Todos los vuelos comerciales deben verificar que siempre haya un par de personas en cabina

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Tras la muerte de 150 personas del vuelo GWI9525 por la acción voluntaria del copiloto Andreas Lubitz, (de acuerdo a la investigación en desarrollo), el sector busca la manera de garantizar que no se registre una situación similar

PARIS, FRANCIA.- No fue una falla técnica. Tampoco humana. Fue el humano el que falló. El martes 24 de marzo, el Airbus A320 se estrelló en los Alpes franceses a una velocidad de 800 kilómetros por hora dejando una estela de 150 vidas destruidas. Una semana después, el rescate de los cuerpos ha concluido y se realizan los análisis para identificar a las víctimas del vuelo 9525 de Germanwings.

¿Cómo prevenir que una persona decida terminar con su vida y la de todos los que viajan en un avión? ¿Qué hacer para brindar más seguridad a los viajantes por vía aérea? ¿Cómo detectar un posible derrumbe psicológico de un miembro de la tripulación?

La primera reacción fue proponer la presencia permanente de dos personas en la cabina de mando. Es decir, si el piloto o el copiloto necesitan salir, alguien de la tripulación debe ocupar su lugar hasta que regrese. Cabe mencionar que algunas aerolíneas ya aplicaban tal medida de manera regular en sus vuelos.

México realizó un ajuste similar. La Dirección General de Protección Civil y Aeronáutica (DGPCA) estableció que desde el 30 de marzo, todos los vuelos comerciales deben verificar que siempre haya un par de personas en cabina.

La instrucción del gobierno obliga a los aviones de pasajeros de bandera mexicana a tomar mayores medidas de seguridad tras el caso alemán.

Por absurdo que parezca, una medida de protección antiterrorista sirvió para que el copiloto alemán Andreas Lubitz, mantuviera cerrada la puerta a pesar de los esfuerzos del piloto para ingresar.

Desde los atentados del 11-S, en los que varios terroristas suicidas lograron ponerse al mando de cuatro aviones que estrellaron contra las Torres Gemelas y el Pentágono, los protocolos de seguridad se modificaron.

Fue así como se impuso un doble mecanismo de bloqueo de la cabina para accesos indeseados. “Se blindaron de tal forma que incluso armas de calibre pequeño no logran abrir esas puertas”, ha explicado el presidente de Lufthansa.

En el procedimiento normal: para entrar a la cabina hay que hacer sonar un timbre. El comandante o el copiloto verifican con una cámara instalada quién quiere entrar y acciona un interruptor para abrir la puerta.

El procedimiento de emergencia: si se hacen varias llamadas y en la cabina no contestan al código de aviso, se puede introducir un código de emergencia y a los 30 segundos se abre la puerta automáticamente. Esto se hizo pensando en que la persona en cabina pudiera enfermar. Pero si desde dentro se bloquea ese código de emergencia, no hay manera de entrar.

Esto es lo que ocurrió el pasado martes. Tras dejar el mando al copiloto y ausentarse de la cabina por necesidades fisiológicas, el comandante utilizó el procedimiento habitual para entrar en la cabina.

No obtuvo autorización para entrar. Activó el código de emergencia y el piloto le bloqueó la entrada. Intentó derribar la puerta, pero no tuvo éxito.

Los ajustes
El presidente de Lufthansa ha anunciado que revisarán sus normas de procedimiento. Por ejemplo, incluir que cuando uno de los pilotos sale de la cabina, un miembro de la tripulación entre a relevarle, algo que ya hacen otras compañías.

También examinará un nuevo mecanismo que permita abrir la puerta desde el exterior sin poner en perjuicio la seguridad, dijo, lo cual suena bastante absurdo.

Desde el jueves 26 de marzo, tres compañías han anunciado que obligarán a mantener en todo momento a dos personas en la cabina del avión: la británica EasyJet, la noruega Air Shuttle y la canadiense Air Transat.

Mientras sigue la búsqueda de la segunda caja negra, la BEA indicó el 31 de marzo, su intención de centrarse en los “fallos sistémicos” que pueden llevar a este tipo de tragedia con el objetivo de evitar que se reproduzcan.

En concreto, apuntó al sistema de bloqueo de la cabina y a los procedimientos para detectar “determinados perfiles psicológicos”.

“La investigación de seguridad va a prestar especial atención a la pertinencia y los motivos que han llevado a la instalación de sistemas de bloqueo de las puertas de las cabinas y a los procedimientos para entrar y salir de ellas”, señaló la BEA.

Por otro parte, analizará también “los criterios y procedimientos que puedan detectar determinados perfiles psicológicos”.

La víspera, los investigadores alemanes indicaron que el copiloto, Andreas Lubitz, sospechoso de haber estrellado el avión voluntariamente, había recibido tratamiento por tendencias suicidas.

