Son más comunes las contracturas en personas poco acostumbradas a realizar ejercicio

ejercicio1

  • Existen dos tipos de contracturas musculares: aquellas que aparecen cuando se está realizando un ejercicio o esfuerzo físico y las que se presentan con posterioridad a éste
  • En cuanto a sus causas, depende del lugar donde se produzcan 

Mérida Yucatán.- José Hernández López, especialista en Ortopedia del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Yucatán señaló que en personas poco acostumbradas a realizar esfuerzos puede desencadenarse una contractura al efectuar algún movimiento violento o brusco, las más frecuentes se dan cuando se comienza a realizar ejercicio y no se ha calentado bien el músculo. 

Este tipo de contracturas son las menos graves, ya que se presentan cuando se fuerzan determinados músculos o grupos musculares que no están entrenados para ello. 

De ahí que existen dos tipos de contracturas musculares: aquellas que aparecen cuando se está realizando ejercicio o esfuerzo físico y las que se presentan con posterioridad a éste. 

En el primer caso, cuando se realiza un movimiento intenso e inesperado ocurre que, por un lado, los vasos sanguíneos no están desarrollados o dilatados lo suficiente para poder nutrir el músculo que trabaja y, por otro, son insuficientes para limpiar las fibras musculares de los desechos tóxicos que producen; es por eso que cuando se liberan estos elementos provocan dolor y contracturas en el músculo afectado. 

Las personas mayores también son susceptibles de sufrir este tipo de dolencias, debido a que existe una pérdida general de elasticidad en todas sus articulaciones y grupos musculares, misma que forma parte del proceso de envejecimiento.

Por otro lado, la otra forma de contractura, que aparece después del ejercicio físico, por lo general es provocada porque alguna de las fibras musculares ha sido distendida o sometida a un trabajo excesivo. 

En cuanto a las causas de las contracturas, depende del lugar donde se produzcan, por ejemplo, en el cuello son causadas por giros bruscos, traumatismos en la cabeza o alteraciones en las articulaciones intervertebrales; en la espalda se dan por curvaturas excesivas de la columna o llegan a ser causadas por padecimientos como: artritis de columna, el lumbago y la ciática.

Los hombros, brazos y manos son zonas muy propensas a sufrir contracturas causadas por torceduras, esguinces, artritis u otras inflamaciones articulares, posturas anómalas, cambios climáticos o exposición prolongada al frío o humedad.

 Por último, en las piernas, caderas y rodillas pueden darse por lesiones en los meniscos –almohadillas cartilaginosas ubicadas en el interior de la rodilla–, esguinces, posturas forzadas o tendinitis, que es la inflamación de los tendones. 

Para prevenirlas es aconsejable practicar ejercicio desde la juventud y mantenerlos, de forma moderada, durante la madurez siempre bajo supervisión profesional. También es recomendable realizar un calentamiento previo a cualquier actividad deportiva, y un enfriamiento posterior a ella, tiempo durante el que se reduce de forma gradual la actividad hasta darla por finalizada. 

Si se padece de alguna contractura, el reposo, ya sea absoluto o evitando los movimientos de los músculos afectados, puede ser suficiente para solucionarla; si también están afectadas las articulaciones, conviene ejercitarlas con movimientos lentos. 

En dado caso, es importante consultar con su médico para evitar complicaciones en su lesión y si hay mucho dolor, éste considerará el uso de analgésicos o antiinflamatorios, además de terapias.

También te podría gustar...

Comentários no Facebook