El nombre que le das a tu hijo lo afecta toda su vida

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Un estudio determinó que los nombres dados a los bebés afectan a largo plazo su desarrollo y decisiones posteriores.


ESTADOS UNIDOS.-
La elección del nombre del bebé es un asunto delicado para los padres, quienes habitualmente tratan de evitar las burlas sobre los pequeños y cargar de significado esa palabra.

Aunque parece obvio, un estudio determinó que los nombres dados a los bebés afectan a largo plazo su desarrollo y decisiones posteriores, por ejemplo: la profesión que desarrollarán, de hecho, la investigación sugiere que tal vez no tenemos tanto control real sobre nuestras decisiones de vida, después de todo.

La última edición de PBS Digital Studios de la serie BrainCraft, indica que al escribir nuestros nombres una y otra vez a lo largo de nuestra vida puede resultar en un egotísmo implícito, es decir, una especie de obsesión con las letras y sonidos involucrados en nuestros nombres debido a la exposición constante a ellos, los cuales terminan por agradarnos.

Ello significa que los sujetos se sentirán más atraídos a lugares, carreras y personas que tengan un vínculo con las letras que se emplean en sus nombres, algo que se ha llamado como “efecto de la letra del nombre”.

Lo más increíble es que por ejemplo, cuando un grupo de personas comparte las iniciales del nombre, tiende a incrementarse la calidad del grupo de trabajo, de hecho afecta la manera en que la gente llama a sus negocios o a sus bebés.

Es curioso pero en St Louis se encontró que había un mayor número de personas llamadas Louis, mientras Philadelphia tiene mayor cantidad de Philips y Virginia Beach más Virginias, lo cual se explica como parte de la atracción de lugares similares al nombre propio de las personas.

El efecto va más allá, porque un alto número de personas con nombres que aluden a localidades cercanas está más relacionada con áreas donde los niños reciben nombres comunes porque eso es mucho más accesible.

Todo esto parece muy obvio, pero es relevante porque según un reporte de 2002 de Brett W. Pelham, Matthew C. Mirenberg y John T. Jones de la Universidad Estatal de Nueva York llamado ‘Why Susie Sells Seashells by the Seashore: Implicit Egotism and Major Life Decisions’ (Por qué Susie vende conchas en la costa: Egotísmo implícito y decisiones importante de vida) que se publicó en el Diario de Personalidad y Psicología Social, los investigadores emplearon los servicios sociales para Estados Unidos y Canadá para estudiar las relaciones entre los nombres de las personas, los lugares donde viven o sus carrerras.

“La mayoría de la gente posee asociaciones positivas acerca de si mísmos, mucha gente prefiere cosas relacionadas consigo mismos”

Por ejemplo las Lauras, Laurens y Lawrences tienden más a convertirse en abogados -lawyers-, mientras los dentistas se llaman habitualmente Dennis, Dena o Denise, lo cual varía también dependiendo la localización geográfica.

Los resultados fueron tan impactantes que los investigadores escribieron como conclusión que: “hace preguntarse de manera seria si las personas están en completo control de su propio comportamiento”.

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