Víctor Caballero: Durante el XCII Aniversario Luctuoso de Felipe Carrillo Puerto

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Mérida, Yucatán, 3 de enero de 2015.-
Buenos días a todos, saludo con respeto al C. Gobernador del Estado, Licenciado Rolando Zapata Bello, titular del Poder Ejecutivo Estatal.

Asimismo, saludo al Representante del Honorable Tribunal Superior de Justicia, señor Magistrado, Santiago Altamirano Escalante y con él saludo la presencia de las y los magistrados que conforman el Poder Judicial del Estado.

Mis respetos, a la Presidenta de la Junta de Coordinación Política del H. Congreso del Estado, Maestra Celia Rivas Rodríguez y con ella saludo a las y los Diputados que integran la actual legislatura.

Valoro también, la presencia distinguida de los, las legisladoras y legisladores federales que representan los intereses de Yucatán en los recintos del Poder Legislativo Federal.

Saludo con respeto al Señor General de División Diplomado de Estado Mayor, Sergio Arturo García Aragón, Comandante de la X Región Militar.

Al Contralmirante Cuerpo General Diplomado de Estado Mayor, Carlos Díaz González, Representante de la IX Zona Naval.

Así como al Señor Licenciado Orlando Catzín Durán, Presidente del Partido Socialista del Sureste.

Al Señor Regidor, Mauricio Díaz Montalvo, Representante del H. Ayuntamiento de Mérida.

Y nuestro reconocimiento al Dr. José de Jesús Williams, Rector de la Universidad Autónoma de Yucatán, espacio educativo emblemático del sureste mexicano, fundado precisamente por Felipe Carrillo Puerto, con él saludo a los integrantes de la comunidad universitaria y la comunidad académica que esta mañana nos acompañan.

A todos aquellos con quienes nos sentimos comprometidos con las ideas revolucionarias que nos legaron grandes hombres y mujeres que con sus ideas y luchas han escrito la historia con mayúsculas de nuestro territorio.

Aquellos hombres como Carrillo Puerto, que con sus ideales y acciones, han sido la semilla de los grandes cambios sociales del último siglo en nuestro estado.

Así, permítanme iniciar mi mensaje recreando, a partir de una de las voces más emblemáticas de Yucatán, lo que sucedió aquí, en este mismo lugar, hace 92 años:

“Un teniente vino a ordenar a los choferes que adelantaran sus vehículos y los acomodaran de frente al paredón, y que prendieran los fanales para iluminar la escena que se iba a producir en unos instantes más.”

“Los vio permanecer de pie unos segundos, y luego encogerse, doblarse, al tiempo que sonaba la descarga cerrada del pelotón de soldados.”

“Ni una palabra habían dicho, ni una protesta.”

“Y se quedaron tendidos, con una expresión profundamente contemplativa, como si  estuvieran mirando hacia arriba.”

“Por un minuto, ocurrió el silencio más absoluto, y el aire sopló levemente.”

“El cielo había tomado, con las primeras luces, una coloración rosácea, que comenzó a difundirse.”

“La tierra dejó ver, con la luz, el rojo de la sangre muerta, la quietud del aire muerto, las rugosidades de la tierra muerta.”

Estos pasajes que acabo de mencionar, son los últimos fragmentos del libro «La tierra enrojecida», de Antonio Magaña Esquivel. Fragmentos, que nos permiten imaginar la escena ocurrida en este lugar, en este Cementerio General de Mérida. Hechos acaecidos la madrugada del 3 de enero de 1924.

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La vida de un grupo de hombres, entre los cuales destacaba Felipe Carrillo Puerto, terminó aquel día. Vidas que fueron apagadas, pretendiendo ocultar la nueva dinámica social, que marcó Felipe Carrillo Puerto, en sólo 20 meses de gobierno.

Pero los que hoy estamos aquí presentes, sabemos que no pudieron silenciar los ideales del gobernador depuesto. Sabemos muy bien que aquellos disparos, no lograron silenciar las diferentes expresiones y anhelos que ya habían iniciado. Expresiones de justicia social, que jamás pudieron ser calladas en esta tierra. Las balas jamás pueden apagar los clamores de libertad y equidad.

Felipe Carrillo, no murió realmente el 3 de enero de 1924, porque las personas que dejan un legado y que tenemos presentes todo el tiempo, no mueren realmente.

Ese día, no murió la lucha revolucionaria. Ese día, no murió la defensa por el Pueblo Maya. Ese día, no murió la búsqueda de más espacios de participación y oportunidades para las mujeres. Y por supuesto, ese día no murió  el ideal posible de construir un Estado de bienestar para toda la población. Felipe Carrillo Puerto no murió, porque sus ideales, sus propósitos y su lucha viven en el actuar cotidiano de los que hoy conducen los destinos de Yucatán.

Todos recordamos a Carrillo Puerto por sus obras y acciones revolucionarias, que han permanecido como punto de referencia histórica y social.

Es cierto, vivimos el legado de Carrillo Puerto, un legado que da la luz y sienta el ejemplo de lo que debe ser un buen gobierno, que trabaja con la justicia social como ingrediente esencial. Y hoy, en los albores de este nuevo año, la memoria de Carrillo Puerto se sigue honrando, con hechos y con acciones muy concretas.

