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Cultura

Chichén Itzá: tour virtual por cinco lugares emblemáticos

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Puedes aprovechar el tiempo para explorar el tour virtual del mundo maya creado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, Google y el Museo Británico. La página web https://artsandculture.google.com/project/exploring-the-maya-world?hl=es te llevará a un detallado recorrido por la cultura maya y los sitios de Palenque, Chichén Itzá y algunos de los yacimientos en Guatemala.

Pero si tu interés particular está en conocer Chichén, nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, puedes explorar aquí 5 puntos emblemáticos de este impresionante centro ceremonial maya que no puedes perderte. 

1. El Castillo o Templo de Kukulkán Chichén Itzá está ubicado en la península de Yucatán, ya estaba deshabitado cuando llegaron a México los españoles, pero seguía siendo un sitio de importancia para las poblaciones a su alrededor. En la Gran Plaza, el centro de Chichén, destaca El Castillo por su tamaño y su hermosa arquitectura. Esta pirámide de cuatro lados con un templo rectangular en la cima y una altura de 24 metros está considerada una de las Siete nuevas maravillas del mundo (aunque no reconocida por la UNESCO, sino por una ONG). 

Los españoles la llamaron El Castillo porque sirvió como fortaleza durante la Conquista; está construida sobre un cenote, descubierto apenas en 1997, y dentro alberga otros templos, en la tradición de otras construcciones prehispánicas.

Entre lo que se ha podido rescatar de estos templos anteriores, está un chac mool (escultura de la figura reclinada de un hombre, relacionada con la cultura tolteca) y la figura de un jaguar con incrustaciones de jade.

Esta pirámide también es conocida como el Templo de K’uk’ulkán (serpiente emplumada) por las serpientes que adornan las escalinatas, el total de escalones de la estructura suman 365, uno por cada día del año.

En cada equinoccio de primavera se puede ver como desciende el sol creando sombras que simulan el reptar de una serpiente, fenómeno que atrae a miles de personas cada año. El sitio tiene una clara influencia tolteca y fue fundado cerca del año 300.

2. El gran juego de pelota En varios sitios arqueológicos a lo largo de Mesoamérica se pueden encontrar ‘canchas’ para el juego de pelota y en Chichen Itzá, hay, de hecho, más de una. La más importante del sitio tiene 96.5 metros de largo y 30 de ancho y es la más grande de todo Mesoamérica.

Tiene la forma de una I mayúscula, como casi todas, y está flanqueada por un templo al norte y otro al sur. Muchas de estas canchas tienen paredes inclinadas a los lados, donde probablemente rebotaba la pelota, se cree que era una especie de voleibol jugado con las caderas, aunque la existencia de anillas en algunas canchas, por las que se supone debía pasar la pelota, hablan de distintas reglas.

En esta cancha en especial, las anillas están decoradas con serpientes emplumadas entrelazadas, en honor a K’uk’ulkán.

En este deporte, la pelota se golpeaba con la cadera, codos y rodillas, pero no con las manos o los pies, las reglas podían variar y las canchas no siempre son del mismo tamaño.  Ya que las pelotas eran de puro caucho, podían pesar hasta 3.5 kilos, por lo que, de acuerdo con múltiples evidencias, los jugadores iban bien protegidos con equipo acolchado, rodilleras y yugos o cinturones de cuero de los que se conservan algunos modelos. 

Lo que se sabe del juego de pelota maya, llamado ‘pits’, proviene del Popol Vuh, el texto del siglo XVIII que cuenta la historia y mitología del pueblo maya quiché. Este juego significaba un rito religioso de gran trascendencia y de acuerdo con algunos paneles encontrados, está relacionado con el sacrificio humano, pues los jugadores podían ser decapitados, aunque aún no se sabe si eran los ganadores o los perdedores los sacrificados.

3. El Templo de los Jaguares y el Templo de los Guerreros El pequeño Templo de los Jaguares se ubica por encima del lado oriental del Gran Juego de Pelota. Está decorado profusamente y fue construido entre los años 1000 y 1150.

Toma su nombre de las figuras de jaguares que decoran su frente, mientras que dos serpientes emplumadas (otra vez K’uk’ulkán) formaban las columnas del vestíbulo de la entrada. Dentro del templo hay relieves coloridos y un mural con escenas de guerra. Debajo de éste se encuentra el llamado Templo Inferior, también ricamente decorado. En su interior se encontró un trono con forma de jaguar.

