Aprovechan CO2 especies invasoras

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Ciudad de México .- 
Las especies invasoras marinas se benefician del aumento de los niveles de dióxido de carbono revela un estudio de la Universidad Plymouth.

Desde hace tiempo, científicos se han cuestionado si la acidificación del océano puede muy bien estar ayudando a la proliferación de especies invasoras como algas, medusas, cangrejos y moluscos, que cada vez es más común ver en varias y nuevas áreas del planeta.

Jason Hall-Spencer, autor principal del informe, encontró que las criaturas gelatinosas y viscosas son mucho más tolerantes con los crecientes niveles de dióxido de carbono que aquellos con estructuras duras como corales, conchas y esqueletos que se disuelven a medida que los niveles de CO2 aumentan.

Muchos de ellos son toda una molestia, como las algas japonesas (Undaria pinnatifida) y las medusas (Pelagia noctiluca), mientras en las zonas tropicales los arrecifes de coral se enfrentan a problemas como el blanqueo, la corrosión, la difusión de algas marinas y las especies invasoras.

“Somos testigos de la propagación de la vida marina que causa problemas. Podemos predecir que este problema empeorará en respuesta al aumento de CO2. Patógenos como el cólera no reconocen las fronteras nacionales para el calentamiento del agua de mar es un problema de salud para las ciudades como Londres”, precisó.

Hall-Spencer consideró que aún falta por ver qué organismos se extenderán y causar problemas a medida que nuevas rutas marítimas del Ártico se abren.

El estudio surgió a partir de observaciones en sitios volcánicos en el Mediterráneo, donde Hall-Spencer ha realizado expediciones para grabar lo que formas de vida marina lidiar bien con los niveles más altos de CO2.

Igualmente, el científico marino encontró, por ejemplo, que la llamada alga asesina (Caulerpa taxifolia), se está extendiendo en todo el mundo gracias a que se beneficia de los mayores niveles de CO2, pero mientras ella prospera, los herbívoros nativos mueren de hambre y no comen.

Otro ejemplo, reporta el especialista, es el caso de la Crepidula fornicar, otra alga tóxica que obstaculiza a otras especies y poco a poco se está extendido en Europa, por lo que ya es considerada una de las 100 especies más invasoras.

Del mismo modo, el cangrejo rojo real ha invadido el mar de Barents y el caracol depredador Urosalpinx cinera, se ha movido desde el Atlántico al oeste al norte del Atlántico y el Pacífico noreste, afectando el crecimiento de ostras y poniendo en riesgo procesos de acuicultura.

“Nuestras observaciones muestran que ante los niveles de CO2 habrá ganadores y perdedores. La propagación de organismos marinos nocivos debe tenerse en cuenta los riesgos de aumento de las emisiones de contaminantes”, finalizó el especialista.

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(Periodismo Digital)

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