Nuevo rector en la Anáhuac Mayab

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  • El Mtro. Miguel Pérez es el quinto rector de la Universidad Anáhuac Mayab.
  • La comunidad universitaria suma actualmente más de 3,900 alumnos y más de 10,200 egresados.

Mérida, Yucatán, a 25 de agosto de 2016.- En presencia del Consejo Superior de la Red de Universidades Anáhuac y de autoridades académicas de la Universidad Anáhuac Mayab, ayer por la noche, en el Auditorio Gomory, se llevó a cabo la Ceremonia de Toma de Posesión del Mtro. Miguel Enrique Pérez Gómez como nuevo rector de esta casa de estudios, sustituyendo al P. Rafael Pardo Hervás L.C.

La ceremonia contó con la presencia del P. Ricardo Sada Castaño, Presidente del Consejo Superior de la Red de Universidades Anáhuac y de la Junta de Gobierno de la Universidad Anáhuac Mayab; Dr. Narciso Acuña González, Vicerrector Académico; P. Ulises Peñúñuri Munguía, L.C., Vicerrector de Administración y Finanzas saliente; Narcedalia Garza Luna, Vicerrector de Administración y Finanzas entrante y Mtro. Eduardo Sánchez Mejorada, Secretario Ejecutivo de la Red de Universidad Anáhuac; además de representantes de los diferentes niveles de gobierno, sector empresarial y comunidad académica.

En su discurso, el Mtro. Miguel Pérez Gómez indicó que la Universidad fue fundada por un grupo de personas que estaban dispuestas a apostar por la educación, la cual es la herramienta básica con la que se puede transformar a una sociedad. Además dijo que la misión de la Universidad es formar Líderes de Acción Positiva; líderes que cambien, que trasformen la sociedad en la que vivimos. Y mencionó que lo importante es construir proyectos de vida, ya que no basta con ser excelentes profesionistas, sino también excelentes personas. “…descubrir que su vida vale la pena vivirse, que su vida tiene sentido en la medida que toca la vida de otras personas, en la medida que fluye positivamente para que otros crezcan con él”, señaló.

Por otra parte, el P. Rafael Pardo Hervás, L.C., quien ahora asume una nueva misión apostólica encomendada por parte de la Legión de Cristo y del Movimiento Regnum Christi, agradeció todo el cariño y apoyo que el sector público y privado así como la comunidad académica le brindaron durante su gestión.

Durante el acto protocolario, el P. Ricardo Sada Castaño, estuvo a cargo de la entrega de la Medalla Rectoral, con la cual el Mtro. Miguel Pérez fue nombrado quinto rector de la Universidad Anáhuac Mayab.

El Mtro. Pérez Gómez, quien hasta julio de 2016 fue Rector de la Anáhuac Cancún, cumplirá con un primer periodo de tres años, que comenzó el 1ro de agosto de este año. Por otra parte, el P. Jesús Quirce Andrés, L.C. para un primer periodo de tres años a partir de la misma fecha.
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CEREMONIA DE CAMBIO DE RECTOR

DISCURSO DEL MTRO. MIGUEL PÉREZ GÓMEZ, RECTOR ENTRANTE

24 DE AGOSTO DE 2016, MÉRIDA, YUCATÁN ANÁHUAC MAYAB

Buenas noches a todos, agradezco especialmente la presencia del P. Ricardo Sada, Presidente del Consejo Superior de la Red de Universidades Anáhuac; el Mtro. Eduardo Sánchez Mejorada, Secretario Ejecutivo de la Red de Universidades Anáhuac; al P. Rafael Pardo; al Comité Rectoral de la Universidad, a nuestros coordinadores, por supuesto. A todos ustedes, que hoy están cerca de la Universidad.

Hace 22 años, en el verano de 1994, como ya mencionó el Padre, me tocó venir a Mérida a cumplir el encargo del Secretario General. Mi familia apenas comenzaba, teníamos un hijo pequeño de dos años y estábamos esperando el segundo, y aquí nacieron dos más, al final cuatro; son orgullosamente yucatecos. Durante estos años en Mérida, aprendimos a conocer y amar esta tierra, aprendimos a amar su tradición, aprendimos a amar su cultura, su historia, sus bellezas naturales, su gastronomía, pero sobre todo su gente.

En esta hermosa tierra hicimos grandes amigos, hermanos diría yo. Personas que nos apoyaron siempre, personas que estuvieron siempre atentas a nosotros, personas cuya vida coincidió con la nuestra y fue una bendición de Dios. De verdad puedo decir que siempre tuvimos un recuerdo hermoso de los años que pasamos en Mérida y nunca nos despegamos de él.

Seguramente mi esposa hubiera sido la primera en hacer la maleta cuando se enteró de la noticia, hubiera dicho “yo me voy mañana, allá te espero”. Así que hoy me toca regresar, con mis hijos ya mucho más grandes, con una gran alegría, con una gran ilusión. Porque quiero y amo esta tierra, y estoy seguro que juntos iremos construyendo una universidad cada vez más grande, más fuerte y más sólida como se merece Mérida, Yucatán.

