Perrera de Mérida se convirtió en centro para adopciones

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Mérida, Yucatán a 17 Enero 2016.-
Luego de que la antigua perrera municipal se transformó para dar paso al Centro Municipal de Control Animal (Cemca), cerca de 900 canes han podido ser rescatados de las calles de esta ciudad y adoptados.

El subdirector de Servicios Generales del ayuntamiento, Elgar Pech y Canul, recordó que por muchos años, la alcaldía de esta ciudad operó una perrera municipal, que en un principio era considerada un “rastro” de perros y gatos, pues se creía que todos los animales que llegaban al lugar, eran sacrificados.

Sin embargo, dijo en entrevista con Notimex, en la administración municipal 1998-2001, la perrera municipal se transformó en el Centro de Control Canino y Felino de Mérida, lo que fue un primer paso para iniciar el proceso de transformación de una perrera municipal a un centro de control con opción para la adopción.

Explicó que a partir del año 2013 (en septiembre), las entonces autoridades municipales decidieron transformar y reorientar el trabajo de ese centro, por lo que tomó el nombre que lleva hasta hoy de Centro Municipal de Control Animal.

A partir de ese momento, el centro empezó a evolucionar hacia un punto de resguardo de animales, con el objetivo de que éstos puedan ser adoptados por aquellos ciudadanos que estén en busca de una mascota y en condiciones para hacerlo, subrayó.

Refirió que unos 903 perros han logrado ser rescatados de las calles y encontraron un nuevo hogar, lo que señala que en Mérida se fortalece la cultura de la adopción animal.

“Lo mejor de esto es que a este sitio llega gente de todas las zonas de la capital yucateca, de todos los estratos sociales e incluso algunos extranjeros radicados en esta ciudad”, precisó.

Pech y Canul aclaró que no todos los perros que llegan al sitio, el cual tiene capacidad para alojar a 100 canes logran ser adoptados, pues algunos tienen que ser sacrificados cuando se les detectan problemas graves de salud o ya tienen una mala calidad de vida.

Empero, esos sacrificios se realizan por profesionales veterinarios a través de métodos humanísticos que buscan reducir en todo lo posible el sufrimiento al animal, aseguró.

“Y es que mantener un sitio como éste implica una fuerte inversión. Tan solo en gastos operativos, es decir, para pagar al personal y mantener la buena operación del sitio, se requieren unos 440 mil pesos al mes, más 40 mil pesos adicionales para el alimento de los animales”, sostuvo.

Es decir, prosiguió, los gastos casi alcanzan los 500 mil pesos al mes, por lo que al año se invierten más de seis millones de pesos, para poder operar este centro bajo los estándares y condiciones que requiere para darle un trato y espacio digno a los animales que son rescatados de las calles.

Por su parte, el director del Centro, Javier Alonso Ortiz Palma, indicó que el 97 por ciento de los ejemplares que llegan a ese espacio son perros y el resto gatos; “todos son tratados con respeto y se hace un gran esfuerzo porque encuentren un hogar”, subrayó.

Además, el lugar no es solamente un centro de control y adopción, ya que también forma parte de una importante estrategia de salud pública, pues trabaja de manera coordinada con la Secretaría de Salud de Yucatán, para realizar muestreos para el control de la rabia, indicó.

Asimismo, existe un convenio con la Universidad Autónoma de Yucatán, en el cual, varios egresados de las carreras de Veterinaria y Medicina acuden al centro para realizar maestrías y doctorados, a fin de tomar muestreos de enfermedades zoonóticas que afectan tanto a los animales como a los propios humanos, agregó.

De tal forma, que el sitio se ha convertido en un lugar estratégico para el control de enfermedades que pueden ser transmitidas a los humanos.

Puntualizó que el objetivo es dar la oportunidad de una nueva vida a cientos de animales que fueron abandonados por sus dueños o que nacieron en las calles de esta ciudad, ya que antes, en su mayoría, no tenían más opción que la muerte.

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