Tiene México 31 bienes declarados por la UNESCO

Debido a que los materiales reaccionan de manera diferente a la luz, los investigadores utilizan diversas técnicas para la detección de los elementos químicos presentes en las obras. (Foto: Carla Ramírez Torres).

Debido a que los materiales reaccionan de manera diferente a la luz, los investigadores utilizan diversas técnicas para la detección de los elementos químicos presentes en las obras. (Foto: Carla Ramírez Torres).


Cada pieza plantea un problema distinto sobre su cuidado y conservación, no solo en función de un interés económico, sino para conocer y preservar la identidad del país, dijo Edgar Casanova.

Ciudad de México, 2 de abril de 2017 .- En el continente americano, México encabeza la lista con 31 bienes declarados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), de los cuales, cuatro de ellos son naturales y 27 culturales.

Por esta razón, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cuenta con el Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (LANCIC) que busca la preservación del patrimonio cultural mexicano, integrado por cuatro laboratorios localizados en los Institutos de Física, de Química y de Investigaciones Estéticas de la Máxima Casa de Estudios, así como el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares.

En el marco del programa Conferencias de Especialistas que organiza el Museo de la luz, el investigador Edgar Casanova, del Instituto de Física, explicó el 30 de marzo cómo hacen posible la detección de elementos y minerales en obras de arte en el país.

Debido a que los materiales reaccionan de manera diferente a la luz, los investigadores utilizan diversas técnicas para la detección de estos elementos en las obras. Una de ellas es la fluorescencia de rayos x, que permite detectar variaciones de color por medio de energía y el elemento químico del que está compuesto.

Por ejemplo, muchas de las bases de pinturas están compuestas de plomo, calcio, hierro, estroncio o azufre, entre otros y, dependiendo del tono del color, varían los elementos y puede establecerse su composición.

Para detectar los colores, los investigadores observan de qué elementos está compuesta cada tonalidad y en qué época fue hecha o restaurada.

“Esto ayuda a los historiadores a saber cómo ha cambiado el cuadro, qué es original y qué no”, explicó durante la conferencia Donde el arte y la física se encuentran el especialista de la UNAM, institución que forma parte de la mesa directiva del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

Respecto a la importancia de estudiar los elementos artísticos, Casanova resaltó que México es uno de los países con mayor patrimonio cultural en el mundo. “Cada pieza plantea un problema distinto de cómo la vamos a cuidar y a conservar y no solo por la parte económica, sino por la identidad del país”.

En este sentido remarcó que lo ideal es tener un equipo multidisciplinario y trabajar en conjunto con historiadores, arqueólogos o restauradores.

El LANCIC ha colaborado con los Museos Nacional de Antropología, del Templo Mayor y Nacional de Arte, también con la Biblioteca Nacional y el Instituto Nacional de Bellas Artes, entre otros.

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