Industria De La Carne Y Los Lácteos Destruye Bosques Y Biodiversidad

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La producción industrial de carne y lácteos es uno de los mayores contribuyentes a la pérdida de bosques y al cambio climático con un 14,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, según un nuevo reporte presentado hoy por la Coalición Mundial por los Bosques [1] durante la Convención de Biodiversidad en Cancún (CDB COP 13) [2], México.

“El Verdadero Costo de la Carne «[3] muestra los impactos reales de esta industria a través de cinco estudios de caso en cinco países: Bolivia, Brasil, India, Paraguay y Rusia. Además, ofrece varias recomendaciones concretas para políticas relacionadas.

«Se supone que este ciclo de la Convención sobre Biodiversidad tratará acerca de la transversalización de la biodiversidad, pero las discusiones serían inútiles si el sector ganadero no se incluye en todos los acuerdos pertinentes de la ONU. Se espera que la demanda mundial por productos lácteos y cárnicos aumente en un 70% para el 2050. Esta es una industria insostenible que necesita ser revisada», dijo Mary Louise Malig de la Coalición Mundial por los Bosques, una de las autoras del informe.

Éste sostiene que el modelo de producción industrial de carne, incluyendo las Granjas de Concentración de Animales para Engorde y otras Operaciones (CAFOs por sus siglas en inglés) [5], y la ganadería a gran escala son insostenibles y una de las principales causas de la deforestación.

En Sudamérica, hogar de algunos de los bosques tropicales más preciosos del mundo, el 71% de la deforestación ha sido impulsada por la demanda de productos pecuarios, según el informe [6].

La carne y lácteos producidos industrialmente son también los peores infractores en temas de cambio climático, causando el 41% y el 20% de las emisiones totales del sector ganadero, respectivamente. Incluso, se estima que la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero del Brasil provienen de la industria ganadera. Las emisiones de la ganadería son igualmente altas en Bolivia y Paraguay.

El informe destaca la gran escala de las operaciones de producción industrial de carne, y sostiene que los gobiernos están apoyando estos a través de «incentivos perversos» [7]. En cambio, el informe pide a los gobiernos que apoyen y promuevan alternativas existentes a este modelo de producción, como la agroecología, la agrosilvicultura, y las extensas prácticas tradicionales de pastoreo.

Cambiar los hábitos alimenticios de los consumidores también es crucial.

«La modificación de las dietas es una cuestión delicada aunque investigaciones recientes demuestran que comer menos carne y productos lácteos podría contribuir de manera significativa a proteger los bosques y el clima del mundo,” dijo Mary Louise Malig [8].

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