Carlos Carvajal: Les diría voten por lo que quieren que sea su ciudad

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Carbajal Borges
hizo de su vocación de servicio público una forma de vida, lo que será ejemplo para generaciones futuras de políticos por su manera de entender la política como «el arte de la convivencia y la tolerancia«. y en todas las posiciones que he tenido he servido a la gente, porque tengo la vocación desde muy temprano y algo que me dijo mi abuelo marcó mi camino: “Tú vienes de una educación y de una cultura de esfuerzos y no de privilegios, nunca lo olvides” y esto me dio a mí la pauta de siempre hacer eso, educarme con esfuerzo, ser un hombre de bien y trabajar por la gente, destacó ayer Carlos Carvajal Borges, candidato a la Alcaldía de Mérida por el PRD.

El candidato del Sol Azteca platicó ayer sobre su larga trayectoria y de los principios sobre los que se finca su convicción de servir a Mérida y a su gente, porque reiteró que la capital necesita mejores servicios y que éstos sean democráticos, además de que se necesita erradicar las mentiras y la corrupción imperantes.

Carvajal Borges nació un 28 de agosto de 1962 en el barrio de San Sebastián y según expuso desde muy temprano conoció la labor de servir, ya que su educación básica estuvo marcada por un colegio católico como el Avelino Montes Linaje, donde las madres le enseñaron muchas cosas y sobre todo a tener un orden.
Comentó que desde la secundaria se interesó por la política y participó en los círculos estudiantiles; recordó en este sentido que cuando tenía 13 ó 14 años participó en la lucha para que no se aumentara el precio de los pasajes de la ruta Tapetes-Mérida.
—Nosotros los estudiantes no lo permitimos, nos agrupamos y con un movimiento se logró no sólo frenar el aumento, sino que se bajara. Desde entonces supe que se podían hacer muchas cosas.

Narró que ya en la preparatoria participó también activamente en sociedades de alumnos y en movimientos, como el que vio caer al entonces rector Alberto Rosado G. Cantón. Más adelante, luego de la preparatoria empezó ya como funcionario público.
—He estado en muchas posiciones y en todas me ha tocado servir a la gente. Servir no ha sido para mí ajeno, porque tengo la vocación desde temprano, por la educación de parte de mis padres y de mi abuelo, Aquiles Carvajal.
—Él fue uno de los fundadores de Sindicato de Ferrocarrileros en Yucatán y regidor del Ayuntamiento de Mérida en 1950; estuvo involucrado en las logias masónicas y obviamente era un personaje con el que podía hablar y me dio muchos consejos. Me dijo: “Carlos, tú vienes de una educación y de una cultura de esfuerzos y no de privilegios, nunca lo olvides” y esto me dio a mí la pauta de siempre hacer eso: educarme con esfuerzo y el desarrollo como persona fue eso, ser un hombre de bien, para servir a la gente y a partir de eso he estado en posiciones que me han permitido trabajar en este sentido, comentó.
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En su primera etapa, recordó, laboró en el DIF estatal, donde tuvo la iniciativa de crear una bolsa de trabajo para la gente y tuvo gran éxito. Dijo que el gobierno desde luego no podía contratar a todos los que pedían empleo y la bolsa de trabajo permitió trabajar con la iniciativa privada para ayudar, y se logró.
El siguiente puesto que tuvo fue en el Ayuntamiento de Mérida como director de Planeación y Evaluación en lo que era la regiduría de salud, donde a la corta edad de 22 años creó un proyecto que aún funciona: el Sistema municipal de Salud.
—La idea surgió de ver que los centros hospitalarios no se daban abasto y que mucha gente acudía por problemas que requerían una atención de primer nivel, es decir, que eran cosas leves. Se creó el Sistema Municipal de Salud y los diferentes módulos.
—Me siento muy orgulloso de esa parte, porque además de servir a la gente, hicimos que perdurara, desde el 85 hasta hoy y esto dio pie a la conformación de la Dirección de Desarrollo Social del Ayuntamiento, añadió.
Más tarde, ingresó al Hospital Psiquiátrico “Yucatán”, en los años 88 y 89, donde luchó por capacitar al personal para que en el movimiento descentralización nacional de los servicios de salud los empleados no se vieran afectados.