Por su parte, el Templo de los Guerreros destaca por sus dos columnas en forma de serpiente, tema recurrente en todo Chichén Itzá. Su templo superior está dividido en dos salas. Dentro, en una estructura anterior llamada el Templo de Chac Mool, hay pinturas bien conservadas. Está también ubicado en la Gran Plaza y su arquitectura muestra la influencia tolteca de todo el sitio arqueológico.

Al frente de esta estructura estaba la escultura de una Chac Mool y detrás está el llamado Grupo de las Mil Columnas, que son en realidad 200 pilas y columnas, donde aparecen figuras de guerreros y prisioneros con las manos atadas. En esta parte hay más canchas, un temazcal y otras estructuras.

4. El Caracol Gracias a su forma distintiva, este edificio es uno de los más conocidos de Chichén Itzá. Tiene este nombre por la escalera de caracol al interior de su forma circular, se cree que originalmente era un cilindro, aunque su parte superior está muy destruida.

Se conoce también como el Observatorio porque probablemente tenía la función de observar las estrellas, dado que las planicies de la Península de Yucatán hacían difícil la observación del cielo a través de la vegetación y a que algunas marcas en su interior sugieren el registro de algunos eventos astronómicos, en particular relacionados con Venus, un astro muy importante en la cultura maya. Sin embargo, esta función no ha sido comprobada plenamente.

La fachada está adornada con mascarones y figuras humanas rodeadas por plumas. Su aspecto actual, como el de muchas de las edificaciones de Chichén Itzá, se debe a varias remodelaciones.

5. El complejo de las monjas Las varias ‘recámaras’ de los edificios que forman este complejo recordaban a los españoles a las celdas de los conventos, por eso le pusieron este nombre. La decoración es del estilo puuc (típico maya del norte de la península), pero tiene por lo menos seis etapas constructivas, por lo que en tres de sus pisos se mezcla la decoración tolteca con éste, típico del primer periodo de esplendor de Chichén Itzá.

Tantas construcciones y reconstrucciones sugieren un periodo de ocupación bastante largo. El conjunto incluye un palacio -que seguramente tuvo un uso residencial-, un juego de pelota y una muralla baja.

El segundo piso del edificio principal está decorado con mosaicos de piedra y pinturas murales.  La Iglesia, al lado del Templo de las Monjas, es una estructura de una sola estancia y es uno de los mejores ejemplos del estilo puuc en Chichén Itzá.

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Cultura

Ediciones Marea llega con una ambiciosa visión

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  • Con obras exclusivas de artistas como Pedro Reyes, Mario Garcia Torres, Dr. Lakra y Claudia Fernández, llega una iniciativa, dentro del mercado de lujo en México, que hará más accesibles piezas de enorme valor artístico.

Ciudad de México, 12 de noviembre de 2020.- Ediciones Marea llega con una ambiciosa visión: ser la plataforma por excelencia de producción y venta de obras de arte de edición limitada en nuestro país. Y lo hace acompañado de Pedro Reyes, Dr. Lakra, Claudia Fernández y Mario García Torres, cuyas obras marcan el lanzamiento de esta iniciativa nueva y fresca, liderada por la directora creativa y artística, Rita Marimen de la mano del coleccionista y empresario, Rodrigo Peñafiel, y Jacob Flood, experto en la comercialización y ventas de arte contemporáneo. Ediciones Marea tiene como objetivo incentivar el coleccionismo joven al ofrecer piezas de arte de primer nivel creadas para ser ediciones accesibles y que, a su vez, son de gran valor artístico.

Ediciones Marea busca abrir la conversación sobre el arte y extender la experiencia artística de un museo a tu casa, con las obras que lo representan y la interacción y convivencia que los individuos tienen con éstas.

En Marea, se fomenta el coleccionismo a través de un catálogo de obras de arte de edición limitada, creadas por artistas de renombre internacional, que se ponen a la venta a un precio accesible sin que ello represente un sacrificio en términos de valor artístico.

