Prevención de la desnutrición en menores de dos años de edad en Yaxcaba

Mayasyasca
Mérida Yucatán a 23 junio 2017.-
Con el objetivo de prevenir la desnutrición infantil en una de las localidades con mayores índices de pobreza del estado de Yucatán, el Departamento de Ecología Humana del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav IPN), unidad Mérida, desarrolló un proyecto transdisciplinario y participativo orientado al tratamiento adecuado de enfermedades y la ingesta de alimentos saludable en niños menores de dos años.

Debido a que las consecuencias de la desnutrición afectan profundamente el crecimiento, el sistema nervioso, el desarrollo del caminar, el sistema psicológico y la capacidad de aprendizaje, además de que limita la protección contra infecciones, Heriberto Cuanalo de la Cerda, investigador del Departamento de Ecología Humana del Cinvestav, emprendió en los últimos años un proyecto enfocado en la prevención de este padecimiento en la localidad de Yaxcabá, con financiamiento de Fundación W. K. Kellogg y la colaboración de la Cooperativa Ma’alob Cuxtal, en Yaxcabá.

Generalmente los trabajos sobre desnutrición van orientados a remediar la nutrición. Nuestra idea es prevenirla, no curarla, porque de esa manera resulta más redituable tanto en términos económicos como en términos de sufrimiento de la población.

ANTECEDENTES

Desde finales de los años noventa, investigadores del Departamento de Ecología Humana de LA Unidad Mérida del Cinvestav, iniciaron diversos proyectos de investigación y acción participativa en la localidad de Yaxcabá, ubicada en la región centro del Estado de Yucatán, dentro de una línea de investigación de Bienestar contra la Pobreza, tales estudios mostraron que la pobreza en Yaxcabá, era representada por una baja autoestima y liderazgo, baja producción y productividad, alta vulnerabilidad de los hogares por escasez de recursos financieros, desnutrición y enfermedades, por lo que Yaxcabá es una de las zonas más pobres del estado de Yucatán, donde se observan con mayor claridad las deficiencias y características que tienen las poblaciones rurales más marginadas del estado donde el maya yucateco representa la lengua predominante.

¿Por qué seleccionamos niños de dos años? La mayor velocidad de crecimiento de los seres humanos ocurre desde el momento de la gestación hasta los dos años, por lo que la pérdida de crecimiento durante esta edad es prácticamente irrecuperable.

Al estudiar las causas de desnutrición infantil en la localidad, se evidencia que la mayoría de infantes en Yucatán nace con pesos y tallas normales, pero se desnutren en los primeros dos años —específicamente antes de los seis meses en longitud y antes de los 12 meses en peso—, por lo que es fundamental ese periodo donde tenían que trabajar. Como hipótesis base, se planteó que la baja estatura de los niños en Yucatán no era resultado de la genética sino de un conjunto de causas entre las que destacaban las enfermedades.

EL SER HUMANO COMO ECOSISTEMA DE LA TRANSDISCIPLINARIEDAD

En un estudio previo basado en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), se intentó buscar la relación estadística entre la estatura de niños y niñas y su ingesta alimenticia, pero no se encontró ninguna. El resultado fue publicado en la revista Annals of Human Biology bajo el título «Food intake and nutrition in children 1-4 years of age in Yucatan, Mexico«, y en este se define al niño como un sistema que, en conjunto con su ambiente, conforma un ecosistema.

“Tú eres un sistema y no puedo estudiarte a ti sin considerar el ambiente porque tú influyes sobre tu ambiente y el ambiente influye sobre ti. Es la unidad básica y fundamental de estudio en un enfoque transdisciplinario. Cuando piensas en sistemas ya no se trata de relaciones causa-efecto sino de una relación de procesos que se dan en el tiempo, y tú tienes que entender los procesos”.

Ante su sorpresa, los investigadores encontraron que todos los niños de Yucatán comen más proteínas que la cantidad recomendada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), pues mientras que la institución recomienda ingerir de cinco a 18 gramos de proteína por día dependiendo de la edad, todos los niños de Yucatán comían hasta 400 por ciento más.

“Encontramos que no existe relación entre la ingesta y la talla. En Yucatán, las kilocalorías ingeridas según la edad de los niños tienen mucha variación, pues hay niños que pueden comer mil 500 calorías y otros que comen 500”.

DESNUTRICIÓN Y BAJA ESTATURA

A partir de estos resultados, se inició un proyecto que contó con el financiamiento de la Fundación W. K. Kellogg para registrar la ingesta, los síntomas, el peso y la talla de 18 niños de alrededor de tres a ocho meses de edad a lo largo de un año. El proyecto se desarrolló bajo la metodología de la investigación acción participativa y contó con la colaboración de 20 madres de Yaxcabá, quienes recibieron una capacitación para realizar registros diarios de ingesta y síntomas y registros semanales de longitud y peso. Posteriormente, una nutrióloga transformó los datos en calorías y proteínas.

El registro de ingesta incluyó los contenidos energéticos y proteicos de todos los alimentos que los niños comían, mientras que el registro de síntomas incluyó respiración, mucosa, voz, estornudos, tos, calentura, dolor, gases, apetito, vómito y heces, entre otros. En el análisis de esta relación, se observó en el tiempo que cuando aumentan los síntomas de enfermedades la ingesta disminuye, mientras que cuando bajan los síntomas la ingesta aumenta nuevamente.

“Los niños de Yaxcabá sufren desnutrición no porque no haya alimento en sus casas, sino porque se enferman y cuando un niño está enfermo, en primer lugar, no tiene apetito, no come; en segundo lugar, la enfermedad usa mucha de su energía. El niño se desnutre ahí”.

Por lo que la desnutrición se mide en términos de la talla que alcanza una persona para una edad determinada, con base en los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Otro aspecto relevante del estudio fue la disminución de peso asociada al aumento de los síntomas de enfermedades en los niños de Yaxcabá y, por otra parte, la reducción de peso asociada a la disminución de la velocidad del crecimiento.

“Es decir, cuando el niño no aumenta de peso tampoco está creciendo en talla. La gente piensa que a un niño desnutrido hay que darle más alimentación, pero lo que debemos hacer es prevenir las enfermedades porque una vez que se enferman, ya se desnutrieron, dejaron de comer, perdieron peso y dejan de crecer. Esa es la causa que hemos encontrado de la baja estatura en Yucatán”.

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