Carta abierta de Ana Rosa Payán Cervera

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Mérida Yucatán a 06 de Enero 2015.-
Algo tiene Mérida —la de Yucatán— que la hace única. La que hoy cumple años. La que tiene esquinas donde el pasado acecha, donde puede uno viajar atrás en el tiempo sin dejar de tomarle la mano al presente y mirar hacia el futuro. Donde a los sentidos les invade la jarana, la trova, la poesía y la danza de las golondrinas. Donde a nadie se le niega el saludo, donde la tarde tiene color de flamboyán y el meridano de gala aún viste de blanco.

Algo tiene Mérida —la nuestra— que la hace única: su gente. Su gente llena de sueños por los cuales luchan día con día. Su gente, mezcla de los nacidos a su sombra y de visitantes que en su brisa encontraron el aroma que ahora llaman hogar.
¡Cuántas cosas buenas nos inspira nuestra Mérida, la cumpleañera! Cómo no querer regalarle al menos un poco de lo tanto que nos ha dado. Cómo no quererla cuidar en sus enfermedades, protegerla en sus desasosiegos, cuidar de ella como ha cuidado de nosotros. Estar siempre cerca.

Yo sé que a ti te duelen sus dolores, como a mí. Que sabes que no es su culpa cuando en el pasado otros —a su nombre y al nuestro— han hecho como han querido sin tomarla ni tomarnos en cuenta. Sé que como a mí tampoco te satisface cuando las promesas de limpieza no regresan al orden, que cubren la cabeza y destapan los pies, que compran otra sábana pero no más grande y sí más cara.

Al soplar las velitas de este cumpleaños de nuestra ciudad, pido un deseo. Deseo verla de nuevo con una sonrisa en la cara; alegre, feliz, soñadora. Deseo verla con el ceño relajado, sin el peso de la incertidumbre y las deudas encima. Deseo verla con la piel bella, sin heridas abiertas, sin costras ni cicatrices. Yo la he visto así y así la deseo de nuevo.

Vienen los tiempos de decidir por Mérida. Yo sólo pido que llegado ese día reflexionemos sobre lo que la ciudad necesita por encima de lo que es fácil. Porque es fácil tomar partido por ilusiones, promesas y costumbres; pero lo más importante es darle un voto de confianza a la ciudad y a sus ciudadanos.

Nadie sabe lo que es mejor para tu Mérida —la de tu calle, la de tu familia— que tú. Mérida quiere escucharte, quiere darte más. Sólo te pise un sí.
Sí, a Mérida.

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