Otoño Cultural 2014: Festival Anual de las Artes, pone al servicio de sus fronteras lo más granado de su cultura

Mérida, Yucatán, 20 de septiembre de 2014.- Hace treinta años hubo un sueño de alcanzar metas. Los yucatecos pensábamos que sería posible un sistema de productos culturales duraderos y que la benevolencia que un día fundó  hace  dos mil quinientos años Pericles en la Atenas clásica puede sostener la paz que una civilización necesita para vivir tranquilamente contra el odio, la tontería, la envidia y la mentira.

Más allá de la lucidez de la justicia y la conquista de la identidad, que nos podrían llevar al delirio de metas no concluidas, está la unión y solidaridad de un pueblo que se ha hecho con su cultura y su civilización. Los yucatecos son su expresión y su carácter.

Hoy, a treinta años de su inicio, el Otoño Cultural 2014 Festival Anual de las Artes, pone al servicio de sus fronteras lo más granado de su cultura, lo más significativo de su identidad. El Festival es un espejo de lo yucateco. Noventa de noventa y cinco eventos son de yucatecos o artistas que ya se han avecindado en Yucatán. Novecientos veinte de mil artistas son yucatecos o radicados en Yucatán. Esta vez los municipios vienen a su capital a través de la danza y tenemos invitados de lujo en el Ballet Nacional de Cuba o Rafael Coronel y cerramos con el retorno de la diva yucateca y embajadora de los títeres Lela Oxkutzcaba.

También el Otoño Cultural viene a cumplir un deber del Gobernador Constitucional del Estado de Yucatán, Lic. Rolando Zapata Bello. Su compromiso 37 que establece la dinamización del Centro Histórico.

Es importante la tarea de este gobierno de saberse dedicado a su pueblo y sus artistas. Una vez iniciado el Festival, la entidad no se detiene sino hasta fin de año con actividades culturales que le dan prestigio a esta tierra de los mayas. Nuestro tiempo lo empleamos a pesar de los espejismos y las arenas devorantes del tiempo y las rutas de los dichos que llevan a ninguna parte en concretar el diamante del hecho, más que preocuparnos la aldea, como a Martí, nos preocupa la unidad latinoamericana, la sangre del Bravo a la Patagonia, y pensamos en él cada vez que confirmamos la razón que tiene el arte cuando vemos su capacidad para unir a nuestros pueblos mestizos y los genios de su pensamiento y su arte. Porque estoy seguro que una canción de Manzanero, un cuadro de Castro Pacheco, una línea de Justo Sierra, una proyección de Barbachano, y giro de Cinthya Ricalde, un títere de Wilberth Herrera, una bomba de Cholo, han hecho más felices a muchos más que una sola arma enfundada en las manos de cualquier individuo.

La libertad está más segura en los elementos del arte y el pensamiento que en la pólvora.

Esta es su gran victoria.

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