Ex presidentes de México al banquillo de los acusados: Anabel Hernández

  • Si bien es imprescindible juzgar el pasado en México, también se debe plantear forzosamente cómo evitar que este se repita, dice Anabel Hernández en cuanto a la propuesta de AMLO de juzgar a expresidentes.

El presidente Andrés Manuel López Obrador e integrantes de su partido político MORENA impulsan llevar a cabo una llamada “consulta popular” para que los ciudadanos manifiesten si están de acuerdo o no en que los últimos cinco ex presidentes de México -Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), Vicente Fox Quesada (2000-2006), Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018)- sean juzgados por corrupción. Es decir, someter a juicio 30 años de saqueo impune y complicidad con el narcotráfico. 

De acuerdo a la ley, primero debe hacerse una consulta de la consulta. Es decir, primero se deberán recolectar más de 1 millón 600 mil firmas para que la autoridad electoral convoque en agosto de 2021 al referéndum histórico. La recolección de firmas se lleva a cabo del 1 al 15 de septiembre, lo cual no es casual, y evidentemente tiene una connotación política. Todo indica que para el 16 de septiembre próximo se tendrían ya los resultados extraoficiales de que una gran mayoría habría estado a favor de la consulta.

De ser así, López Obrador tendrá la ocasión de pararse frente a la Plaza de la Constitución, en el Zócalo de la Ciudad de México, y a la par de conmemorar el “Grito  de Independencia” con el cual el cura Miguel Hidalgo anunció hace 210 años el inicio de la guerra de independencia del imperio español, podrá decir que México está a un paso de iniciar la batalla por una nueva independencia al hacer un ajuste de cuentas con su turbio pasado. La posibilidad de un nuevo comienzo.

“Investigación y juicio a expresidentes para condenar a los culpables y recuperar lo robado. ¿Estas de acuerdo en que se investigue y, en su caso, se promueva proceso judicial contra los expresidentes que fungieron de 1988 a 2018?”, es la pregunta que ya circula en los formatos para recabar las firmas en todo el país.

Escrutinio al poder

Durante años, mi trabajo de investigación periodística se ha concentrado en hacer un riguroso escrutinio al poder presidencial en México, sin insultos, sin escarnio, con el rigor de las pruebas y la verdad. No lo he hecho cuando los presidentes estaban ya fuera del poder y eran vulnerables por ya no contar con todo el aparato del Estado, como es la vieja usanza del periodismo que aún muchos practican.

Anabel Hernández, periodista mexicana

He sometido públicamente a rendición de cuentas a tres de los cinco expresidentes a los que ahora se quiere llevar a juicio: Fox Quesada, Calderón Hinojosa y Peña Nieto,  cuando estos y sus cómplices estaban gobernando, tenían todo el aparato de Estado a su favor y se encontraban en el clímax de su poder.  Aunque todos ellos han querido censurarme y me han amenazado directa o indirectamente, nunca he pensado que eso es un obstáculo insalvable, he practicado el credo de que siempre hay alguna alternativa para publicar la verdad.

Mis investigaciones periodísticas han sido publicadas desde hace años principalmente en mis libros “La Familia Presidencial” (2005), “Fin de Fiesta en Los Pinos” (2012), “Los Cómplices del Presidente” (2008), “Los Señores del Narco” (2010), “México en Llamas” (2012),  “La Verdadera Noche de Iguala” (2016) y “El Traidor” (2018).

Desde el toallagate, cuando revelé en junio de 2001 -apenas seis meses de iniciar el mal llamado ‘gobierno del cambio’-, las costosas, excesivas  y fraudulentas compras para reamueblar la casa presidencial para Vicente Fox y su consorte Marta Sahagún, hasta “El Traidor”, donde revelo el mecanismo interno del Cartel de Sinaloa y su complicidad durante 50 años por el poder Ejecutivo en México, me he concentrado en mostrar a la sociedad mexicana los excesos del poder presidencial.

Carlos Salinas de Gortari: familiares y colaboradores eran puente con el narco, dice Anabel Hernández

Desde el sexenio de Fox mis investigaciones han sacudido a ese poder que parecía intocable e inmutable y sentó nuevos precedentes porque con sistematización, sin detenerme, sin importar el perfil o el partido político del presidente en turno seguí haciendo un escrutinio a ese poder. Al principio, en 2001, aún recuerdo que en diversas estaciones de radio los ciudadanos, poco acostumbrados a que el presidente fuera llamado a cuentas, se escandalizaban de mis investigaciones y manifestaban que debía ‘respetarse’ la investidura presidencial, es decir, no debía cuestionársele. Mi respuesta siempre ha sido que el principal responsable de respetar esa investidura es el propio presidente. Ninguno de los cinco presidentes a los que se piensa someter a juicio lo han hecho.

Puente directo

Carlos Salinas de Gortari no solo llegó a la Presidencia como producto del histórico fraude electoral de 1988 cuando arrebató el triunfo electoral al candidato de izquierda Cuauhtémoc Cárdenas. Sino que su propio secretario privado Justo Ceja y su hermano Raúl Salinas de Gortari eran el puente directo con el Cartel de Juárez, encabezado por Amado Carrillo Fuentes y su jefe Ismael Zambada García “El Mayo” del Cartel de Sinaloa. Las pruebas son contundentes.

