La Orquesta Sinfónica Nacional abrió el 31 Festival del Centro Histórico de México

La Orquesta Sinfónica Nacional del INBA, dirigida por Antoni Ros-Marbá inauguró en el Palacio de Bellas Artes el XXXI Festival del Centro Histórico, al acto realizado este 25 de marzo asistieron María Cristina García Cepeda, directora general del INBA y Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Conaculta.

La Orquesta Sinfónica Nacional del INBA, dirigida por Antoni Ros-Marbá inauguró en el Palacio de Bellas Artes el XXXI Festival del Centro Histórico, al acto realizado este 25 de marzo asistieron María Cristina García Cepeda, directora general del INBA y Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Conaculta.

  • La agrupación regaló una noche luminosa con obras de Mozart, Sibelius y Nielsen
  • El acto inaugural fue encabezado por el presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa; la directora general del INBA, María Cristina García Cepeda, y el titular del Patronato del encuentro, Fernando Estrada

México, D. F., a 26 de marzo de 2015.- La Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) inauguró la 31ª edición del Festival del Centro Histórico de México, la noche del miércoles 25 de marzo en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, con un concierto en el que interpretó obras de Carl Nielsen, Wolfgang Amadeus Mozart y Jean Sibelius.

El sello distintivo de la ocasión lo dieron el director huésped, el español Antoni Ros-Marbà, y las solistas invitadas, las gemelas turcas Güher y Süher Pekinel, quienes hicieron gala de su virtuosismo en la interpretación del Concierto núm. 10 para dos pianos en mi bemol mayor KV 365 (316a) de Mozart.

El acto inaugural fue encabezado por el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa; la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda, y el presidente del Patronato del festival, Fernando Estrada Aguirre.

Posteriormente, el concierto inició con la Obertura Helios op. 17 del danés Carl Nielsen. Primero arribó al escenario la segunda concertino de la OSN, la violinista Shari Mason, quien dio la bienvenida al director huésped. La obra, dedicada a la personificación mitológica del Sol fue el preámbulo a una noche luminosa en el Palacio de Bellas Artes. “Mi obertura describe el movimiento del Sol a través del cielo, desde el amanecer hasta el atardecer”, escribió el propio autor en 1903, año en el que la escribió la pieza y fue estrenada.

El momento esperado por el público fue la aparición en el escenario de las pianistas Güher y Süher Pekinel, quienes han asombrado a los melómanos desde que tenían seis años de edad. Tres años después debutaron con la Orquesta Filarmónica de Ankara.

Güher y Süher Pekinel demostraron su dominio del teclado y su excelencia técnica con el Concierto núm. 10 para dos pianos en mi bemol mayor KV 365 (316a) de Mozart, obra que implicó un gran diálogo entre la orquesta y los pianos, que intercambiaron sonoridades bajo la guía del catalán Ros-Marbà.

La ejecución despertó el asombro, la admiración y el aplauso del público, que llamó al dueto al escenario en dos ocasiones, generosidad correspondida con “un poco más” que se convirtió en un impresionante “mucho más”. Al igual que en la obra de Mozart, las pianistas tocaron sin partitura al frente.

El concierto cerró con la Sinfonía núm. 2 en re mayor op. 43 de Jean Sibelius, obra que en sus cuatro movimientos permitió a la orquesta y al director huésped hacer un verdadero juego de sonidos, pero también de emociones que fueron desde la melancolía hasta la alegría casi desbordada, tal como lo planteó el autor.
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