En esta tierra descubrí también una Universidad que había sido fundada por un grupo de personas que amaban profundamente a su ciudad, un grupo de personas que estaban dispuestas a apostar por la educación. Ese amor a mi tierra se puede traducir en muchas acciones y en muchas cosas, pero la parte clara y fundamental es la educación. Es la herramienta básica con la que podemos transformar una sociedad. Y quiero desde aquí dar las gracias a este consejo fundador, que hace más de 30 años tomó la iniciativa de fundar la Universidad. Que le dedicó su tiempo, que le dedicó su esfuerzo, su cariño, sus recursos, para hacer de esto una realidad. Para que este sueño se convirtiera en una enorme realidad, que hoy tiene más de 7 mil egresados y que tiene una influencia, no solamente en el Estado de Yucatán, sino en todo el sureste y en toda la República Mexicana es reconocida.

Hay mucha gente que ha colaborado para que esta Universidad sea una realidad. Así que hoy ustedes pueden sentirse muy orgullosos que al cabo de 30 años podemos decir, como el Padre Pardo decía, que tenemos la mejor Universidad privada del sureste.

Desde luego que esta Universidad no son solo sus piedras. En realidad cuando yo decidí hace muchos años trabajar en la Universidad, me enamoré de un modelo; un modelo donde descubrí que todos éramos personas y no números. Y la misión que ya también mencionó el Padre antes, la misión es formar Líderes de Acción Positiva; líderes que cambien, que trasformen la sociedad en la que estamos. Pero son personas que han llegado a nosotros, todavía jóvenes, todavía inmaduros, y aquí nosotros tenemos la misión de tratarlos con dignidad, de ayudarlos a descubrirse, de ayudarlos a estirarse, de ayudarlos a madurar. Por eso aquí hablamos de no venir a pasar materias, sino a construir proyectos de vida. Eso es muy diferente.
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Venimos de darles a nuestros alumnos, una visión clara de lo que quieren llegar a ser en la vida, y esa visión no puede ser solo material, esa visión tiene que ser integral, porque ellos tienen que ser el mejor abogado, sí, pero también el mejor esposo, el mejor papá y el mejor ciudadano. Y también alguien que descubrió que su vida vale la pena vivirse, que su vida tiene sentido en la medida que toca la vida de otras personas, en la medida que fluye positivamente para que otros crezcan con él. Y no solo en la medida que acumula riquezas materiales y prestigio personal.

Esa es la diferencia. Aquí no somos transmisores de conocimiento, aquí somos formadores. Y aquí hacemos que nuestros alumnos tengan una experiencia diversa. Que maduren, que se estiren, que se exijan, que se conozcan. Y que tengan una visión clara. Y por eso esta Universidad ha dado tantos frutos, por eso hoy podemos ver a esta Universidad con tanto orgullo. Por eso podemos ver a nuestros egresados que nos encuentran en la calle y nos dicen “qué bueno que estudié aquí, porque aquí cambió mi visión de lo que yo quería hacer con mi vida, porque aquí pude darle un sentido, pude hacer que trascendiera”. Y por eso estamos metidos en lo que son las tutorías, los programas de humanidades, la acción social, el apostolado, las misiones; son ocasiones en las que nosotros no estamos en un aula, pero estamos formando con experiencia, con competencias diversas a esos alumnos que tienen que crecer como personas. 

Y creo que lo hacemos muy bien. Y creo que nos podemos sentir muy orgullosos de lo que se ha hecho ahora. Hay que agradecer profundamente a todas las personas en estos 30 años, a los Rectores que en estos 30 años han dirigido la Universidad, al cuerpo académico que en estos 30 años ha participado en la vida de los universitarios, a nuestros profesores que en estos 30 años, 32 años, han participado en la vida de nuestra Universidad. A nuestros padres de familia y alumnos que confiaron en nosotros y nuestros egresados que hoy demuestran con su vida, que el proyecto de la Universidad Anáhuac Mayab, es un proyecto real. Que es un proyecto que vale la pena experimentar, es un proyecto que realmente forma.

Así que hoy, yo desde aquí,   les ofrezco mi mayor esfuerzo y mi mayor trabajo, para conseguir que esta Universidad siga siendo la mejor, para conseguir que esta Universidad siga cumpliendo su misión cada día y para conseguir que esos casi 4 mil alumnos que hoy están tomando clases en nuestras aulas salgan de aquí con esa visión; con ese proyecto personal de vida, que sea integral y que incluya siempre a los demás.

Nos podemos sentir siempre profundamente orgullosos de esta Universidad y podemos decir que cada vez que nosotros pensemos en la universidad, sabremos que hemos puesto un granito de arena para que sea una realidad.

Agradezco de antemano a todo el cuerpo académico de la Universidad, a todos sus directivos el esfuerzo, el trabajo, el compromiso, el amor y el sacrificio que ponen, y que van a poner cada día para cumplir esa misión. Y agradezco a todos los presentes, de antemano  también,  el  apoyo  que  sé que  nos  van  a  dar  para  seguir  siendo  la  mejor universidad del sureste.

Muchísimas gracias, que Dios los bendiga.

 

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