Escultura monumental mexicana toma Londres

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CIUDAD DE MÉXICO, 8 de agosto de 2015.- La de Londres es considerada una de las ciudades con mayor tradición en la escultura, lo mismo para interiores que en espacios abiertos desde la pieza en bronce de James Cook por Thomas Brock,La mano de Dios de Lorenzo Quinn hasta El arpa eólica de Luke Jerram. En este contexto se inserta la colectiva Escultura mexicana contemporánea. La visión de cuatro artistas, que integra la obra de gran formato de Yvonne Domenge (Cd. de México, 1946), Paloma Torres (Cd. de México, 1960), Rivelino (Jalisco, 1973) y Jorge Yázpik (Cd. de México, 1955), quienes ocuparán, cada uno, un plaza pública de la ciudad londinense a partir del 3 de septiembre para presentar los lenguajes escultóricos de cuatro generaciones. La primera muestra colectiva de escultura mexicana en gran formato en esta ciudad con obra en piedra, bronce y resina –organizada por la asociación Art4– es parte del programa cultural del Año dual México-Reino Unido, y también participará en 2016 en el Año dual México-Alemania.1277235

Paloma Torres1277239

Con una malla de bronce montada sobre un andamio del mismo material, la escultura de Paloma Torres invita al público a apropiarse de la pieza y el entorno, y reflexionar sobre el vínculo entre ciudad y naturaleza. A manera de banca de descanso, la obra Construyendo la lluvia se montará en The mall, Westminster.

La artista, quien conjuga técnicas de telar con escultura, explica que es una pieza pensada ex profeso para el espacio londinense que busca la interacción directa con los habitantes de la ciudad. Así con su extensión de más de tres metros por cinco y peso de tres toneladas se pretende alterar la cotidianidad del entorno, señala.

“Es una pieza utilitaria que une la naturaleza y la ciudad. Pongo una nube hecha de malla de bronce sostenida por un andamio para que la gente se siente en él y habite el entorno. No es sólo un objeto de exhibición, sino pensé que debía ser algo que la gente usara”, explica quien ha trabajado con el textil en el Centro de las Artes de San Agustín Etla, de Oaxaca.

Al ser una pieza neutra en cuanto a sus colores, es la forma abstracta la que irrumpe la arquitectura convencional londinense, y si bien el material es resistente al ambiente, también llamará la atención el proceso natural de corrosión del bronce.

“Es una obra que tardé casi seis meses en hacer, desde los diseños y el trabajo con el material, porque me interesa mucho esa reflexión sobre la ciudad y la naturaleza”, refiere quien también hizo las puertas laterales en bronce del Centro Cultural Elena Garro.

Jorge Yázpik1277240

Si bien la talla en piedra volcánica de Jorge Yázpik podría referir a los orígenes del ser humano, el artista señala que no hay explícitamente un tema, una reflexión o un contenido filosófico en la pieza de casi dos metros y tres toneladas.

Como en la mayoría de su producción, la escultura responde al ejercicio natural de tallar, de intervenir, la roca al natural según lo que las formas y líneas que ésta indiquen al artista. “Es muy intuitivo mi trabajo, y la verdad yo no pienso en el concepto; es más abstracto y hago las formas según lo sugiere la misma piedra”, explica.

Si se buscan conceptos específicos en la pieza, Yázpik considera que habla más sobre la abstracción en el arte, el vacío, la luz, la forma natural; pero prevé que sea el espectador londinense quien encuentre estas reflexiones, e incluso logre un diálogo entre la escultura y el parque que habitará.

La obra ocupará un jardín en Grosvenor Gardens,
Westminster, y aun cuando al artista no centró su atención en que interviniera o estableciera puntos de contacto con el entorno, la piedra volcánica amorfa irrumpe el trazo recto de los edificios londinenses.

“Pensé más en la escala humana que en la escala del jardín, en ese sentido no es una pieza muy grande, y está montada directo sobre el piso”, describe quien considera que la escultura como disciplina no se determina por montarse en espacios cerrados o públicos, sino por su contenido, su proceso creativo.

Yvonne Domenge1277241

El color rojo de la fibra de vidrio combinado con arena de forma geométrica irrumpirá la plaza en Bank Street, Canary Wharf, cuya arquitectura se caracteriza por líneas rectas y diseños sombríos.

“Pensé que el espacio necesitaba algo de color y que rompiera con las líneas de construcción del lugar que son muy lineales”, señala Yvonne Domenge, una de las escultoras mexicanas con mayor experiencia en ocupar el entorno público con piezas en gran formato.

La obra titulada Coral coquino, de dos metros de diámetro y 500 kilos, es parte de una investigación de la artista sobre los corales de México, y éste representa la belleza de la naturaleza en medio de una urbe envuelta en el capitalismo.

“Estoy estudiando los corales y tenía ganas de hacer algo orgánico, de color, de un material resistente pero no muy pesado. Este coralito es recordar que la naturaleza existe y hay bellezas increíble en su estructura; contrasta muy bien con el edificio que tiene enfrente porque es de mármol y recto”, añade en entrevista la galardonada con el premio Sorel Etrog de escultura y arte público en la Bienal Lifetime Achievement Awards 2011

La pieza, que construyó en colaboración con una comunidad de artesanos de Toluca, remite también al lenguaje orgánico en la escultura al componerse de un material ligero, maleable, con lo que invita a los paseantes interactuar con la pieza.

“Al ser embajadora de las artes mexicanas en un país extranjero lo que quise hacer fue algo a escala humana, que recordara la felicidad de la existencia pues es una obra para interactuar”.

Rivelino1277234

Apuntar las contradicciones de la igualdad social en una ciudad catalogada de primer mundo es la propuesta de You, escultura de más de dos metros de ancho por 14 de largo y 25 toneladas de pesos que tiene la forma de dos dedos señalándose entre sí.

La pieza de bronce ocupará la explanada en King Charles Island, Trafalgar, justo frente a la National Gallery. Propone, explica el artista, una reflexión sobre la soledad estéril de la individualidad, la elección moral de participar o de permanecer indiferente, la angustia de ser señalado por los otros y la desigualdad como un hábito.

“Están colocadas las piezas una frente a otra con un espacio en medio pensado para que el espectador lo ocupe. La idea es que cuando se ven los dedos a lo lejos se pensará en ellos (los discriminados), cuando se coloca el espectador en medio, se convierte en tú, tú eres quien es señalado, y si extiende los brazos y toca las yemas de los dedos se trata de nosotros, y así se cierra el círculo”.

Quien trabaja principalmente con la monumentalidad del objeto para espacios públicos como una manera de provocación considera que en el presente de crisis social la desigualdad es uno de los factores de mayor impacto, y las diferencias sociales, económicas o educativas se acentúan más.

“Creo que se debe hacer una defensa de los derechos de igualdad de manera cotidiana, y en tal sentido la escultura tiene una tarea que hacer ahí en una ciudad y, en particular, una plaza tan representativa”, apunta quien busca la discusión tanto del tema como de la forma de su escultura.

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