La Navidad, esperanza de recuperación para enfermos en hospitales

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Mérida, 25 Diciembre 2014.-
Enfermos y sus familiares en Mérida pasaron la Nochebuena y la Navidad, lejos de las mesas con viandas y del árbol navideño, donde no saben aún si los regalos llegaron oportunamente esta madrugada.

De hecho, las cortesías de «Santa» no les interesan, y no han pensado en ellas, pues sólo tienen en mente un obsequio: que sus parientes vuelvan a tener salud.

Así, muchas personas han pasado los últimos días y horas sentados, o acostados en el suelo de hospitales, principalmente públicos, en espera de que la evolución de sus familiares internados sea positiva para que éstos puedan recuperar la salud y ellas mismas, la tranquilidad.

Tal es el caso del joven matrimonio yucateco conformado por José Antonio Peraza y Cecilia Sosa, quienes tienen a su segundo hijo, un niño de meses de nacido, en esa situación, pues desde hace dos permanece internado en el hospital Benito Juárez en Mérida, donde es atendido de diversos males.

Sin ahondar en el caso, el sereno, pero visiblemente afectado padre, explica en entrevista con Notimex que el bebé de cinco meses fue ingresado a ese nosocomio, víctima de convulsiones, por las que permaneció allí en su primera Nochebuena.

Acompañado además de su esposa, quien como él tiene 23 años, y por su primera hija, José Antonio dijo que pese a todo, «Santa Claus» sí llegará a su casa, donde tendrá un obsequio para su pequeña, la cual por principio de cuentas careció, como sus padres, de una cena navideña.

Con algunos enseres y comestibles básicos, Peraza dijo lacónico, que en vez de lo tradicional de la Nochebuena, sólo tuvieron sandwiches de jamón y queso, una garrafa de jugo de naranja, otra de agua y la leche de la pequeña.

Asimismo, unos dulces que agrupaciones de asistencia social, que apoyan a parientes de enfermos, les dieron.

«Una situación como esta, no es por supuesto algo que permita disfrutar esta fecha, es difícil, pero aquí estamos esperando buenas noticias«, comentó el joven Peraza, vestido con pantalón de mezclilla y con una chamarra que lo abriga.

A unos pasos del matrimonio Peraza-Sosa, se encontraban las hijas y demás familiares de una mujer de 68 años, internada al parecer, por severos problemas pulmonares.

Preocupadas y unidas, las mujeres, que no se identificaron, señalaron que su madre fue reingresada a ese nosocomio, el pasado 23 de diciembre.

La dama en cuestión, ya había estado previamente internada un mes en esa misma clínica, conocida decenios atrás como Hospital de Henequeneros (en la época del auge del oro verde yucateco, como fue denominado el henequén) y tras sentirse mal, volvió a ese sitio.

«No, no tuvimos cena de Nochebuena, no la tuvimos«, afirma indiferente y cansada una de las mujeres entrevistadas.

«No importa, las cosas materiales van y vienen, la salud puede que no«, comenta la mujer.

La misma escena fue experimentada en todos los hospitales de esta capital, sea por meridanos, yucatecos o personas de otros estados del sureste del país o Centroamérica.

Todos ellos, que aquí acuden para ponerse en manos de los médicos locales y de los centros hospitalarios de mayor demanda en el sureste del territorio nacional, en espera de que la noche, pueda convertirse en una Feliz Navidad y en un Año Nuevo saludable para ellos y sus enfermos.

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