¡Siguenos!

La Ciencia y Tecnología

Aumenta la preocupación por el posible impacto de un gran asteroide

Publicada

on

Se multiplican las ideas para evitar la colisión con un gran asteroide, al mismo tiempo que aumenta el desconcierto sobre qué hacer en caso de amenaza inminente. No sabemos cuándo o dónde, pero finalmente ocurrirá.

Los científicos están multiplicando las ideas y misiones espaciales para evitar la colisión de la Tierra con un gran asteroide: no sabemos cuándo ni dónde, pero finalmente ocurrirá, según uno de los científicos que proponen posibles soluciones tecnológicas.

La propuesta más reciente consiste en detonar una bomba nuclear de 1 megatonelada cerca de la superficie de un asteroide de 100 metros de largo, dos meses antes del impacto potencial, según se explica en un comunicado.

Esta opción reduciría casi completamente la masa total del asteroide que llegaría a la Tierra, según una simulación informática desarrollada por científicos de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, cuyos resultados se publican en la revista Acta Astronautica.

Estrategia efectiva

«La interrupción puede ser una estrategia de defensa planetaria muy efectiva, incluso para intervenciones muy tardías, por lo que debe considerarse una estrategia de respaldo efectiva si fallan otro métodos que requieren tiempos de advertencia prolongados», escriben los autores de esta propuesta en su artículo.

Hasta ahora, si se descubre que un asteroide está en una trayectoria que impacta la Tierra, los científicos piensan principalmente en desviarlo de su órbita con diferentes sistemas, convencidos de que alterando su velocidad cambiará ligeramente su órbita.

Nunca se ha descartado tampoco la opción de nuclear, planteada inicialmente en 2007, pero esa posibilidad siempre ha sido un tema controvertido que mantiene vivo el debate en la comunidad científica.

Varillas explosivas

Una propuesta anterior a la realizada por la Universidad Johns Hopkins, fue formulada por el investigador de la Universidad de California en Santa Bárbara Philip Lubin: consiste en interceptar un asteroide potencialmente peligroso golpeándolo con una serie de varillas penetrantes, algunas de ellas llenas de explosivos.

Con este sistema, se pulverizaría el bólido en pequeños fragmentos de 15 metros cada uno que formarían una nube de escombros: algunos de sus componentes llegarán a la Tierra, pero otros no.

Y cuando lo hagan, registraríamos una suma de pequeños impactos, que evitarían el impacto global y reduciríamos sustancialmente los daños potenciales.

Asteroides de más de 100 metros

La propuesta de la Johns Hopkins es mucho más categórica que la de Lubin: liderada por Patrick King, ha calculado lo que supondría el impacto de una potente explosión nuclear cerca de un asteroide peligroso. Concluye que reduciría el 99,9 por ciento de su masa, si tuviera un diámetro de 100 metros.

Si el asteroide fuera de mayores dimensiones, la idea también funcionaría: evitaría que el 99 por ciento de su masa total impactara contra la Tierra, siempre que la explosión nuclear se produjera al menos 6 meses antes de la fecha prevista para la colisión.

No es seguro que se trate de una medida suficiente, destaca al respecto Universe Today, porque un asteroide de 100 metros, aunque no acabaría con la civilización, golpearía la Tierra con la energía de un arma termonuclear grande y moderna.

Preocupación relativa

La misma revista destaca que la preocupación científica sobre la eventualidad de una colisión con un asteroide ha aumentado con el paso del tiempo, especialmente por dos amenazas concretas.

Una de ella es Apofis, de unos 370 metros de diámetro, que en 2004 hizo contener el aliento a muchos científicos cuando calcularon que tenía un 2,9% de posibilidades de impactar nuestro planeta en 2029.

Después de muchos cálculos, incluida la posibilidad de que la gravedad terrestre terminara atrayéndolo, el Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena (California) de la NASA descartó la posibilidad de una colisión, tanto en 2029 como en 2036.

Atención a 2182

Otra preocupación mayúscula la representa Bennu, un asteroide de unos 500 metros de diámetro que pasará cerca de la Tierra en 2036. Aunque entonces no impactará, según la NASA tiene una pequeña posibilidad (1 de entre 1750) de colisionar entre 2175 y 2199. La fecha clave sería el 24 de septiembre de 2182.

La NASA ha puesto en marcha la misión OSIRIS-Rex, que después de más de dos años en el entorno de Bennu, está trayendo para la Tierra una muestra del material de su superficie, de la que dispondremos el 24 de septiembre de 2023 para analizar su composición y tener más información sobre su naturaleza, ante posibles actuaciones futuras.