Carrillo Puerto, como gobernante, tuvo una visión integral de la prosperidad de los habitantes del estado. Felipe Carrillo Puerto sabía muy bien, que el desarrollo de una comunidad tiene como origen, la educación de sus integrantes. Y por eso, Carrillo Puerto tuvo la visión de crear un espacio de nivel superior que formara el capital humano que apuntalara la productividad del Yucatán de esa época.

Al igual que ayer, actualmente el Presidente Enrique Peña Nieto tiene muy claro que la Reforma Educativa es la vía más importante para articular una oportunidad real de desarrollo. El Presidente de la República sabe que nuestro país solo alcanzará el pleno desarrollo, en la medida que se fortalezca el capital humano. Sabe que eso sólo se logra preparando a las nuevas generaciones con mejor educación.

Yucatán retoma en el presente esa expectativa, y la conjunta con la gran oportunidad histórica que plantea la misma Nación. El Yucatán de hoy retoma esa visión, creando y mejorando los espacios educativos, artísticos y deportivos donde verdaderamente las nuevas generaciones puedan desplegar todo su potencial.

El Yucatán del presente le apuesta a una nueva Universidad Politécnica, que se convertirá en el símbolo de un polo de innovación, que mira hacia el futuro, con certeza y esperanza.

Una Institución de Estudios Superiores, que será el semillero de hombres  y mujeres talentosos, que contribuirán a conquistar el futuro a través de la innovación y las nuevas tecnologías. Cumpliendo así, el Gobernador Rolando Zapata nos muestra la misma visión, que tuvo hace casi 100 años Carrillo Puerto de construir nuevos espacios para las nuevas generaciones, «tantas escuelas como sean necesarias».

Hoy, el gobierno de Rolando Zapata, está construyendo el futuro, sentando las bases de un ecosistema que impulse el desarrollo productivo orientado a consolidar la economía del conocimiento; apostando al talento innato de nuestra gente. El Yucatán de hoy se prepara con nuevos modelos educativos, con el objeto de capacitar a las nuevas generaciones, de cara al nuevo Yucatán al que aspiramos.

Prepararnos en tecnología; en investigación; y en la aplicación de conocimientos, para que el gran capital humano de Yucatán cuente con las herramientas necesarias para seguir construyendo el estado de bienestar por el cual trabajamos cada día. Hoy, nuestro estado transita hacia una nueva fase en la inversión del gran capital humano.

Es tiempo de empezar a proyectar nuestro propio legado: el legado del bienestar. Un legado que hace más transparente la impartición de justicia. Un legado que nos muestra madurez en las decisiones que acuerda el Congreso del Estado. Un legado que nos muestra una visión responsable en los legisladores, que buscan gestionar en el Congreso Federal la asignación de mayores recursos para la entidad.

Ésa es la forma en que se va construyendo la contribución responsable de cada uno de los integrantes de los poderes. De manera que el trabajo de todos, se conjunte para alcanzar los grandes objetivos de Yucatán. Vamos por una buena ruta.

Y en esa ruta del bienestar, como bien lo ha señalado el Gobernador Zapata Bello, la educación es la piedra angular. Educación que es pilar tanto para el Gobierno de la República, como para el Gobierno Estatal.

Y así como Carrillo Puerto promovió en su momento la alfabetización en todo el territorio; en este momento, ya contamos con servicios de educación indígena en inicial, preescolar y primaria, así como de bachillerato intercultural hasta en los lugares más apartados de la entidad.

Hace 92 años, Felipe Carrillo Puerto se atrevió a impulsar un nuevo modelo educativo, con métodos pedagógicos acordes a los contextos rurales de ese momento. Hoy, el Gobernador Zapata Bello se atreve a colocar de nueva cuenta a la escuela en el centro del Sistema Educativo. Colocando a la educación como el eje articulador del desarrollo, y propiciando que todos seamos parte de ese proceso.

Así, en los planteles educativos, uno puede escuchar voces con la convicción de que sí somos capaces de contar con una mejor educación. Disponemos de una gran herencia para hacerlo posible, y oportunidades presentes para impulsar todas y cada una de estas voces.

Yucatán es tierra de maestros, maestros que fueron los agentes de cambio en el modelo revolucionario   de Alvarado y Carrillo Puerto. Maestros que organizaron las instituciones que ya están cumpliendo 100 años.

Los tres Poderes del Estado tenemos claro que en Yucatán se respetan los derechos de todos. Y lo tenemos claro, porque así nos lo enseñaron nuestros maestros. Y con esa enseñanza, preservamos y seguiremos contribuyendo al aseguramiento de los derechos de los maestros, porque estos son intocables.

En ese marco, es necesario reconocer el gran esfuerzo que realizan los docentes en nuestro estado. Porque la población tiene que saber todo el esfuerzo que hacen para que sus escuelas avancen. En nuestro devenir histórico, los educadores de Yucatán han formado a generaciones enteras en nuestras comunidades. Esos mismos maestros son quienes hoy, quieren proponer e innovar en la práctica  educativa.

