Informa IMSS sobre padecimientos oculares, en el día mundial de la vista

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·         El 14 de este mes se celebra el Día Mundial de la Vista
·      El órgano ocular, junto con sus demás componentes pueden verse afectados por distintas patologías, que varían según su grado de molestia, síntomas y tratamiento, como pueden ser: el orzuelo, la blefaritis o la dacriocistitis, entre otras 

Mérida Yucatán a 12 octubre 2015.- La visión es definitivamente uno de los sentidos más significativos para cualquier persona, por lo que el 14 de este mes se celebra el Día Mundial de la Vista, informó Carlos González Cervantes, jefe de Oftalmología del Hospital General Regional Número 12 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Yucatán. 

El globo ocular, con su córnea, iris, retina, cristalino y nervio óptico, forman parte importante del órgano ocular; sin embargo, además de éstos, para que el ojo tenga un buen funcionamiento hay una serie de estructuras anexas, como son los músculos que lo mueven, párpados, pestañas y glándulas, estas últimas protegen y nutren al globo ocular. 

Sin embargo, pueden verse afectados por distintas patologías, que varían según su grado de molestia, síntomas y tratamiento. Algunas de estas afecciones serán descritas a continuación. 

La primera es el llamado orzuelo: es la infección más frecuente del párpado. En su versión  externa, se produce porque el folículo piloso de la pestaña se ve infectado. Aparece como un granito o absceso que produce dolor y enrojecimiento, suele estar localizado en el borde del párpado, es pequeño y superficial. En ocasiones drena y desaparece de forma espontánea sin mayores complicaciones. 

El orzuelo interno se produce por la inflamación de una glándula de Meibonio, situada más profundamente que el folículo piloso, por lo que tiene dificultades de drenaje. Es por esto que la o el paciente presenta mayor dolor y es más difícil de curar. 

Por lo general, los orzuelos se tratan con aplicación de calor mediante compresas con agua caliente y aplicando después una pomada antibiótica y antiinflamatoria, es importante que consulte con la o el especialista para saber si es necesario la aplicación de cualquier medicamento, ya que automedicarse podría empeorarla. 

Otra afección es la blefaritis, inflamación del borde de los párpados, que por lo general suele afectar a los dos ojos y una vez que se presenta llega a ser recurrente. Es habitual, especialmente en personas predispuestas a padecer acné rosácea o dermatitis atópica. 

El síntoma principal es que el borde del párpado aparece irritado e hinchado con sensación de ardor, picor y enrojecimiento. Se presenta a cualquier edad, además de que las recaídas son frecuentes y puede llegar a ser muy molesta. En los casos más severos llega a haber pérdida de las pestañas y disposición anormal de las mismas, lo que genera problemas de irritación. 

Los síntomas de la blefaritis no son similares ya que dependen de su causa: alérgica, infecciosa, seborreica, irritativa o mixta. En la primera puede deberse por una reacción al uso de  cosméticos o cremas. La forma escamosa o eccematosa, se da cuando en el borde del párpado aparecen pequeñas escamas blanquecinas que forman costras, además de estar enrojecido e hinchado. 

Se le asocia con la dermatitis seborreica, problemas de refracción del ojo no corregidos y desequilibrios de la musculatura ocular extrínseca (que mueve el ojo). Con el tratamiento y la eliminación de las escamas, el borde queda limpio, pero puede haber pérdida temporal de pestañas. 

La forma más severa de la blefaritis es la folicular o ulcerosa, la mayoría de las veces de origen infeccioso y consiste en la inflamación aguda o crónica, con formación de una zona ulcerada, costrosa, de color amarillento, que origina ulceración del borde del párpado con pérdida definitiva de las pestañas.

Por último se encuentra la dacriocistitis, igualmente es una infección del saco lacrimal por obstrucción, que en recién nacidos, es la anomalía congénita más frecuente del sistema lacrimal, presentándose del 20 al 30 por ciento de las y los neonatos; sin embargo, en el 90 por ciento de los casos se resuelve espontáneamente en las primeras semanas de vida, pero si no se cura a partir de los tres meses, se puede considerar patológico. 

Esta infección se reconoce porque el bebé presenta un lagrimeo constante y se le forman secreciones. La obstrucción del conducto en los adultos afecta sobre todo a mujeres y parece deberse al envejecimiento, así como por accidentes, quemaduras, golpes o falta de higiene. 

Para mayor información y orientación sobre estos padecimientos, las y los derechohabientes pueden acudir con su médico y de ser necesario ser canalizados con el especialista en Oftalmología para evitar complicaciones que pongan en riesgo sus ojos y por ende la visión.

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(Periodismo Digital)

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