Personal de la salud, claves en la erradicación de enfermedades

El trabajo de campo realizado por médicos y enfermeras desde la revolución mexicana a la fecha ha contribuido a la eliminación, erradicación y control de enfermedades prevenibles principalmente con la vacunación. Foto: Internet.  
  •  Gracias al trabajo de campo de los profesionales de la salud, México mantiene una tasa de vacunación del 98 por ciento.  

 
El trabajo de campo realizado por médicos y enfermeras desde la revolución mexicana a la fecha ha contribuido a la eliminación, erradicación y control de enfermedades prevenibles principalmente con la vacunación. Gracias a ellos, México mantiene una tasa de vacunación del 98 por ciento, frente a otros países como Estados Unidos que, por ejemplo, si hablamos de sarampión ronda el 90 por ciento. “Las actividades preventivas realizadas por ellos, tuvieron un impacto en la Salud Pública, no sólo en México sino a nivel Iberoamérica”, detalló la doctora Ana María Victoria Jardón, presidenta de la Asociación de Mujeres Médicas Dra. Matilde P. Montoya.
 
La enfermería de campo tiene antecedentes de al menos un siglo, con evolución a lo largo de tres etapas: la pre-institucionalizada de 1900-1940; la institucionalizada de 1941 a 1970; y la moderna de 1971-2012. “Entonces, cada enfermera de campo tenía su área de trabajo y ahí desarrollaba el conocimiento de la comunidad para los fines preventivos, pues sabía quién se había vacunado y quienes no”, detalló. 
 
De acuerdo con el libro Éxitos de la salud en México… los logros de la enfermería en el campo, en 50 años se produjeron cambios en los niveles de sobrevivencia pues se logró erradicar la viruela en 1951, al igual que la poliomelitis en 1990 y reducir los casos de sarampión.
 
Esto fue posible gracias a acciones conjuntas, pues en 1912 se creó en México el primer laboratorio capaz de producir a gran escala la vacuna contra la viruela y en 1926 se declaró obligatoria la vacunación por decreto presidencial del general Plutarco Elías Calles. Logrando así que México fuese el primer país en América Latina en suprimir esta enfermedad, 26 años antes de que se declarara oficialmente erradicada a nivel mundial en 1980.
 
En cuanto al sarampión la historia ha sido distinta, en 1960 se iniciaron acciones de vacunación y se aplicaron 3.6 millones de dosis de esta vacuna. Pero en 1990 pese a las coberturas de vacunación de 85 por ciento bajo el esquema vigente, se dio un brote de sarampión de gran magnitud con 68,782 casos registrados y 5 mil 899 defunciones, lo que aceleró la creación del Programa de Vacunación Universal impulsado por el entonces secretario de Salud en México, Jesús Kumate Rodríguez, gracias a esto se redujo la mortalidad infantil y la esperanza de vida de los mexicanos rebasó los 40 años. Hoy en día, pese a la vigencia de este programa los brotes de sarampión siguen existiendo, y en este sentido, la sociedad es quien juega un papel primordial en el control.
 
“La fortaleza del trabajo del personal de salud se realiza en el campo para evitar que todo se salga de control. Los médicos y las enfermeras de campo son quienes hacen actividades preventivas en las comunidades, sin ellos México no habría alcanzado el 98 por ciento de vacunación, su trabajo ha sido silencioso, casi heroico”, resaltó la doctora Ana María Victoria Jardón.
 
Frente al COVID-19 la Secretaría de Salud anunció formalmente el 24 de marzo, la entrada en vigor de la 2° fase con 367 casos confirmados. Entonces la estrategia de prevención normalmente implementada pasa contención y aunque la labor de los médicos sigue siendo loable, la sociedad también puede contribuir a disminuir los contagios. “Obedeciendo las instrucciones la sociedad puede ayudar a los médicos. Por ser una enfermedad nueva puede ser grave al no existir aún una vacuna porque no tenemos inmunidad”, concluyó la presidenta de la Asociación de Mujeres Médicas Dra. Matilde P. Montoya.

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