemplo, se cocina alguna vez insectos. Y hay restaurantes que ya ofrecen los insectos dentro de su menú», aclara.

En este contexto, la profesora Marina Teresa Blas Esteban recuerda que las empresas alimenticias que trabajan con insectos los emplean para trabajar con sus derivados, como barritas energéticas por ejemplo, algo bastante extendido en Estados Unidos, o bien en pastas y harinas. «En Europa se comercializa sobre todo en forma de harinas y de barritas energéticas, aunque también se realizan complementos alimenticios a partir de insectos», apostilla.

«No tienen factores nocivos, simplemente podrían producir alguna alergia similar a la que pueden producir los crustáceos, ya que son grupos muy relacionados filogenéticamente. Conviene que los insectos se hayan criado para el consumo humano, ya que, si son salvajes, es decir capturados en el campo pueden contener pesticidas», recalca.

Además, resalta que la cría de insectos es más sostenible que las granjas ganaderas, ya que la emisión de gases invernadero es mucho menor, así como el consumo de alimento y agua por kilo de producto. También se necesita menos terreno para dicha cría, según argumenta la experta en insectos.

Por otro lado, sostiene que las patentes industriales de para la cría y comercialización de insectos se han disparado en el mundo en los últimos años, así como el número de organizaciones y de empresas que investigan sobre este tema. «No menos importante es la utilización de las harinas hechas con insectos para la alimentación de animales criados en piscifactorías, en sustitución de las harinas elaboradas con pescado y otros productos», sentencia la entomóloga de la Universitat de Cataluña.

(Fuente: infosalus)

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Reconocen oficialmente a pulpos, cangrejos y langostas como seres que sienten dolor

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Luego de revisar 300 artículos científicos, el Gobierno de Reino Unido ha decretado también que estos animales sienten emociones como la angustia

El Gobierno del Reino Unido ha enmendado un proyecto de ley que sigue los hallazgos de la investigación científica de la London School of Economics and Political Science (LSE) sobre la sensibilidad de las langostas, pulpos, cangrejos y todos los crustáceos decápodos y moluscos cefalópodos. Anteriormente, solo eran reconocidos los animales vertebrados.

Tras la revisión de 300 estudios científicos, se concluyó que hay una evidencia sólida para decir que estas especies sin columna vertebral son capaces de experimentar angustia, dolor o daño. Jonathan Birch, profesor e investigador principal de esa revisión, expresó que la enmienda ayudará a eliminar una “gran inconsistencia” relacionada al cuidado de estos animales.

“El anuncio de hoy no afectará ninguna legislación existente o prácticas de la industria como la pesca. No habrá impacto directo en la pesca de mariscos o en la industria de restaurantes”, se apuntó en un comunicado del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido.

El plan está diseñado para que no se deje de lado el bienestar animal en las tomas de decisiones que los involucren. Por ejemplo, la LSE ha recomendado que en las prácticas comerciales no le extirpen los dáctilos (punta de las patitas) o el péndulo ocular de crustáceos. También buscan evitar que los hiervan vivos para consumirlos, un proceso común en la industria gastronómica.

El ministro de Bienestar Animal, Lord Zac Goldsmith, explicó que el plan de acción llegará aún más lejos con ánimos de incorporar mejores protecciones para las mascotas, ganado y ejemplares salvajes.

“El proyecto de ley de conciencia sobre el bienestar de los animales proporciona una garantía fundamental de que el bienestar de los animales se tiene en cuenta correctamente al desarrollar nuevas leyes”, destacó el funcionario. A su vez, afirmó que ahora la ciencia contribuye a que la legislación vital abogue por estos casos, como el de las langostas, los pulpos y los cangrejos.

Cuando la iniciativa se convierta en ley, habrá un Comité de Sentencia Animal conformado por especialistas de este campo. “Podrán emitir informes sobre qué tan bien las decisiones gubernamentales han tenido en cuenta el bienestar de los animales sensibles y los ministros deberán responder al Parlamento”, se lee en el comunicado.

En el año 2018, como antecedente, Suiza se convirtió en el primer país en reconocer que las langostas son animales que sienten, y prohibieron cocerlas vivas. El Reino Unido sigue sus pasos.

(Fuente: larepublica)

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Descubren el hielo negro ultracaliente, un nuevo y extraño estado de la materia

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Según los científicos, es muy distinto a cualquier forma del agua y puede ser abundante en la profundidad de la Tierra

En la naturaleza, se puede observar el agua en tres fases distintas: líquida, sólida y gaseosa. Sin embargo, durante décadas, los científicos creen que en las profundidades de la Tierra las moléculas de este elemento pueden adquirir formas extrañas que desafíen toda lógica.

Ahora, un nuevo y extraño estado de la materia ha sido descubierto por primera vez durante un experimento en la Universidad de Chicago. Se trata del hielo superiónico, el cual se cree existe bajo las condiciones de temperatura y presión del centro de la Tierra y en el interior de otros planetas gigantes helados.

A diferencia del hielo común de la nevera o los polos, el hielo superiónico es negro, ultracaliente y pesa incluso más que el normal asegura el geofísico Vitali Prakapenka, autor principal de la investigación.

Este estado de la materia, que había sido teorizado hace tres décadas, fue comprobado por primera vez en un experimento de 2018 que duró nanosegundos. Sin embargo, en el ensayo más reciente alcanzó una forma estable durante microsegundos, una fracción de tiempo suficiente para apreciar su transformación y ser estudiado a detalle.

Condiciones extremas de presión y calor

En el experimento, detallado en un artículo de la revista Nature Physics, los científicos exprimieron una gota de agua bajo la presión de dos diamantes —el mineral más duro de la Tierra— y luego sometieron la muestra al calor de rayos láseres.

Esta simulación fue extrema, ya que la presión excedió 3,5 millones de veces a la de la atmósfera terrestre y el calor fue incluso mayor que el de la superficie del Sol. Después de aquel paso, detectaron cómo se organizaban los átomos en el interior del hielo mediante rayos X.

El equipo se llevó una sorpresa: en ese estado el hielo se volvió menos denso y era de color negro. Además, aseguran que esta fase apareció en presiones más bajas de las que demostró el estudio anterior: a 20 gigapascales de presión en vez de 50.

¿Nuevo estado de la materia o nueva fase del agua?

Por definición, el agua es la agrupación inseparable de dos átomos de hidrógeno con uno de oxígeno, por esa razón su nombre químico H2O. Sin embargo, a distintas temperaturas y presiones como en el interior del planeta, el agua puede mutar.

Por ejemplo, los científicos han descrito hasta la fecha 18 fases de hielo que podrían existir en el interior de la Tierra. Pero el hielo superiónico no comparte ninguna característica similar a otras formas de agua y por esa razón algunos la catalogan como un nuevo estado de la materia.

Según Paprenka, aquí las dos moléculas de agua se rompen y producen que los átomos de hidrógeno fluyan en el interior de una red cúbica de átomos de oxígeno. “Es como una red sólida de átomos de oxígeno que alberga un océano de átomos de hidrógeno flotantes”, sostuvo el líder del estudio.

Debido a esa “jaula” de átomos de hidrógeno, la luz no puede atravesar el hielo y así le da su apariencia oscura.

Según el equipo, los iones de hidrógeno libres del hielo superiónico cumplen un papel fundamental en el mantenimiento de los campos magnéticos de nuestro planeta, que impiden que la radiación solar sea peligrosa. Por eso, ahora se preguntan si su presencia en otros planetas como Neptuno, Urano o incluso otros más lejanos pueden sugerir un rastro de vida extraterrestre.

(Fuente: larepublica)

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