Más de 300 periódicos se unen para denunciar los ataques de Trump

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Las páginas de cientos de periódicos de Estados Unidos se convirtieron ayer en un frente común para combatir los ataques del presidente Donald Trump contra la prensa. Los medios han sido el enemigo favorito del mandatario desde el arranque de su campaña electoral en 2015. En una mezcla de inquina personal, estrategia para atraer atención y cálculo político -es consciente del desprestigio de la prensa, en especial en el electorado conservador que le es más favorable-, Trump ha atacado sin descanso a los medios que han expresado críticas con su gestión, que son la gran mayoría.

Su guerra a la prensa se ha intensificado durante las últimas semanas. La calificación de enemigo del pueblo, que Trump usó por primera vez el año pasado, se ha convertido en una constante: la ha empleado al menos siete veces desde junio en sus mensajes en las redes sociales. Sus referencias a los medios son ya una parte habitual y considerable del contenido de sus mítines. Este mes, en Pensilvania, les dedicó más de veinte ataques en una solo intervención pública, apuntando a los periodistas presentes entre los abucheos e insultos de sus seguidores a la prensa.

Acción coordinada

La mala situación animó a la sección de opinión de The Boston Globe, uno de los principales periódicos de Estados Unidos, a coordinar a sus colegas de otros medios para responder a los ataques de Trump, defender la libertad de prensa y recordar a la opinión pública su importancia para la salud democrática del país.

A la iniciativa se sumaron medios de todo tipo: grandes periódicos con presencia en todo el país -como The New York Times, poderosas cabeceras regionales -Houston Chronicle, The Chicago Tribune, Miami Herald, The Philadelphia Inquirer- y otros diarios más modestos de Arkansas a Montana.

Los editoriales se publicaron ayer. Cada medio hizo el suyo, aunque seguían una línea bastante similar: Trump debe acabar con su guerra contra la prensa; los medios no son el enemigo, sino un control independiente del gobierno; la prensa libre es un pilar de la democracia y tratar de desacreditarla desde el gobierno es una práctica muy peligrosa. Hay periódicos, como The Topeka Capital-Journal, en Kansas, que se unieron a la iniciativa a pesar de haber dado su apoyo a Trump en la campaña y de hacer una cobertura favorable sobre la gestión del presidente. Es siniestro, es destructivo. Debe acabar, asegura en su editorial sobre los esfuerzos del mandatario por convencer a sus seguidores de que la prensa es el enemigo del pueblo.

Discrepancias

La respuesta a esta acción, sin embargo, no ha sido unánime. Algunas de las cabeceras más importantes del país -The Washington Post, Los Angeles Times o The San Francisco Chronicle- optaron por no participar. Todos han sido muy críticos con el presidente, pero prefirieron mantener la independencia de sus páginas editoriales.

También hubo voces, como la de Jack Shafer, periodista especializado en medios del portal Politico, que advirtieron que la cruzada podría volverse en contra de la prensa, ya que alimentaría el relato de Trump de que no es independiente y de que tiene un sesgo contra él. The Wall Street Journal, con una línea editorial conservadora, no solo no participó en la iniciativa, sino que en una pieza de opinión defendió la libertad de expresión de Trump y calificó la idea de complot (una referencia cargada de intención, ya que buena parte de la guerra con la prensa tiene que ver con las informaciones sobre un posible complot entre la campaña del presidente y Rusia).

Tal y como advirtió Shafer, el presidente olió sangre y ayer aprovechó la coordinación editorial para sacudir una vez más a través de su altavoz preferido, las redes sociales. Además de cargar contra la mala salud financiera de The Boston Globe, Trump aseguró que lo que él denomina fake news -prensa falsa- es el partido opositor de Estados Unidos, muy malo para nuestro gran país, y que él no desearía nada más que una verdadera libertad de prensa.

Trump también aprovechó la coordinación de los periódicos para hablar de complot y aseguró que los medios utilizan la libertad de prensa de forma interesada: La prensa es libre de escribir y decir lo que quiera, pero buena parte son noticias falsas, promueve una agenda política o intenta perjudicar a personas. Cerró su mensaje con una proclama paradójica: ¡La honestidad gana!.

 

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