Al ser un coleccionista de amplia experiencia y estar involucrado en diversos proyectos de corte cultural y artístico, Rodrigo Peñafiel emprendió esta nueva apuesta con el objetivo de vincular al arte con el mercado de lujo en México, así como con aquellas personas que quieran acceder a piezas únicas, de gran valor artístico, de la mano de una compañía formada por creadores y personas con experiencia en este ámbito. «Estamos felices de impulsar este gran proyecto, que nace de la necesidad de buscar artistas de renombre y que jóvenes coleccionistas tengan acceso a piezas únicas creadas por éstos, y así puedan exhibirlas en espacios más íntimos y personales”.

Por su parte, la directora creativa y artística Rita Marimen decidió formar parte de Ediciones Marea, en principio, por el apego que tiene por el arte debido a su oficio y por la afición personal que tiene por el coleccionismo de arte contemporáneo, afición que quiere compartir con otras personas a través de este proyecto. “Para mí, el arte es una experiencia. En Ediciones Marea nos enfocamos en ofrecer a las clientes algo más allá que obras exclusivas: desde que la adquieren hasta que reciben el empaque en sus puertas, no sólo están comprando una obra, están comprando arte y una experiencia de lujo única”, añade Marimen.

Todas las piezas están hechas ex profeso para el proyecto, gracias a la cercana colaboración entre Marea y artistas que, si bien pertenecen a diversas corrientes estéticas y latitudes (hasta ahora todos son mexicanos), comparten una característica fundamental: tienen un peso y reconocimiento internacional que otorga un valor irrevocable a las obras que forman parte del catálogo de Marea, ofreciendo así piezas de relevancia para el mundo del arte contemporáneo y de un estimación sostenible a la largo plazo.

En esta primera ola de la plataforma, se encuentran a la venta diversas obras de edición limitada creadas individualmente por Pedro Reyes, Dr. Lakra, Claudia Fernández y Mario García Torres, artistas de renombre internacional que inauguran el catálogo de Marea con las siguientes piezas exclusivas, las cuales vendrán acompañadas de un empaque único que resalta el valor de las ediciones  y un certificado de autenticidad firmado por sus respectivos autores:

Dr. Lakra Criatura anormal con cabezas intercambiables (rosa), 2020.

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Cultura

Yaxunah en Yucatán, un viaje ancestral por la Cultura Maya

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Mérida, Yucatán, 18 de septiembre de 2020.- Yucatán es uno de los lugares donde, hace varios siglos, los mayas se establecieron en distintos puntos, construyeron grandes e impresionantes ciudades como Uxmal, Kabah, Labná, Mayapán o Chichén Itzá, que hoy en día son símbolo de una civilización sin precedente, dando origen a lo que hoy conocemos como la cultura maya, que aún se mantiene viva entre un gran número de comunidades indígenas.

Yaxunah es una de estas localidades que ha preservado su cultura e identidad, con una población de 700 habitantes. Está ubicada en el municipio de Yaxcabá, cerca de Pisté y a unos 25 o 30 minutos de Chichén Itzá. Conserva sus costumbres, creencias, lengua maya, vestimenta y casas tradicionales construidas con madera y huano. Sus pobladores, mujeres y hombres, descendientes de la cultura maya, se han organizado en tres grupos: Lol Kum, Compadres y el Parador Turístico, para ofrecer recorridos y recibir visitantes de diferentes partes del mundo, invitándoles a vivir experiencias únicas de naturaleza, gastronomía y cultura, que incluyen alojamiento en cabañas, alimentación y diversas actividades.

La localidad se ha organizado en una cooperativa con la que son ejemplo de un modelo de turismo comunitario y el 10 por ciento de lo recaudado en cada actividad se destina a un ahorro comunitario para proyectos locales. Además de tener esta oferta turística, de la que muchos obtienen sustento económico, promueven y aún mantienen la cultura de la cosecha de frijol, jamaica, calabaza y maíz, con lo que producen maíz con coco, pozole de tortilla, choko sakán y sa’kab de maíz, entre otros productos, de los cuales son consumidores, siendo así, una comunidad sustentable.

El lugar es pequeño, pero en el Parador Turístico se puede rentar una bicicleta y pedalear hasta la zona arqueológica de Yaxunah, que está a escasos 10 minutos, donde alguno de los promotores culturales, como ellos suelen nombrarse, contará a detalle todo lo que sabe de la zona, misma en la que se encuentran monumentales construcciones, rodeadas de milpas y densa vegetación. Se sabe que esta zona arqueológica estuvo comunicada con Chichén Itzá y Cobá a través de un sacbé o camino blanco, de hasta 100 kilómetros, por lo cual se piensa que pudo ser una frontera política. Alcanzó su máximo esplendor entre los años 900 y 600 antes de Cristo.

