La Vía Láctea ha quedado solo en un concepto: José Franco

El 29 de septiembre de 2006 se promulgó en el municipio de Ensenada, Baja California, el Reglamento para la Prevención de la Contaminación Lumínica, con la finalidad de proteger las actividades del Observatorio Astronómico de San Pedro Mártir, explicó José Franco. (Fotografía: Emiliano Cassani).

El 29 de septiembre de 2006 se promulgó en el municipio de Ensenada, Baja California, el Reglamento para la Prevención de la Contaminación Lumínica, con la finalidad de proteger las actividades del Observatorio Astronómico de San Pedro Mártir, explicó José Franco. (Fotografía: Emiliano Cassani).

  • A diferencia de las civilizaciones antiguas, en la actualidad la contaminación lumínica hace prácticamente imposible que las personas puedan disfrutar la experiencia espectacular de observar nuestra galaxia.

Ciudad de México, 30 de abril de 2017.- La Vía Láctea es una zona en el cielo a la cual tuvieron acceso las culturas predominantes de la antigüedad, como la mesoamericana, y esto ocurrió cuando no había contaminación lumínica. “Ahora la luz que emiten las ciudades a través del alumbrado público provoca un brillo en el cielo que hace prácticamente imposible para las personas de cualquier edad puedan observar el cielo.

“La Vía Láctea ha quedado solo en un concepto, porque ya no se puede ver ni disfrutar la experiencia espectacular que significaba”, lamentó el doctor José Franco, coordinador general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, en la conferencia: “Cosmovisión mesoamericana”, que impartió en el Cuarto Encuentro Conocimientos, Ciencia y Tecnología en un mundo multicultural, que se llevó a cabo en el Edificio Carolino de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

“Las culturas de todo el mundo tuvieron como elemento fundamental para su desarrollo el cielo y la Tierra, de hecho hubo grupos de nómadas que vivieron una transición y se establecieron en lugares donde después se fundaron algunas ciudades que eligieron por su conocimiento perfeccionado a partir del cielo”, comentó Franco.

En la actualidad la contaminación lumínica dificulta no solo la observación directa, sino incluso la investigación astronómica, por lo que han surgido iniciativas para proteger los cielos oscuros en algunas regiones del planeta. En nuestro país, el primer antecedente legal que existe para proteger las actividades del Observatorio Astronómico de San Pedro Mártir, que se encuentra en Ensenada, se publicó en el Diario Oficial de la Federación de 1975.

Lo anterior porque al crecer las poblaciones cercanas al observatorio, la luz artificial crece de forma discontinua, es así que se buscó por medio del gobierno municipal de Ensenada un mecanismo que pudiera prevenir el aumento de la contaminación lumínica. Al seguir los antecedentes de grandes observatorios localizados en Arizona y Hawaii en Estados Unidos, y en las Islas Canarias en España, se promulgó en el municipio de Ensenada el 29 de septiembre de 2006 el Reglamento para la Prevención de la Contaminación Lumínica en el municipio de Ensenada, Baja California.

Por otra parte, a mediados del año pasado, la diputada Tania Arguijo Herrera, emitió una iniciativa para que no solo sea la zona de Ensenada la que se vea beneficiada para proteger los cielos oscuros, sino que esta legislación se dé a lo largo y ancho de México.

“Como ejemplo de la importancia que tiene la observación del cielo, las antiguas civilizaciones mesoamericanas desarrollaron hace miles de años los calendarios lunar y solar.

“Además de desarrollar los calendarios, la observación del cielo también tuvo una gran influencia en monumentos que actualmente se conocen como Stonehenge, de una edad estimada de 3 mil 100 años y que se localiza en Reino Unido. Este obelisco se menciona es un culto a la Luna y el Sol, expuso el también investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

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