No es la única iniciativa preventiva: científicos chinos planean lanzar al espacio 23 cohetes de 900 toneladas cada uno, para desviar Bennu más de 9.500 kilómetros de su trayectoria y evitar así la fatídica colisión.

Y ¿qué hacemos?

Aunque Lubin considera que su sistema de varillas explosivas puede anular las potenciales amenazas de Apofis y Bennu, la inquietud no desaparece: todavía más incertidumbre rodea a lo que habría que hacer para prepararnos ante una amenaza cierta de colisión con un asteroide, particularmente si solo dispusiéramos de horas o días para construir infraestructuras de protección.

Un ejemplo de este desconcierto lo obtuvimos en abril de este año en la séptima edición de la Conferencia de Defensa Planetaria, que se organiza cada dos años para analizar asteroides peligrosos con la participación de científicos y astrónomos.

En esta conferencia, celebrada en Viena, se presentó la simulación de un asteroide de 105 metros que impactaba en un región europea fronteriza con Alemania, Chequia y Austria. La simulación estuvo dirigida por el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS).

En ese escenario, no se pudo hacer nada para mitigar el impacto y las únicas opciones que se debatieron fue en cómo organizar la defensa civil y las evacuaciones, algo complicado bajo una amenaza inminente de 30 Mt de TNT.

Una reciente simulación informática desarrollada por expertos de la NASA y la ESA había reconocido en mayo pasado que las tecnologías actuales no servirían para evitar el hipotético impacto de un asteroide, aunque sí podrían avisar a tiempo para evacuar a la población afectada.

No sabemos dónde y cuándo

La Conferencia de Defensa Planetaria y su escenario son precursores del lanzamiento del proyecto Double Asteroid Redirection Test (DART) de la NASA, que es la primera demostración real de una tecnología de desviación de asteroides, y la primera misión de prueba del programa de Defensa Planetaria de la agencia.

La DARTA está programada para lanzarse este año en uno de los cohetes Falcon 9 de SpaceX, en dirección a un asteroide llamado Didymos.

El objetivo es estrellarse contra el cuerpo secundario del asteroide, una «luna pequeña» llamada Dimorphos, que tiene el ancho de un campo y medio de fútbol, y cambiar la velocidad de su órbita alrededor del cuerpo principal.

A pesar de estar a más de 10 millones de kilómetros de la Tierra en el momento del impacto, el sistema de asteroides será visible para los telescopios terrestres, que los científicos usarán para determinar el cambio exacto en el período orbital, informa la NASA.

Habrá que esperar resultados, pero Lubin manifiesta su preocupación: “Hay un gran asteroide o cometa acechando en nuestro sistema solar con la palabra Tierra escrita en su superficie. Simplemente no sabemos dónde está o cuándo golpeará».

(Fuente: tendencias21.levante-emv)

Sigue leyendo
Advertisement
Clic para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La Ciencia y Tecnología

¿Comer insectos? Te aportan como alimento mucho más de lo que piensas

Publicada

on

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) ha señalado en varias ocasiones que una de las vías para aminorar el hambre en el mundo es comiendo insectos. En España, principalmente por motivos culturales, somos bastante reticentes, aunque sin darnos cuenta los hemos comido en más de una ocasión.

La doctora Marina Teresa Blas Esteban es entomóloga y profesora de la Universitat de Barcelona. Recientemente acaba de ofrecer una charla sobre los insectos como importante fuente de proteína, en el marco de las IX Jornadas de Dietistas Nutricionistas de Cataluña, celebras a principios de noviembre.

«En los insectos el porcentaje de proteína es muy elevado. Es muy superior por ejemplo a la cantidad de proteína que contienen los vegetales, fuente de alimentación de muchos pueblos y que no tienen acceso a otra proteína como el cerdo, la carne, o el pollo», agrega.

Aunque afirma que según la especie varía, sí subraya que en torno a un 50% del peso seco del insecto es proteína, «que es mucho». Pero no solo quedan ahí sus propiedades nutricionales, según prosigue. Los insectos dice que también son ricos en aminoácidos y en vitaminas, al tiempo que tienen un alto contenido en grasas insaturadas, entre las que destaca el omega 3.

También, en los insectos estudiados, indica que muchos presentan un alto contenido en calcio, bastante hierro o vitamina D. «En conjunto son alimentos muy completos nutricionalmente», insiste la especialista en insectos de la Universitat de Barcelona.

Qué insectos se comen

Detalla que los saltamontes, las orugas de mariposas, las larvas de coleópteros, las hormigas, las larvas, y las pupas de abejas, entre otros, son los insectos más consumidos en el mundo, siendo la principal fuente de proteína de muchas comunidades.