—Había la descentralización de salud a nivel nacional y en el O’Horán despidieron a mucha gente que no tenía la preparación adecuada y esto podía pasar también con el Psiquiátrico. Y entonces procuré en aquel tiempo, cuando eran 268 empleados, que todos se capacitaran, terminaran su primaria, su secundaria, y lo que eran enfermeros terminaran como auxiliares de enfermería o enfermeros generales; se hizo un convenio con el Conalep, y al final sólo una persona del total quedó fuera porque no se quiso capacitar, comentó.
Además, dijo que en aquellos años el hospital no tenía presupuesto, sólo un subsidio por las cuotas de recuperación, pero en el 89 se logró un presupuesto, lo que fue muy importante para su desarrollo.
Por aquellos años, cuando todavía no se afiliaba al PRD fue invitado a ser candidato del PT a una diputación, pero no hubo buenos resultados; más adelante fue invitado por el líder moral del Sol Azteca, Cuauhtémoc Cárdenas, a unirse al partido; lo hizo y se unió al Comité Estatal como Oficial Mayor.
Luego entró como regidor plurinominal al Ayuntamiento de Mérida, en la administración 1998-2001 de panista Xavier Abreu Sierra; dijo que aunque sólo era un regidor del PRD logró una participación importante y, sobre todo, muchos beneficios para le gente.
—Más tarde me invitan al gobierno de Patrón Laviada, por la alianza que hacen el PRD y PAN por la gubernatura y entonces ocupo la dirección del Consejo Estatal de Población, que aunque era pequeña la dependencia se logró la propuesta de la regionalización de los consejos estatales de la zona sur-sureste y que se conformara un comité con el INEGI; logramos una coordinación de más de 57 dependencias estatales, federales y municipales, con influencia fuerte, expuso.

Recordó una ardua labor llevada a cabo cuando el huracán Isidoro impactó al estado y se hizo cargo durante tres meses de las bodegas donde llegaron los víveres.

—El apoyo fue increíble, nacional e internacional e hicimos una labor de asistencia importante a la gente, como nunca se había hecho y con el antecedente de la ayuda que trajeron para Gilberto y que se dijo que había robado mucha de ella.
—Pero en esa ocasión se llevaron registros de todo, se actuó con neutralidad, se les ayudó a todos, sin distinciones de partido, incluso con reconocimiento nacional por la labor desempeñada, apuntó.
Luego de la COESPO volvió al Hospital Psiquiátrico durante el sexenio de Ivonne Ortega Pacheco, donde luchó siempre para ayudar a la gente y contra la burocracia que impide que la gente tenga atención.

—Lo más importante es que siempre encontramos la forma de atender a la gente, incluso de apoyarla en lo económico, resaltó.
Al término de la administración y con el inicio de la actual fue invitado como encargado de mantenimiento en el Centro de Salud, donde dijo también ha trabajado con un enfoque de servicio a la gente.
—Lo primero que hice fue agarrar una escoba y barrer la calle y me decían “no ingeniero, eso no se hace, o hace el Ayuntamiento”, pero el Ayuntamiento pasaba cada tres o cuatro días y lo importante es que al ser un hospital luzca limpio y así se hizo, cuando era necesario se barría, porque estoy acostumbrado al trabajo.

Dijo que hoy Mérida necesita una atención responsable porque ha crecido de manera importante, pero sin orden.
—En el 85 cuando hice el proyecto de sistema municipal de salud había sólo 114 colonias y fraccionamientos, y ahora hay más de 500. La ciudad ha crecido de manera exponencial y ha creado dificultades en dar los servicios, además de que éstos no son democráticos.
—Los servicios deben ser para todos, porque hoy se dan de manera desigual, unos para el norte y otros para el sur. Nuestra intención es hacer que todo sea democrático y así evitar el crecimiento irregular. El enfoque es acabar con los chanchullos también.
—No puede ser que sólo un sector esté privilegiado, un sector de proveedores, que sólo haya un sector de constructores beneficiados; hay que darle a todos y ser democráticos y con ello se evita la corrupción, subrayó.
Parte esencial es escuchar a la gente y que todos juntos decidan el futuro de la ciudad. En este sentido dijo que la petición a la gente no es que voten por el PRD, sino por un cambio.
—Yo no le diría a la gente “voten por Carlos Carvajal”, les diría voten por lo que quieren que sea su ciudad, porque si la gente no participa no hacemos nada. Esto es una sociedad, los ciudadanos deben decidir quién los debe gobernar, que decidan, que lo vean. Lo que quiero dejar en claro es mi intención de motivar la participación ciudadana.
—Gane o no gane la alcaldía voy a motivar la participación y seguiré luchando en causas sociales y para que Mérida sea lo que se necesita, una “Mérida sin mentiras”.

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