Proyecta Museo de la Ciudad en Mérida evolución de la antigua T´hó

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Mérida, 15 de mayo 2016.-
Enclavado en el centro histórico de la capital yucateca, sobre lo que antes fue una ciudadela y hoy es el principal mercado del sureste, el Museo de la Ciudad proyecta en su espacio el acervo y evolución de la antigua T´hó hasta la modernidad.

A través de numerosas piezas prehispánicas, coloniales, de la época independentista, revolucionaria, henequenera y contemporánea, se exhibe en forma permanente y gratuita el recinto que alguna vez fue el ex palacio Federal y de Correos, inaugurado en 1908, durante el porfiriato.

La estructura del inmueble es una muestra de los años de bonanza económica gracias a la actividad henequenera de entonces, con su estilo neoclásico con ciertas reminiscencias del estilo francés, levantado sobre lo que alguna vez fue la ciudadela de San Benito.

Y es que este edificio presenta rasgos característicos de una ciudad que miraba a Europa, para lo cual creó su propio bulevar, de nueva cuenta al estilo francés y al que años más tarde se le conocería como Paseo de Montejo.

El museo “está en el centro mismo de la ciudad, frente al mercado Lucas de Gálvez y nos muestra cómo fue evolucionado Mérida a través del tiempo, desde lo prehispánico, hasta llegar las obras de los meridanos actuales”, dijo el director del museo, José Manuel Civeira García.

Y es que aun cuando en la parte baja del ex Edificio Federal y de Correos se tiene este acercamiento con la evolución histórica de Mérida, en la parte alta se concentra una extensa galería, espacio para conocer las visiones de los modernos constructores de la Mérida cultural de nuestros días.

Piezas de edificios mayas, así como puntas de lanzas y pedernales, se pueden encontrar en la primera sala dedicada a la ciudad prehispánica de Th’o o Ichcaanzihó, sobre la cual se asentó la mayor parte del centro histórico de Mérida, incluido el museo.

Vasijas, ollas, platos, vasos finamente decorados, entre otros objetos, son parte de la colección relativa a la Mérida prehispánica, que también ofrece una visión de la intensa actividad comercial que tenía la región en antaño con sus similares del centro del país y Centroamérica.

Un enorme mapa del territorio yucateco visto en el siglo XVI, da la bienvenida a la sala colonial, donde destacan diversas piezas talladas en madera, obras anónimas de los siglos XVI al XVIII, entre ellas la del conquistador Francisco de Montejo y León.

Títulos y escudos honorarios, sables, imágenes de San José y la Virgen María en diversas advocaciones, un retablo finamente tallado en madera con la estampa de El Nacimiento o bien, de Santiago Matamoros, libertador de España de la invasión musulmana, son parte de la piezas que se exhiben en el museo.
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Diversos elementos militares dan cuenta, aunque muy brevemente de la época independentista, así como la historia del territorio yucateco vista por el obispo Crescencio Carrillo y Ancona.

Civeira García destaca que entre las piezas relativas a los movimientos bélicos de Independencia y Revolución, destaca un plano litográfico, una placa sobre piedra, que da cuenta del trazo de Mérida, elaborado entre 1864 y 1865.

“Esta pieza nos muestra como era el centro y San Benito, así como una Mérida con una gran cantidad de lotes y parcelas, una ciudad bastante pequeña comparada con la que es hoy”, apuntó.

Un busto de Porfirio Díaz, así como diversos vestidos de la época, abanicos, lentes para ver la ópera, nomenclaturas en porcelana, son parte de los artículos que muestran la etapa revolucionaria que llegó a Yucatán 10 años después de haber iniciado en la zona centro y norte de México.

Y es que esta etapa histórica, de la Revolución Mexicana y sus carabinas 30-30, pareciera fundirse con la época de bonanza de la actividad henequenera de Yucatán.

Actividad que es posible seguir no sólo por una estampa en la que se puede apreciar un “truck” o carro donde se transportaba el henequén, sino también por los procesos migratorios, por la dinámica actividad económica, por el trazo de la ciudad.

Así, se puede apreciar una amplia colección de monedas y billetes, con los emblemas de las haciendas henequeneras, mientras más prósperas, más emisión de papel y moneda emitían las familias hacendadas, muchas de las cuales sobreviven en nuestra época.

También figuran los grandes ciclos migratorios al estado asociados a la producción del “oro verde” como se conoció al henequén, ejemplo de ello, la comunidad coreana, pero a la que se habría de sumar la libanesa y la china.

Fotografías, monedas, documentos migratorios, son parte de los artículos que se suman a la historia de Mérida, la cual “durante los siglos XVIII y XIX la hacienda estuvo llena de claroscuros, sinónimos de explotación de indígenas y coreanos, pero por el contrario de abundancia para unas cuantas familias”.

Buzones, quepís, bolsas de yute, placas de mármol, timbres postales, también dan cuenta del pasado histórico del edificio que alberga al Museo de la Ciudad, único en su tipo que se encuentra en el centro histórico de Mérida.

Así, libros, fotografías, máscaras mortuorias, manuscritos, partituras, bocetos de monumentos, forman parte de la última sección de este museo, objetos relacionados con personajes como Antonio Mediz Bolio, Hermilio Abreu Gómez, Armando Manzanero, Rómulo Rozo, Héctor Herrera “Cholo”.

En un escaparte muy especial, se exhibe un cinturón de campeón de Miguel Canto y una medalla del clavadista olímpico, Rommel Pacheco.

La Galería de Arte Municipal de Mérida (GAMM), en la planta alta, se presenta como un espacio propicio para conocer las propuestas de los creadores meridanos, que con su arte muestran una visión particular de la Mérida que crece y se enriquece con visiones universales.

A su vez, más de 30 cuadros del maestro Manuel Lizama dan cuenta de la Mérida histórica, de sus iglesias y conventos, de la Mérida de negros y mestizos que caminan por calles aún empedradas y a su paso avanzan las calesas, que anuncian una nueva historia de la ciudad.

 

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