De regreso al poblado, visitar el Banco de Semillas será una experiencia única, donde esta comunidad ofrece semillas a quien las requiera para la siembra con la condición de devolver éstas cuando se obtenga la cosecha. Además, a través del proyecto Traspatio Maya, venden los productos de sus huertas a diferentes partes de Yucatán.

De regreso al parador turístico, al frente está el Centro Cultural Comunitario de Yaxunah, que cuenta con un jardín botánico, una biblioteca, una sala de usos múltiples y un área de eventos al aire libre. Dentro, se instaló el Museo Comunitario, donde se realizó una museografía que tiene las siguientes áreas: maya, prehispánica de la comunidad (o zona arqueológica local), de entierros prehispánicos y coloniales, de las haciendas coloniales, de ritos, fiestas y tradiciones locales, y de infantes.

Para finalizar, la deliciosa gastronomía local, preparada por las cocineras tradicionales de la comunidad, cerrará con broche de oro la visita por esta comisaría. El olor de las hierbas quemadas bajo tierra que cubren los recipientes donde preparan la cochinita o el relleno negro, entre otros platillos, llenarán tus sentidos y despertarán tu apetito, para que, con unas tortillas calientitas y recién hechas a mano, se disfrute de los sabores de la cocina maya.

Yaxunah es considerada para formar parte del programa Aldeas Mayas de Yucatán de la Secretaría de Fomento Turístico de la entidad (Sefotur), con el que se busca integrar un circuito turístico de comunidades indígenas y centros turísticos mayas en el estado, con el que se pretende dar seguimiento al plan del Gobernador Mauricio Vila Dosal de diversificar la oferta de atractivos a través de un producto innovador para visitantes en búsqueda de estas experiencias.

Para organizar la visita, primero es fundamental contactar a la cooperativa ya sea en Facebook como Parador Turístico Yaxunah o por Whatsapp al 985 114 0808. Segundo, deben llevar ropa fresca y zapatos cómodos, sombrero o gorra para la caminata en la zona arqueológica y el pueblo. Para conocer el cenote, es preciso usar sandalias y traje de baño, si se usa repelente o bloqueador, es mejor que sea ecológico. Por último, es indispensable hidratarse constantemente.

La cooperativa desea que todos sus visitantes se sientan tranquilos y con la confianza de estar cuidando su salud, por lo que ha implementado estrictas medidas de seguridad sanitaria, como el proceso de desinfección de automóviles al ingresar al poblado, proporcionar gel antibacterial, el uso obligatorio de cubrebocas y la toma de temperatura a través de termómetros digitales.

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INAH: Zonas arqueológicas reabren sus puertas sin contratiempos

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  • Las 5 zonas arqueológicas pactadas para activarse, lo hicieron sin mayor contratiempo y según lo previsto por las autoridades.

Daniel Vega Zepeda, secretario general del Sindicato Nacional Democrático de Trabajadores de la Secretaría de Cultura (SNDTSC) en la entidad precisó que el INAH cumplió con las disposiciones para garantizar la salud de empleados y visitantes, por lo que no hubo impedimento para que estas abran sus puertas.

“Las autoridades están cumpliendo con todos los insumos y todos los protocolos para poder dar a los usuarios y los trabajadores el servicio. Solamente en la zona arqueológica de Uxmal abrió un poco con contratiempo, pero no afectó su operación. Sin embargo, vamos a estar regresando para verificar que esto esté funcionado”, explicó.

Refirió que si bien, los sitios arqueológicos cerraron sus puertas al público, los trabajadores continuaron acudiendo a efectuar labores de mantenimiento, algo que fue reconocido por las autoridades federales.

Asimismo, informó que se continuará con la vigilancia de que los sitios próximos a abrir también cumplan con las disposiciones acordadas.

“Mañana se estará en el Palacio Cantón, previo a la apertura, para que no se repita lo mismo que en Uxmal. También, nos dirigimos a la zona arqueológica de Chichén Itzá, previo a la apertura para verificar que todo esté listo para ello”, refirió.

Este sitio abrirá sus puertas el próximo 22 de septiembre, junto con la zona arqueológica de Dzibilchaltún.

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