Ernesto Zedillo, “gatopardismo” en la presidencia de México

Ernesto Zedillo Ponde de León pasó a la historia como el presidente de la transición, porque en una operación de gatopardismo entregó el poder a Fox con el fin de que todo cambiara para seguir igual. Eso ayudó que se olvidara sus relaciones familiares con el narcotráfico y el infame y multimillonario saqueo nacional a través del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), el cual permitió que en la crisis financiera los más ricos y corruptos se volvieran más ricos porque simularon quiebras que el gobierno de México pagó con los recursos públicos.

Vicente Fox Quesada, el falso presidente del cambio. El toallagate sería solo el inicio de una bacanal de excesos, corrupción y enriquecimiento inexplicable de él, su esposa Marta Sahagún, sus hermanos, hijastros y toda su prole. Documenté con testimonios cómo la señora Sahagún extorsionaba a empresarios, les pedía joyas, vestidos, automóviles y porcentajes de los contratos que ella les ayudaba a gestionar como coyote desde la casa presidencial. Y qué decir de cómo en su gobierno le abrieron la puerta de la prisión de máxima seguridad de Puente Grande al narcotraficante Joaquín Guzmán Loera “El Chapo” , y cómo a partir de ahí su gobierno protegió al Cartel de Sinaloa a cambio de millonarios sobornos, lo cual me fue revelado directamente por gente de la DEA en 2006 lo cual publique ese año.

Vicente Fox, del “presidente del cambio” al “toallagate”

El presidente de la muerte

Felipe Calderón Hinojosa, el presidente de la muerte que trabajó para el Cartel de Sinaloa junto con su Secretario de Seguridad Pública Genaro García Luna. Inició una guerra fraticida en México  para ayudar a que dicho cartel se apropiara del país. Esto costó y sigue constando  miles de vidas, miles de desaparecidos. Hizo estallar una espiral de violencia que sufrimos hasta el día de hoy. Lo informé sistemáticamente con investigaciones documentadas de 2008 a 2012. Escribí y documenté desde 2008 los problemas con su forma de beber alcohol, que incluso obstaculizaban su trabajo como presidente.

Habrá quienes hayan perdido la memoria y ahora con malabares hagan creer que es hasta hoy cuando se descubre quién era el señor Calderón Hinojosa. No hay nada peor que la amnesia, porque eso le resta responsabilidad a quienes fueron cómplices aun sabiendo en tiempo y forma quién era el presidente y le resta mérito a las miles de victimas que durante ese sexenio arriesgaron su vida pidiendo justicia a un gobierno que sabían era corrupto.

El poder presidencial debe ser cuestionado en su momento. Es así como ese cuestionamiento puede surtir efecto inmediato.

Felipe Calderón promovió una falsa “guerra contra las drogas”

Peña Nieto y Ayotzinapa

Enrique Peña Nieto, el presidente que fue cómplice de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. A su nombre  Tomás Zerón y el propio Procurador General de la República Jesús Murillo Karam torturaron o mandaron torturar a decenas de personas incriminadas de un delito que no cometieron. Fue Peña Nieto quien ordenó proteger al Ejército, a la Policía Federal y a todos los funcionarios federales y avaló la falsa “verdad histórica”. Y fue él quien según Emilio Lozoya, miembro de su gabinete,  entregó  la paraestatal Petróleos Mexicanos a la iniciativa privada a cambio de dinero ilícito para su campaña presidencial y para domesticar al Congreso mexicano con el modus operandi del crimen organizado.

El Presidente en México hasta el día de hoy cuenta con un poder absoluto que corrompe absolutamente. Si no es el Presidente directamente son sus esposas, sus novias, sus hijos, sus hijastros, sus familiares, sus amigos. Pedir un favor en México a nombre del presidente, o girar una orden a nombre de éste, o decir “soy amigo del Presidente” es como una llave mágica que abre todas las puertas y las arcas públicas.

Enrique Peña Nieto impulsó la “verdad histórica” sobre el caso Ayotzinapa

Sistema piramidal

Debido al sistema político piramidal que existe en México es de ese poder excesivo en las manos de una sola persona de donde emana una buena parte de la problemática de la histórica corrupción en México. No importa el partido político, credo o sexo.  Aunque se supone que hay una división de poderes en México: Ejecutivo, Legislativo y Judicial;  y aunque en el papel esos poderes deber hacerse contrapeso, la propia dinámica de poder que emana de la figura presidencial pervierte esa relación.

Hoy en México esta en marcha la consulta de la consulta sobre si los últimos cinco ex presidentes deben ser investigados y cometidos a juicio. Si bien es imprescindible juzgar el pasado en México,  también se debe plantear forzosamente cómo evitar que este se repita. Si no, todo termina en demagogia y fuegos de artificio.

La corrupción presidencial en México ha sido infinita porque el sistema presidencial como opera en la cotidianidad en México lo es. Es necesario replantear de fondo el equilibrio de poderes para establecer verdaderos límites y confines de acero y fuego a cada uno de ellos para que actúen en el interés del ciudadano y no el interés de la conservación de su poder.

Si la consulta definitiva se lleva a cabo en agosto de 2021, tenemos tiempo de reflexionar cómo realmente hacer que esa consulta trascienda, y plantear un nuevo sistema político para México.

( Por Anabel Hernández)

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