Ciencia ciudadana para la conservación del tiburón toro

Marinos2
Playa del Carmen, Quintana Roo. 26 de abril de 2018.-
 Durante la época de invierno, en aguas poco profundas de Playa del Carmen, Quintana Roo, es posible encontrar agregaciones de tiburones toro (Carcharhinus leucas) cerca de la costa. Dada su importancia como especies indicadoras de la salud de los ecosistemas marinos y su alta vulnerabilidad ante la pesca ilegal y desinformación, investigadores de instancias públicas y organismos civiles, junto con el apoyo del sector privado, han desarrollado estrategias e instrumentos para la conservación de la especie en la región.

Los tiburones, junto con las rayas y las quimeras, pertenecen al grupo de los condrictios o peces cartilaginosos por la composición de su esqueleto de cartílago, a diferencia de los peces óseos (osteíctios). En México, la condrictiofauna está representada por un número registrado de 211 especies —con elevado número de endemismos—, de las cuales siete son quimeras, 95 son rayas y 109, tiburones, habitando en aguas costeras y someras, oceánicas, epipelágicas, mesopelágicas e incluso en las grandes fosas oceánicas de los mares mexicanos.

La problemática de la conservación de los tiburones en México radica, por una parte, en la falta de actualización y aplicabilidad de instrumentos normativos que aseguren la protección de la especie a través de la regulación de las capturas comerciales y las prácticas recreativas responsables; por otra, en la falta de información para el conocimiento de la especie y la desinformación en la percepción general de estos organismos.

En cuanto a la captura comercial de tiburón, debido a la tardía maduración sexual de estos organismos, se capturan animales considerados juveniles que no llegarán a reproducirse y agregar nuevos individuos a la población. Además, una de las prácticas de mayor afectación es el “aleteo”, en donde se captura a los tiburones para amputar sus aletas para su venta en mercados de exportación, regresándolos vivos al mar, pero mueren al poco tiempo ante la imposibilidad de nadar y respirar adecuadamente.

En 2007, se publicó la Norma Oficial Mexicana 029-PESC-2006 “Pesca responsable de tiburones y rayas. Especificaciones para su aprovechamiento” en un primer acercamiento a la regulación, que prohíbe esta práctica; sin embargo, aún se sigue realizando de forma clandestina.

El tiburón toro no está exento de esta problemática. De acuerdo con datos publicados por el especialista en tiburones y rayas, Juan Carlos Pérez Jiménez, investigador asociado de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), el estatus de la población del tiburón toro es “explotada” ya que en el Caribe contribuye a 2.4 por ciento de la captura comercial de tiburones en el litoral del golfo de México y es el sexto en importancia comercial.

En un análisis de las últimas tres décadas de pesquerías de tiburón toro, se identificó una disminución en la cantidad de organismos pescados; para el litoral de Veracruz, el tiburón toro representa 0.6 por ciento de las capturas, mientras que en Quintana Roo representa 34.5 por ciento de las capturas con palangre.

Investigación para el conocimiento de la especie

La presencia de agregaciones de tiburones toro en aguas poco profundas de Quintana Roo ha captado la atención tanto de académicos y autoridades ambientales, como de representantes del sector turismo y privado.

Dichos sectores trabajan actualmente en conjunto para el diseño de estrategias e instrumentos para la conservación de la especie, teniendo como objetivos principales el desarrollo de investigación que favorezca el conocimiento de la especie y su comportamiento en la zona, la protección del tiburón toro (y otras especies) ante las prácticas de pesca ilegal, el aprovechamiento comercial y desarrollo de buenas prácticas para actividades recreativas con tiburón toro, así como estrategias de capacitación y comunicación ambiental.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Luis Lombardo Cifuentes, director ejecutivo de la asociación civil Saving Our Sharks, A.C., organismo privado dedicado a la investigación y conservación de los tiburones en el Caribe mexicano, expresó la importancia de mantener un control en las actividades de buceo con tiburón toro en Playa del Carmen. Desde 2010, cuando surgió la asociación, se ha buscado fomentar las buenas prácticas para la regulación de las actividades, pues carecían de protocolos.

A partir de estudios de telemetría acústica para el monitoreo del movimiento de las poblaciones en la región, se han instalado 32 transductores desde Isla Contoy hasta Banco Chinchorro. Se colocan en las hembras preñadas, lo que permite un acercamiento a la dinámica de la población, así como las zonas en donde pasan mayor tiempo y que son prioritarias para conservar.

“Gracias a los resultados obtenidos por los estudios de telemetría, contamos con los argumentos para la propuesta de modificación de la NOM-029, que extienda las áreas poligonales de protección para los tiburones toro al incluir las zonas de alimentación y crianza en Quintana Roo. Además, la reciente declaratoria de la Reserva de la Biosfera del Caribe Mexicano favorecerá la delimitación de los polígonos de protección para la especie”, agregó Lombardo Cifuentes.

Al momento se tienen identificados 435 individuos de tiburón toro en Banco Chinchorro gracias al monitoreo continuo de académicos investigadores, así como prestadores de servicios turísticos que se han sumado a las actividades de investigación.

Gestión comunitaria de impacto

En 2013, se redactó el primer manual de buenas prácticas para buceo con tiburón toro, como resultado de un esfuerzo participativo entre autoridades ambientales, científicos especialistas en tiburones, directivos de empresas de buceo, fotógrafos. En dicho material se concentra la información más relevante sobre el conocimiento de la biología y ecología de la especie, así como las recomendaciones puntuales para el manejo de las actividades de encuentro con tiburones toro en la región.  

“Uno de nuestros principales logros como asociación ha sido que, a partir de los resultados obtenidos en nuestras investigaciones, así como el trabajo constante con los diversos sectores involucrados, hemos conseguido un ordenamiento comunitario para regular las actividades recreativas, reportar incidentes ilegales y generar una red de apoyo para el manejo y conservación de la especie”, explicó Lombardo Cifuentes.

Las actividades de educación y formación ambiental son un eje primordial para la conservación de la especie. Tal es el caso de los seminarios que se realizan a nivel básico, medio y superior. Se considera que los futuros tomadores de decisiones serán los más importantes a formar para el conocimiento de la especie y un buen manejo de las actividades turísticas. A la fecha se han impartido charlas a 25 mil niños y jóvenes.

Los procesos de formación para las tiendas de buceo y prestadores de servicios turísticos son clave en la implementación de buenas prácticas para la conservación de la especie, además de que este sector es el que está al frente con los visitantes que deben llevarse un mensaje de protección a los tiburones y sus ecosistemas.

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