Según subraya, hoy en día se consumen en torno a unas 3.000 especies a nivel mundial pertenecientes a 18 órdenes de insectos. Dice que se pueden consumir de muchos modos: fritos, asados, hervidos, secos, frescos e incluso vivos.

Por otra parte, llama la atención sobre el hecho de que nosotros hemos consumido insectos indirectamente, sin darnos cuenta, a través de harinas, pan, galletas, pasta, y mermeladas contaminadas, entre otros productos.

«Desde que el grano entra en la fabrica hasta que sale sufre un proceso y puede ocurrir que ya el grano esté infectado cuando se mete en la fábrica, o puede ser que a lo largo del proceso haya una contaminación. Esta también puede producirse en el lugar de almacenamiento, o ya en la misma casa del consumidor. Por ejemplo, cuando se hacen mermeladas, si la fruta está contaminada y no se ve porque los insectos están en el interior del producto, estos se cocinan con ellos y después se trituran, y tú te lo comes y no te enteras», detalla en una entrevista con Infosalus.

Muy empleados en alta cocina

Aunque reconoce que por motivos culturales en España no se consumen insectos, sí subraya que a la larga se utilizarán cada vez más. «De hecho se emplean en la alta cocina, y en todas las ediciones de Masterchef, por ejemplo, se cocina alguna vez insectos. Y hay restaurantes que ya ofrecen los insectos dentro de su menú», aclara.

En este contexto, la profesora Marina Teresa Blas Esteban recuerda que las empresas alimenticias que trabajan con insectos los emplean para trabajar con sus derivados, como barritas energéticas por ejemplo, algo bastante extendido en Estados Unidos, o bien en pastas y harinas. «En Europa se comercializa sobre todo en forma de harinas y de barritas energéticas, aunque también se realizan complementos alimenticios a partir de insectos», apostilla.

«No tienen factores nocivos, simplemente podrían producir alguna alergia similar a la que pueden producir los crustáceos, ya que son grupos muy relacionados filogenéticamente. Conviene que los insectos se hayan criado para el consumo humano, ya que, si son salvajes, es decir capturados en el campo pueden contener pesticidas», recalca.

Además, resalta que la cría de insectos es más sostenible que las granjas ganaderas, ya que la emisión de gases invernadero es mucho menor, así como el consumo de alimento y agua por kilo de producto. También se necesita menos terreno para dicha cría, según argumenta la experta en insectos.

Por otro lado, sostiene que las patentes industriales de para la cría y comercialización de insectos se han disparado en el mundo en los últimos años, así como el número de organizaciones y de empresas que investigan sobre este tema. «No menos importante es la utilización de las harinas hechas con insectos para la alimentación de animales criados en piscifactorías, en sustitución de las harinas elaboradas con pescado y otros productos», sentencia la entomóloga de la Universitat de Cataluña.

(Fuente: infosalus)

Sigue leyendo

La Ciencia y Tecnología

Reconocen oficialmente a pulpos, cangrejos y langostas como seres que sienten dolor

Publicada

on

Luego de revisar 300 artículos científicos, el Gobierno de Reino Unido ha decretado también que estos animales sienten emociones como la angustia

El Gobierno del Reino Unido ha enmendado un proyecto de ley que sigue los hallazgos de la investigación científica de la London School of Economics and Political Science (LSE) sobre la sensibilidad de las langostas, pulpos, cangrejos y todos los crustáceos decápodos y moluscos cefalópodos. Anteriormente, solo eran reconocidos los animales vertebrados.

Tras la revisión de 300 estudios científicos, se concluyó que hay una evidencia sólida para decir que estas especies sin columna vertebral son capaces de experimentar angustia, dolor o daño. Jonathan Birch, profesor e investigador principal de esa revisión, expresó que la enmienda ayudará a eliminar una “gran inconsistencia” relacionada al cuidado de estos animales.

“El anuncio de hoy no afectará ninguna legislación existente o prácticas de la industria como la pesca. No habrá impacto directo en la pesca de mariscos o en la industria de restaurantes”, se apuntó en un comunicado del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido.

El plan está diseñado para que no se deje de lado el bienestar animal en las tomas de decisiones que los involucren. Por ejemplo, la LSE ha recomendado que en las prácticas comerciales no le extirpen los dáctilos (punta de las patitas) o el péndulo ocular de crustáceos. También buscan evitar que los hiervan vivos para consumirlos, un proceso común en la industria gastronómica.

El ministro de Bienestar Animal, Lord Zac Goldsmith, explicó que el plan de acción llegará aún más lejos con ánimos de incorporar mejores protecciones para las mascotas, ganado y ejemplares salvajes.

