El sucio secreto de Inglaterra

Gary Johnson, exjugador del Chelsea - ABC

Gary Johnson, exjugador del Chelsea – ABC


El Chelsea pagó 60.000 euros a un exjugador para que silenciase los abusos que sufrió de niño

El peculiar Jimmy Savile se pasó toda su vida adulta como presentador estrella de programas de variedades de la BBC. Los británicos simpatizaban con su excentricidad humorística y su buen corazón de gran filántropo. En 2011 murió a los 84 años. Acto seguido se destapó su otra cara: un depredador sexual maníaco, que abusó de centenares de personas de todo sexo y edad, incluso en hospitales. Todos lo sospechaban. Nadie lo dijo.

Tres años después se lanzó la operación Hydrant, la más amplia contra la pederastia histórica en Inglaterra, y que ha investigado a 1.437 varones como posibles pedófilos. De ellos 261 son personajes públicos, 216 ya fallecidos. Hay 76 políticos, 43 músicos, como Gary Glitter; 135 personajes del cine, la radio y la televisión, como el brutal Jimmy Savile; y siete deportistas. Las indagaciones incluso salpicaron a un ex primer ministro, el fallecido Edward Heath, aunque finalmente fueron archivadas en medio de la polémica. Ahora la operación Hydrant sacude al fútbol.

El londinense Gary Johnson, hoy de 57 años, fue de joven un futbolista de la clase media, que entre 1978 y 1981 llegó a jugar en el Chelsea, donde se formó. Al saltar el caso Jimmy Savile, a Johnson le brotó toda la amargura de los abusos que sufrió en las categorías inferiores del Chelsea y decidió denunciar su caso. Cuando tenía 13 años había sido víctima del ojeador del club, Eddie Heath, fallecido en 1983 a los 54 años.

Silencio por 60.000 euros

Temeroso del escándalo, el Chelsea, propiedad desde 2003 del magnate ruso Roman Abramovich, decidió comprar su silencio. En julio del año pasado le pagaron 50.000 libras (60.000 euros), en un acuerdo confidencial para enterrar el caso. Pero la prensa británica ha sacado a la luz el secreto más sucio del fútbol inglés, la pederastia. El 16 de noviembre, «The Guardian» publicó el testimonio de un exfutbolista menor, Andy Woodward, que contó los abusos que sufrió en el Crewe, que comenzaron cuando solo tenía 11 años. Fue la espita por la que empezó a salir la mugre.

Hace nueve días, «The Telegraph» destapó que el Chelsea había comprado el silencio de un jugador, todavía anónimo. Simultáneamente comenzaron a salir a la luz turbias historias en el Southampton, Newcastle, Manchester City… Hoy trabajan en el caso 18 cuerpos policiales, que investigan a 55 clubes profesionales y amateurs. Se ha reconocido a 350 posibles víctimas. En colaboración con la Federación Inglesa, la asociación nacional que lucha contra la pederastia, NSPCC, ha abierto una línea para denuncias, que ha recibido ya más de mil llamadas, doblando las cifras de la que se abrió tras el caso Savile.

Hace una semana, cuando la prensa desveló el escándalo del soborno a Gary Johnson, el Chelsea mintió y lo negó todo. Pero finalmente ha reconocido el pago y ha presentado sus «más profusas disculpas» al exjugador. También anuncia una investigación interna de lo sucedido y ha permitido hablar al futbolista. Johnson, un sonriente jugador de poblados rizos en sus días de corto en la cancha de Stamford Bridge, es hoy un hombre calvo y taciturno, que reclama luz y taquígrafos: «Millones de fans de todo el mundo siguen al Chelsea, uno de los clubes más ricos del mundo. Merecen saber la verdad».

Algunas de las disculpas del club han resultado bastante lamentables. Alega que el caso databa de los años setenta y que, dado que el abusador Heath murió en 1983, «ya no era un riesgo para los niños». El problema para el Chelsea es que la normativa de la Premier League y la FA obliga a reportar los casos de pedofilia y no lo hizo, como tantos otros.

¿Dio Abramovich la orden de comprar el silencio de Johnson? No se ha podido probar, pero el «Telegraph» ha revelado que la decisión se tomó en una reunión en la que participó su mano derecha, la también rusa Marina Granovskaia, de 41 años, quien dirige el día a día del club. Granovskaia forma parte del círculo del magnate, muy allegado a Putin, desde hace veinte años. También estarían al tanto dos consejeros de la entidad, su presidente, Bruce Buck, y Eugene Tenenbaum, un abogado de la City que en su día fue director financiero en la petrolera rusa donde Abramovich hizo su fortuna.

A la orden del día

La sensación es que la pederastia en el fútbol inglés era un secreto a voces. Según destapó ayer «The Sunday Times», en 2002 la propia FA encargó un informe sobre la situación de los niños de la cantera, titulado «Proyecto de investigación para la protección de los niños en el fútbol». Allí se reveló que el acoso verbal y físico estaba al orden del día y también se detectaron al menos 16 casos de abusos sexuales, tanto en equipos masculinos como femeninos.

El Príncipe Guillermo es el presidente de la FA. El Palacio de Kensington ha reconocido su preocupación. El Duque de Cambridge ha solicitado información sobre la crisis y se cree que podría reunirse con algunas de las víctimas. Figuras de la Premier, como Wayne Rooney, actual capitán de Inglaterra, o glorias del pasado, como Alan Shearer, activista contra los abusos a menores, han grabado vídeos y han lanzado comunicados animando a denunciar ante la mínima sospecha.

Los clubes aseguran que todo es muy diferente a los años setenta y ochenta, recuerdan que hay personal en los equipos dedicado específicamente a proteger a los niños. Pero muchas fuentes sostienen que los abusos continúan e incluso que pederastas conocidos han vuelto a ser readmitidos en el deporte.

Las heridas del pasado serán difíciles de curar: «Simplemente me quedé helado. No podía hablar por el miedo y la incredulidad», explica dolorido David Eatock, de 40 años, víctima en el Newcastle durante cuatro temporadas de George Ormond, un entrenador que acabó detenido por otros casos y cumplió más tarde seis años de cárcel. (Luis Ventoso )

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