Del análisis de la grabación en la primera caja negra, se desprende que Lubitz quedó solo al mando cuando el piloto salió un momento al baño y no respondió ni a los golpes a la puerta para que la abriera ni a las llamadas del centro de control. Sin embargo se oía su respiración hasta el momento del impacto, por lo que los investigadores estiman que estaba consciente.

En el terreno, los investigadores siguen buscando la segunda caja negra, la que registra los parámetros de vuelo. La labor se ha visto facilitada por la apertura el martes 31 de marzo de un camino hasta el lugar del siniestro que permite el acceso en  vehículos motorizados.

La prioridad sigue siendo también el rescate de los restos de las víctimas y la atención a los familiares, según recordó la delegada del gobierno en Alpes de Alta Provenza, Patricia Willaert.
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México alerta
Las aerolíneas mexicanas que realizan vuelos nacionales e internacionales estarán obligadas a partir de este lunes a mantener a dos personas en la cabina de pilotos, una instrucción de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) que surge a partir del accidente de Germanwings en Francia.

Luego de que las primeras investigaciones de la caída del vuelo 9525 de la aerolínea alemana indican que el copiloto bloqueó el acceso a la cabina al piloto en jefe, las autoridades mexicanas de la DGAC emitieron una circular en la que ordenan que haya una sobrecargo cuando alguno de los comandantes deje la cabina.

“Cuando alguno deba salir, el piloto al mando designará a un tripulante sobrecargo para pasar a la cabina de pilotos”, quien deberá estar plenamente familiarizado con la operación de la puerta, y en ningún momento ocupará el asiento de los pilotos, explicó el titular de la DGAC, Gilberto López Meyer.

El objetivo es que el sobrecargo designado pueda abrir y cerrar la puerta del piloto, y que no pueda ocurrir un incidente como el del vuelo 9525 de Germanwings. Además, las mascarillas de oxígeno deben estar en todo momento listas en la cabina para evitar que una despresurización deje inconscientes a los pilotos.

En la rueda de prensa del anuncio, la Subsecretaría de Comunicaciones y Transportes, Yuridia Mascot, indicó que estas medidas, que se aplican una vez que todas las aerolíneas reciban la circular, están en concordancia con las nuevas disposiciones internacionales que están adoptando las aerolíneas luego de la tragedia de Germanwings.

“Esas disposiciones ya han sido adoptadas por aerolíneas y autoridades de diversos países, y México se aliena así a esa garantía para la seguridad de los viajeros y los propios miembros de la tripulación”, indicó Mascot.

Sobre las evaluaciones psicológicas a las que son sometidos los pilotos, el director de la DGAC aseguró que los operadores de aviones tienen que pasar pruebas psicológicas cada seis meses para mantener su licencia.

El funcionario fue cuestionado al respecto luego de que las investigaciones del copiloto de Germanwings indican que presuntamente el operador de ese avión había estado bajo tratamiento médico, e incluso tuvo algunos episodios suicidas.

Para las vacaciones de Semana Santa, el director del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), Alejandro Argudín, anunció que la terminal está bajo una “alerta permanente” para responder “ante cualquier eventualidad” que pudiera poner en riesgo a pasajeros, aerolíneas e instalaciones.

El AICM tendrá un flujo de pasajeros de dos millones de personas, que se transportarán en unos 15 mil vuelos, tanto nacionales como internacionales.

Habrá reforzamiento de la revisión de seguridad de pasajeros, del equipaje facturado y del de mano, de las pistas y plataformas. Participarán los tres mil elementos de seguridad contratados por el AICM, así como los designados por la Policía Federal y de la Ciudad de México, explicó Argudín.
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Alemania y los estereotipos

Bajo el impacto de la tragedia del avión de Germanwings, ¿Se imaginan las reacciones en la prensa alemana y de otros países europeos de haberse tratado, digamos, de un vuelo de Iberia Express? ¿Qué no hubieran dicho sobre nuestra supuesta improvisación, ausencia de controles, o dejadez en general? Hubiéramos sido un blanco sencillo para ser torpedeados en nuestro orgullo nacional por importantes sectores de la prensa sensacionalista. Y la razón es evidente, hay ya un terreno abonado construido a partir de estereotipos nacionales que funcionan con una inmensa capacidad de convicción. Supongamos que el avión salía de Tesalónica y era de una compañía griega. La imputación en ese caso hubiera ido mucho más allá de la acción individual del copiloto para trasladarse a la situación general de dicho país.

Ni Alemania es una sociedad perfecta, ni las del sur de Europa son el desastre que se percibe desde el norte.

Vacaciones seguras
· Las aerolíneas mexicanas estarán obligadas a mantener a dos personas en la cabina de pilotos todo el tiempo

· La nueva instrucción indica que deben tener a un sobrecargo en la cabina cuando uno de los comandantes salga de ella
· El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México anunció que reforzará las medidas de seguridad en la temporada vacacional.

Agencias

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