“El proyecto de ley de conciencia sobre el bienestar de los animales proporciona una garantía fundamental de que el bienestar de los animales se tiene en cuenta correctamente al desarrollar nuevas leyes”, destacó el funcionario. A su vez, afirmó que ahora la ciencia contribuye a que la legislación vital abogue por estos casos, como el de las langostas, los pulpos y los cangrejos.

Cuando la iniciativa se convierta en ley, habrá un Comité de Sentencia Animal conformado por especialistas de este campo. “Podrán emitir informes sobre qué tan bien las decisiones gubernamentales han tenido en cuenta el bienestar de los animales sensibles y los ministros deberán responder al Parlamento”, se lee en el comunicado.

En el año 2018, como antecedente, Suiza se convirtió en el primer país en reconocer que las langostas son animales que sienten, y prohibieron cocerlas vivas. El Reino Unido sigue sus pasos.

(Fuente: larepublica)

Sigue leyendo

La Ciencia y Tecnología

Descubren el hielo negro ultracaliente, un nuevo y extraño estado de la materia

Publicada

on

Según los científicos, es muy distinto a cualquier forma del agua y puede ser abundante en la profundidad de la Tierra

En la naturaleza, se puede observar el agua en tres fases distintas: líquida, sólida y gaseosa. Sin embargo, durante décadas, los científicos creen que en las profundidades de la Tierra las moléculas de este elemento pueden adquirir formas extrañas que desafíen toda lógica.

Ahora, un nuevo y extraño estado de la materia ha sido descubierto por primera vez durante un experimento en la Universidad de Chicago. Se trata del hielo superiónico, el cual se cree existe bajo las condiciones de temperatura y presión del centro de la Tierra y en el interior de otros planetas gigantes helados.

A diferencia del hielo común de la nevera o los polos, el hielo superiónico es negro, ultracaliente y pesa incluso más que el normal asegura el geofísico Vitali Prakapenka, autor principal de la investigación.

Este estado de la materia, que había sido teorizado hace tres décadas, fue comprobado por primera vez en un experimento de 2018 que duró nanosegundos. Sin embargo, en el ensayo más reciente alcanzó una forma estable durante microsegundos, una fracción de tiempo suficiente para apreciar su transformación y ser estudiado a detalle.

Condiciones extremas de presión y calor

En el experimento, detallado en un artículo de la revista Nature Physics, los científicos exprimieron una gota de agua bajo la presión de dos diamantes —el mineral más duro de la Tierra— y luego sometieron la muestra al calor de rayos láseres.

Esta simulación fue extrema, ya que la presión excedió 3,5 millones de veces a la de la atmósfera terrestre y el calor fue incluso mayor que el de la superficie del Sol. Después de aquel paso, detectaron cómo se organizaban los átomos en el interior del hielo mediante rayos X.

El equipo se llevó una sorpresa: en ese estado el hielo se volvió menos denso y era de color negro. Además, aseguran que esta fase apareció en presiones más bajas de las que demostró el estudio anterior: a 20 gigapascales de presión en vez de 50.

¿Nuevo estado de la materia o nueva fase del agua?

Por definición, el agua es la agrupación inseparable de dos átomos de hidrógeno con uno de oxígeno, por esa razón su nombre químico H2O. Sin embargo, a distintas temperaturas y presiones como en el interior del planeta, el agua puede mutar.

Por ejemplo, los científicos han descrito hasta la fecha 18 fases de hielo que podrían existir en el interior de la Tierra. Pero el hielo superiónico no comparte ninguna característica similar a otras formas de agua y por esa razón algunos la catalogan como un nuevo estado de la materia.

Según Paprenka, aquí las dos moléculas de agua se rompen y producen que los átomos de hidrógeno fluyan en el interior de una red cúbica de átomos de oxígeno. “Es como una red sólida de átomos de oxígeno que alberga un océano de átomos de hidrógeno flotantes”, sostuvo el líder del estudio.

Debido a esa “jaula” de átomos de hidrógeno, la luz no puede atravesar el hielo y así le da su apariencia oscura.

Según el equipo, los iones de hidrógeno libres del hielo superiónico cumplen un papel fundamental en el mantenimiento de los campos magnéticos de nuestro planeta, que impiden que la radiación solar sea peligrosa. Por eso, ahora se preguntan si su presencia en otros planetas como Neptuno, Urano o incluso otros más lejanos pueden sugerir un rastro de vida extraterrestre.

(Fuente: larepublica)

Sigue leyendo

Lo más visto

Copyright © 2020 Yucatán Informa.