Y proponiendo e innovando, ya están llevando a sus alumnos a construir nuevos conocimientos; conocimientos significativos que realmente los motiven a seguir preparándose para ser socialmente útiles.

Hoy, sabemos que las escuelas son mucho más que paredes y techos. Son comunidades de aprendizaje. La mejora educativa tiene que sentirse, vivirse en la escuela; por eso, es el centro del proceso educativo.

Así, en este nuevo modelo educativo que estamos impulsando contamos con escuelas más  autónomas. Escuelas donde autonomía significa mayor participación de maestros y padres de familia en los procesos educativos. Escuelas donde cada ciudadano tenga la misma oportunidad para el éxito, y cada niño tenga la misma oportunidad de recibir una buena educación.

Hace unos días, en la escuela primaria Luis Donaldo Colosio Murrieta del municipio de Tetiz, escuché una voz, que define de manera clara la educación a la que aspiramos, y que ya estamos construyendo: “La educación por sí sola no transforma al mundo, pero si nos cambia a los que verdaderamente podemos transformarlo”.

Esa frase nos la compartió una alumna de tercer grado de primaria, Julissa Asunción Koyok Poot, digna heredera del Pueblo Maya.

Carrillo Puerto entendió que Yucatán era maya. Lo entendió desde joven, cuando aprendió  a hablar la lengua originaria de esta tierra, en los mismos pueblos y comunidades. Ese amor por el pueblo le ayudó a entender profundamente lo que sentían y expresaban en su lengua original. Sabía que el futuro de Yucatán pertenecía a los mayas, porque Yucatán es maya. Hoy, les invito a retomar este pensamiento del mártir de Motul como propio. A reconocer esta sabiduría que nos rodea, y que nos es compartida de manera cotidiana.

El presidente Enrique Peña Nieto nos ha llamado a cerrar filas ante las Reformas que permitirán la modernización de México. El Gobernador Rolando Zapata Bello nos ha convocado a redoblar esfuerzos, para construir el Yucatán que heredaremos a la siguiente generación. Retomando sus voces, los invito a no caer en las inercias.

Felipe Carrillo Puerto se atrevió  a innovar en su administración, y siguiendo su ejemplo, el gobernador  Rolando Zapata Bello se atreve  a hacer las cosas de forma diferente.

En Yucatán, los servidores públicos nos conducimos con buena voluntad, responsabilidad y cercanía con el pueblo, que es quien manda. Nos conducimos respetando a las diferentes expresiones organizadas, ciudadanos que ven el valor de lo que podemos alcanzar juntos y se suman.

La unidad, plural, crítica, democrática, siempre será la clave del desarrollo. Queremos que Yucatán despierte, y tome el lugar que le corresponde en la economía global. Queremos que Yucatán se ponga en movimiento y que nunca se detenga.

A nombre de los 3 Poderes del Estado, hoy los invito a continuar el legado de Carrillo Puerto. Los invito a atreverse a innovar para transformar al estado. Para que se fortalezcan, los cimientos que ya tenemos.

Tenemos raíces para ser una entidad productiva, competitiva y en la que se siga generando un mayor dinamismo económico. Tenemos, a un Gobernador que tiene el reconocimiento de la gente, por sus resultados y cercanía; y esto lo coloca como el mejor calificado del país. Y tenemos ese legado de Carrillo Puerto, que hoy nos permite ver siempre hacia adelante.

Lo podemos ver a partir de nuestro trabajo, de lo que somos capaces de hacer; nuestras aspiraciones, nuestras metas.

Amigas y amigos, sólo los grandes hombres nos pueden convocar a trabajar más, a esforzarnos más, a concretar proyectos, a creer en que sí se pueden obtener los frutos de lo que trabajamos día a día.

Sólo los grandes hombres pueden apostarle  con certeza a la educación y a la preparación de los jóvenes para que estén listos, no sólo para la vida y el trabajo, sino para forjar un brillante futuro para la comunidad. Sólo los grandes hombres nos pueden llevar  a esforzarnos por el desarrollo   y bienestar anhelados. Sólo los grandes hombres nos pueden guiar por la ruta correcta.

Carrillo Puerto definió, desde el inicio de su gobierno, que «no quería tregua en el trabajo, no quería tregua en el esfuerzo» y no quería tregua hasta alcanzar lo que llamó “el bienestar verdadero del pueblo de Yucatán»

Definitivamente, Carrillo Puerto fue un punto de inflexión, que marcó un antes y un después en la actuación de los gobernantes del estado.

Un antes y un después, dejando a un lado las diferencias que, de fondo, son irrelevantes, y poniendo énfasis en las causas comunes, en la identidad profunda que nos hace ser orgullosamente yucatecos.

Hoy, los invito a unirnos en torno a ese legado. Porque unidos somos más fuertes. Unidos somos exitosos. Porque sabemos que unidos, nos va a ir mucho mejor.

El futuro de Yucatán está en nuestras manos. Sumemos fuerzas para construir el ideal de un bienestar que sí es posible. Sumemos fuerzas para Yucatán y su destino.

Muchas gracias.

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