Museo Subacuático de Cancún busca consolidarse para sumergir obras

Cancún.- El Museo Subacuático (Musa) de Cancún se encuentra en una etapa de consolidación con sus 500 piezas sumergidas, pero con el reto de ser autosustentable en materia económica para retomar el hundimiento de nuevas esculturas

Cancún.- El Museo Subacuático (Musa) de Cancún se encuentra en una etapa de consolidación con sus 500 piezas sumergidas, pero con el reto de ser autosustentable en materia económica para retomar el hundimiento de nuevas esculturas


Cancún, 9 Noviembre 2014.-
El Museo Subacuático (Musa) de Cancún se encuentra en una etapa de consolidación con sus 500 piezas sumergidas, pero con el reto de ser autosustentable en materia económica para retomar el hundimiento de nuevas esculturas.

Formado en 2009 en las aguas que rodean Cancún, Isla Mujeres y Punta Nizuc, las instalaciones del museo subacuático ocupan una superficie de más de 420 metros cuadrados de sustrato estéril, con un peso de más de 200 toneladas.

Todas las esculturas se fijan al fondo del mar y están hechas de materiales especiales utilizados para promover la vida coralina, que pueden admirar en una galería los buzos y nadadores, o en otra quienes practican snorkel.

En su nuevo reto para hacerlo autosustentable, el presidente del consejo del Musa, Roberto Díaz Abraham, afirmó que “tenemos un consejo de administración bien formado, esquemas de recaudación sólidos que nos permitirá hundir esculturas, solicitar recursos a instituciones internacionales”.

En entrevista, indicó que dentro de los planes del Musa esperan que antes de que concluya el año puedan sumergir al menos siete esculturas, entre las que están “El entendimiento” y “Zoé”, esta última bajo un esquema especial que requiere de electricidad.Museo2

En el caso de “Zoé”, explicó que se trata de una escultura de experimentación científica, pues se trata de una figura electrificada, que se terminó hace tres años, pero por cuestiones técnicas, no puede sumergirse hasta que no se resuelva el tema de la energía para que se genere el fenómeno de electrólisis.

“Zoé es una pieza de metal que requiere electrificación porque se corre el riesgo de que se oxide y contamine, en cambio con la electricidad se genera el arrecife una pieza de biorroca de hasta diez centímetros, muy consistente”, afirmó.

Detalló que establecer la línea de alimentación eléctrica representa el principal obstáculo técnico, por lo que mantienen negociaciones con dos hoteles cercanos a la zona del arrecife Nizuc, donde se pretende hundir “Zoé” para que patrocinen la conexión.

Díaz Abraham comentó que el hundimiento de las siete piezas será posible, una vez que puedan expedir recibos deducibles de impuestos a quienes realicen donaciones.

El dinero, agregó, se utilizará en la operación y mantenimiento del Musa, así como percibir ingresos que permitan la contratación de un artista plástico de planta principalmente y la gente encargada de la contabilidad.

Precisó que la autorización del Servicio de Administración Tributaria (SAT) para emitir recibos para los donantes, se concreta después de tres años de trámites para convertirse en una organización sin fines de lucro.

“Esta situación nos permitirá una mayor transparencia de los recursos y que los donantes tengan la seguridad de hacia dónde va el dinero que aportan”, expresó.

Consideró que si se logran afinar buenos esquemas de recaudación podrían recibir hasta tres mil dólares a la semana, tomando en cuenta que se buscaría que cada uno de los tres mil visitantes al Musa aporte un dólar que se les podría hacer deducible.

Insistió que la llegada de estos recursos permitiría pagar el salario de los colaboradores, así como de un artista plástico de planta y material, que ascendería a los 50 mil pesos mensuales aproximadamente.

“La parte de mantenimiento y vigilancia de las esculturas sumergidas en el parque marino son planes a largo plazo”, refirió.

Por ahora se puede admirar la impresionante The Silent Evolution, de Jason de Caires Taylor, compuesta de diversas estatuas con figuras humanas, quienes parece que se volvieron piedra en un momento de la vida.

Además se puede ver las también impresionantes The Listener, The Gardener, Anthropocene, de Jason de Caires Taylor; La Musa del Océano, de Roberto Díaz Abraham; Bacab, de Salvador Quiroz, y Bio Mapa, de Rodrigo Quiñones.

El museo subacuático cuenta con 500 piezas sumergidas y dentro de sus planes está hundir también la obra “Bendiciones”.

Esta escultura tiene la forma de una mano que brinda bendición, pesa más de una tonelada, es de concreto con acero inoxidable, tiene un metro y medio de altura y se encuentra hueca, para que los peces y la vida marina puedan habitar en ella.

Díaz Abraham estimó que en tres años de operación aproximadamente 300 mil personas ya visitaron el Museo, y las perspectivas siguen siendo muy buenas.

De acuerdo con la página web del Musa, en su conjunto, el museo cuenta con colecciones de seis artistas internacionales y la presentación se divide en dos galerías denominadas Salón Manchones y Salón Nizuc.

El primero es de ocho metros de profundidad, adecuado tanto para buzos como para nadadores y el segundo es de cuatro metros de profundidad, sólo apto para el snorkel. (NTX)
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